martes, 30 de enero de 2018

Green eyes


Compré Deshoras a ocho pesos en una librería que ya no existe y quedaba justo en el medio de la galería San Martín.

La galería San Martin, ustedes saben: tatuajes, una casa de pulóveres con un cuadro gigante de Los Beatles época Abbey Road, un local de comics llamado Rayos y Centellas por el que siempre lamenté que no me interesen los comics, una disquería sofisticada que tampoco existe más cuya vidriera tenía cds de Captain Beefheart que nunca pude comprar y que de todas formas no hubiese entendido, un local que cambia pero siempre es para las chicas indies de la ciudad, de esos con ropa violeta, negra e impactantes culottes que por lo menos a principios de este siglo decían cosas como “Putita”, casas con buzos con capucha para ex compañeros de secundaria, una calle despejada, donde ya no queda nada, donde volverá sólo la lluvia, pero eso no es la Galería San Martín, eso es la letra de una canción en la que Spinetta da a luz a su padre por primera vez.

El local de la librería era muy luminoso. A veces afuera ubicaban mesitas con pilas de libros. Predominaba literatura argentina de la década del 60 y el 70. Tal vez lo idealizo. Seguro lo idealizo pero para mí, ahora mismo, mientras escribo, tenían toda la colección de Jorge Álvarez.

Compré Deshoras en el verano del 2003, cuando tuve mi segundo o tercer trabajo de temporada. Me pagaban ciento cincuenta pesos por semana y los gastaba en libros, cds y un trago denominado Séptimo Regimiento, el hidromiel para los jóvenes losers de clase trabajadora argentina de todas las épocas, cuyo único sentido era tomarlo de un saque y quedar completamente intoxicado. 

Además de Deshoras ese verano me compré A Rush of Blood To the Head, de Coldplay. Así que la lectura de Deshoras para mí está asociada a Coldplay, que en ese momento era la banda del momento, la banda de la que los críticos de rock hablaban bien aunque hoy nadie lo confiese y que de alguna manera significaba un antídoto cancionero para quienes no estábamos muy entusiasmados con el rumbo excesivamente avant garde que había tomado Radiohead. 

El tema que más me gustaba del disco de Coldplay no fue alguno de los muchos hits sino “Green eyes”, un tema religioso pero no religioso como deben ser los temas de rock, es decir, místicos, esotéricos, espirituales, eróticos, sino un tema que se podría cantar en una iglesia sin ninguna clase de problemas. Es similar a "Songbird", de Oasis, ese del video en que aparecía Liam cantando en un gran parque, otro tema simple e inolvidable.  

¿Pero por qué estoy escribiendo sobre Deshoras y qué tiene que ver Coldplay? Porque llegué a un punto de conflicto con un texto, no se me ocurría cómo seguirlo y para distraerme releí un par de cuentos de Deshoras que me llevaron directamente a todo eso que acabo de contar. Después de varios libros de cuentos que no están a la altura Deshoras es un buen adiós. Cortázar repunta antes de morir. En cuanto a la galería San Martín: podría hacer este tipo de mierdas autorreferenciales sobre todos los libros que tengo. Los libros dicen muchas cosas. A veces encuentro boletos de colectivo, calendarios del 2008 con osos cursis que dicen “Te amo”, hojas secas, una vaquita de San Antonio petrificada, tickets de estaciones de servicio, papelitos con anotaciones propias o ajenas, dedicatorias, recortes de diarios, números de teléfono.

Deshoras le rompí el lomo y varias fajas de hojas están desprendidas. Lo destrocé. Desconfío de la gente que trata con mucho cuidado a sus libros. La gente que trata con mucho cuidado a sus libros, decía mi abuelo, trata con poco cuidado a las personas. Mentira, lo digo yo, se me acaba de ocurrir.  

Tampoco es que no cuido los libros, no soy de los desprendidos cool que hacen una apología de regalar sus libros, porque no les importan, porque están más allá de todo. Ni ahí. A excepción de amigos ni siquiera los presto, no soy de esos que recién te conocen y te prestan un libro. También desconfío de estas personas: son personas que quieren que les debas algo. También hay formas sutiles y perfectas a través de las que uno puede prestar un libro, me refiero a cuando en vez de prestarlo, te lo encajan. Lo que significa: tomá este libro, tomá mis frustraciones, tomá mi vacío existencial, tomá la Nada, tomá la Muerte. Tal vez esté exagerando.   
  
La cuestión es que leía “Segundo viaje”, uno de los cuentos de Deshoras, sobre un boxeador malísimo que de repente es poseído por una entidad inexplicable y empieza a ganar peleas y nadie entiende nada. Siempre que leo, en algún momento de la lectura y esto me pasa desde que tengo ocho años, me pregunto: ¿habrá alguien en el mundo en este mismo instante que esté leyendo lo mismo que yo? No me refiero al mismo libro, ni siquiera al mismo cuento o al mismo poema o al mismo ensayo, sino a las mismas oraciones, las mismas palabras, las mismas letras. Ayer tuve la certeza de que era la única persona en todo el mundo que estaba leyendo Deshoras.     

27 comentarios:

Anónimo dijo...

A rush of blood to the soras

Lalo dijo...

pop 2005 pasé caminando por el bingo de Buenos Aires y Moreno y me encontré 5 pesos. segui caminando y a las pocas cuadras compré El bosque de la noche y Tanguito: la verdadera historia con esos 5 pesos
al primero lo regalé hace unos porque tenía malos recuerdos encima. al de Tanguito lo tengo por ahí. varias de las mejores y menos conocidas anécdotas del rock argentino con las que deleito a mis amigos las saqué de ahí

acumular libros es una pedantería burguesa

Anónimo dijo...

