sábado, 3 de septiembre de 2016

Treinta minutos de "rock nacional"


Hace un par de semanas tuvo mucha rotación en las redes sociales una nota del diario chileno La Tercera, que diagnosticaba una crisis en el rock argentino, cuyas aparentes causas se debían tanto al ocaso de sus grandes figuras y la supuesta decadencia o inexistencia de nuevas bandas como a las declaraciones de Gustavo Cordera:

“Durante este siglo, el rock y el pop importado desde el Atlántico dejaron de alzarse como el gran faro de la región y hoy atraviesan un trance subordinado a la escasez de referentes, la ausencia de propuestas capaces de imponer tendencia, la muerte de sus héroes (Cerati, Pappo, Spinetta) y las ásperas polémicas”.  

El dramatismo del texto es entendible dada la importancia que tuvo la exportación del rock argentino en la escena chilena a mediados de los 80. De hecho la masividad de Soda Stereo está muy vinculada a su primer viaje a Chile. En el libro Las Voces De Los 80 Emiliano Aguayo recoge testimonios de las figuras del rock chileno ochentoso y un capítulo está dedicado a analizar cuánto hay de cierto con respecto a la influencia de Charly García en ese movimiento.

Muchos dicen que todos los que vieron el primer recital de Velvet Underground salieron de ahí y formaron una banda. Álvaro Scaramelli, líder de un grupo pop chileno llamado Cinema, cuenta algo similar sobre la primera visita de García al país en el cine Gran Palace, ocurrida en agosto de 1984: “Antes de Charly García había bandas tocando, pero sin un hilo conductor (…) Ese concierto en el cine Gran Palace nos abrió la cabeza a muchos (…) Allí, muchos nos inspiramos en la idea de hacer una banda y salir a tocar, viendo que la cosa se podía hacer bien, y en español”.

La mayor trascendencia de García, aclaran todos los entrevistados, fue el sonido permanente de la batería de Willy Iturri, es decir, la idea del ritmo en la centralidad de la propuesta. La crítica rock argentina siempre decodificó en la batería de Piano Bar la influencia del “tambor de Bruce Springsteen” (Born in USA). En el resto de Sudamérica, según Jorge González, líder de Los Prisioneros, “era conocido como el tambor de Charly”.    

***

La idea de que el rock argentino está en decadencia sobrevuela la opinión pública rocker desde hace ya muchos años. Pienso que, en todo caso, lo que está en decadencia es la cultura rock en todo el mundo. Tampoco entiendo por qué eso debería ser visto como algo grave. Buena parte de los géneros populares del siglo XX (el tango, el jazz) tuvieron un momento de auge, en el que daba la impresión de que todos escuchaban esa música que, además, captaba el espíritu de los tiempos. Después de una etapa de florecimiento, desarrollo y fusión (con sus obvios y atractivos conflictos estéticos) estos géneros sufrieron un periodo de repliegue, al ser reemplazados en el gusto popular por otro tipo de géneros o simplemente olvidados, transformándose con el tiempo en la música de un gueto. De ahí el shock urbano que desprende la existencia de clubes de jazz o milongas, es decir, lugares donde cierta gente comparte un lenguaje musical específico, con sus determinadas costumbres y manías. ¿Por qué el rock no debería vivir ese momento de repliegue? De hecho el auge del rock duró mucho más de lo que cualquiera podría haber imaginado y su fusión con otros géneros fue tan amplia que en Escuela de Rock Jack Black necesita un pizarrón gigante para transcribir todas sus ramificaciones.

Por otro lado, esos clubes de jazz o milongas para el tango ya existen para el rock: son, simplemente, esos bares, cada vez más extraños, donde un amigo nos aclara antes de entrar que “todavía pasan rock”. Cuando era adolescente y cada tanto me animaba a frecuentar boliches bailables después de horas de aquello a lo que en el barrio denominábamos “marcha”, cumbia y música latina, pasaban unos treinta minutos de “rock nacional”: Calamaro, Los Redondos, Charly García, Soda, Babasónicos, Los Piojos. Ese era el momento en el que el dj nos premiaba en forma simbólica a los que fracasábamos en ser como los demás.

Hace tal vez una década que no frecuento un boliche pero estoy casi seguro de que esos treinta minutos de rock nacional ya no existen. En caso de que existan, seguramente ya son quince y no significan lo mismo.  