Magistral texto, Corvino.

Cine Braille dijo...

La memoria tiene esas cosas: hay discos que me gustaban y que me costó volver a escuchar porque quedaron pegados a recuerdos dolorosos. Volviendo al post anterior: El Gráfico es mi viejo trayéndolo a casa para decirme "mirá esto" casi tanto como las notas que traía. Y mi 2016 es el libro de cuentos completos de Ballard, porque leerlo me llevó como de enero a setiembre, con parates de semanas. Todo esto sería casi una demostración de la incomunicabilidad de las sensaciones que produce el arte (todos pasamos por situaciones distintas cuando estamos en contacto con la misma obra) si no fuera porque la realidad lo desmiente todos los días: a pesar de todo eso, hay gente capaz de compartir la admiración por una misma obra. O tal vez sea porque en el fondo la admiración o el desagrado son impersonales, quién sabe.
Es tan así eso de que el valor de una obra es difícil de separar del momento en que uno entró en contacto con ella que a veces nos gustan especialmente las obras que nos presentaron a un artista que nos deslumbra, y que tal vez ni siquiera son lo mejor entre lo suyo. Yo tengo un cariño especial por Kamikaze y Privé, lo primero que escuché de Spinetta. Kamikaze, insisto, canción por canción, no es menos que Artaud; pero hoy admitiría que mi gusto por Privé, que igual es un gran disco, es tal vez más una costumbre mía que otra cosa.
Con Rayos y Centellas me pasa lo mismo: me parece un mundo en el que me hubiera quedado adentro si lo hubiera descubierto a los 15 o 20 años. A lo mejor nos salvamos de ser el Comic Guy de Los Simpson.
Abrazo

Cine Braille dijo...

Bah, por ahí me convertí en el Blog Guy, andá a saber si es mejor.
Saludos

Anónimo dijo...

En la foto de Cortazar, hay un afiche de Bob Marley!!??

Corvino dijo...

Es una captura de un documental de Tristán Bauer y sí es Marley, me quedó esa imagen de cuando lo vi hace muchos años, creí que lo había inventado pero ahí está.

Cine: Somos los Blog Guys, sin dudas.

Saludos, amigos.

Anónimo dijo...

Corvino: Soy el del comentario anterior (Marley), me hicite acordar del documental de Bauer...Vivo (y muero) en mardel y recuerdo que el que tuvo (o trabajo) en algun momento en la libreria de la Galería San Martín era Carlos Aleto, hoy en dia un reconocido escritor marpaltense. Puedo estar equivocado o confundido de galeria.

jack dijo...

La libreria era de el. El cuervo se llamaba. Despues creo que la vendio. No recuerdo haber comprado ningun libro ahi, si unos numeros viejos de la revista unicornio (que habia dirigido el mismo aleto y donde colaboraron algunos escritores renombrados y varios profesores de letras)

Corvino dijo...

No sabía que era de Aletto! Era muy buena. Saludos!

Anónimo dijo...

Bien por recordar que hace 15 años casi todos hablaban bien de Coldplay hoy que se dio vuelta la cosa.

Anónimo dijo...

El del comentario de Marley:

Que bueno jack que confirmes este recuerdo!!!
Estoy grande y me regocijo en el placer de esa nostalgia.
Vuelvo a estar ahi...Y como dice un cantautor español: "Todo lo he visto, de todo me acuerdo. En mis ojos yacen mis ayeres muertos"

José A. García dijo...

Sábato escribe/piensa, algo parecido en "Sobre héroes y tumbas", hablando de Martín, el personaje, y de cómo se sentía impactado al leer a Marx pensando en todos los que lo habían leído antes que él, en ese mismo momento, y quienes lo leerían después...

Creo que todos hemos pensado en algún momento algo semejante.

Saludos,

J.

Corvino dijo...

Ahora que lo decís es muy probable que este pensamiento haya salido de la lectura de Sobre héroes y tumbas. Incluso fue por la misma época que leí Deshoras. Saludos.

Anónimo dijo...

Cerra el blog corvino, esto ya no da para mas.

jack dijo...

El ultimo anonimo es macri?

Felipe Romero dijo...

Ya ves, el gato que hay en vos Anónimo-Macri, acabo de descubrir el blog, llegué a él a través de Charly y Cortázar y ojalá que siga por muchos años más. Saludoss

Anónimo dijo...

Che, el cantito dedicado a Macri, en la presentacion de Patti Smith en Buenos Aires, tambien estaba orquestado??
Ahhhh, claro...fue en el CFK!!!! Ahora entiendo...

el hijo de Arrostito dijo...

Piedra libre para Corvi, que saca nuevo libro en Agosto... saliste en la Rolling Stone, campeón!
Y 1988, fue el mejor año de mi vida. Así que voy a tener que comprar con mucho gusto.

Anónimo dijo...

Dale campeón, dale campeón

Anónimo dijo...

Me siento abandonado por Corvino
me duele más que cuando me abandonó mi novia

Anónimo dijo...

Venia a poner algo parecido. Te extrañamos corvino, volvé!

Pedro dijo...

Dejalo, que debe estar nadando en guita

Anónimo dijo...

vengo a prender una velita

Pablo dijo...

ya esta? no tiene mas vida el blog?

Anónimo dijo...

Es cierto. Lo descubrí hace unos meses y andaba con ganas de leer qué tenía para decir por estos días ¡IL corvino is not dead!

Anónimo dijo...

Hola, vengo a dejar esto a los naufragos
https://www.youtube.com/watch?v=UcDHXoQmxu0

https://www.youtube.com/watch?v=LXuhcbRucpc