***

En el primer lustro de los 90 mi viejo laburaba en una lonería como empleado y entró para hacer sus primera armas en el oficio un chico nuevo llamado Marcelo, que debería tener 19 o 20 años. No hace falta decir que quienes trabajamos en lonerías no solemos ser acaudalados ni hijos de presidentes que le ponen a su obra “La costra letárgica de lo que anhelo” (aunque quién no anheló algo que alrededor tuviese una costra letárgica por lo menos una vez en su vida). La cuestión es que el muchacho escuchaba a Soda Stereo y, a través de mi padre, le grabó a mi hermana un casette con Colores Santos y otro con Dynamo. Es decir: la avant garde del rock argentino en las manos de un muchacho llamado Marcelito y de ahí al radiograbador Grundig de dos hermanos del barrio Pueyrredón, adonde llegaban sólo dos colectivos (el 54 y el 73).             

El problema (e insisto ¿por qué debería ser “un problema”?, ¿por qué nos gusta “a nosotros”) es que el rock dejó de ser la banda de sonido de la juventud, dejó de atravesar todas las capas sociales como una flecha salvaje y ya no genera sentimiento de pertenencia. Y la causa es que nada es una flecha salvaje en su momento de repliegue. El mismo adolescente que escucha reggaetón puede escuchar Callejeros y eso no es un delito moral como hasta hace muy poco. Supongo que no está tan mal. 

Hace muchos años que todavía no puedo decodificar qué es lo que escuchan los chicos en sus celulares mientras viajo en colectivo. La misma pregunta se la hice a otras personas de mi generación y ninguno supo responderme. Porque no es cumbia, ni hip hop, ni reggaetón, ni tampoco es una mezcla de todo eso, es algo propio de sus sensibilidades, que sólo ellos pueden ver.

***

Otro problema del rock es que ya no ofende.

En un principio se trató de espantar al burgués: “oh, tienen el pelo largo”, “oh, toman drogas”, “oh, son homosexuales”, “oh, están en contra del sistema”, “oh, tiene el pelo largo, toman drogas, son homosexuales y están en contra del sistema”.  

Cuando los ofendidos asimilaron el rock como soundtrack de las vidas que nunca podrían vivir, el rock se encargó de crear su propia petite bourgeoisie, los fans, y la ofensa pasó a ser puertas adentro: “oh, se vendió a Fiorucci”, “oh, en vez de hacer canciones, hace ruido”, “oh, Kid A”, “oh, tocó con Shakira”.

Traspasado cierto umbral de tolerancia nada que pueda hacer el rock es ofensivo para la sociedad ni para el ambiente del rock. Es más, cuando alguien quiere transgredir, más que como un transgresor, es visto como un boludo: “¿cómo se le ocurre querer transgredir después de Jim Morrison y Ricky Espinosa? Qué tarado”.

Más que una decadencia creativa, lo que horroriza es que el rock sea considerado un género más. 

***

Por último, seguir esperando la llegada de un nuevo Spinetta o Cerati es una utopía. Ya no están dadas las condiciones para que eso suceda y es más: ya no los necesitamos, porque Spinetta y Cerati significan “Spinetta” y “Cerati” porque alguna vez necesitamos que signifiquen eso. Las redes sociales, con su política de exposición de la vida privada, permiten que expresemos nuestro narcisismo abiertamente, sin la necesidad de sublimarlo en un póster. Nosotros somos nuestros propios posters, ¡las costras letárgicas de lo que anhelamos (ser)! Porque además de una música hermosa, Spinetta o García significaban (y todavía significan para muchos de nosotros) una forma de ver el mundo, de entenderlo y de soportarlo. Hoy, el panorama cultural de un mundo híper-fragmentado y con nuevos y efímeros pactos a la hora de percibir películas, discos o libros, no permite la existencia de este tipo de personalidades acaparadoras pero sí la feliz coexistencia de Valentín y los Volcanes, Unknown Mortal Orchesta, Él Mató y Mac DeMarco en la lista de temas de vaya a saber qué copada aplicación que nunca voy a entender por qué existe.     




25 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tambien te amo Ilcorvino.

http://naveargenta.blogspot.com.ar/

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No hay nada como ser un crítico o periodista para no saber de rock.
Es un error creer que error está en problemas.
Y que se debe a las declaraciones de Gustavo Cordera. Si en algo contribuyó el pelado de la Bersuit a la crisis en el rock argentino, es por su música, no por sus declaraciones.
¿No ofende? Si ser rockero tiene sus riesgos, si se dice algo que no gusta. Existe una vocación para imitar a la represión de Footlose.
El hecho de que no sea pasado tanto significa que es resistido, mientras se da difusión a productos musicales que serán olvidados.
Massacre, un grupo con amplia trayectoria, ha heredado el público de Soda Stereo sin venderse al sistema ni a nada.
Y está No lo soporto, Eruca Sativa.
¿De que crisis hablan?

OrejaPerdida dijo...

Primera vez que comento. Esperaba un post sobre este tema hace rato para hacerlo. Es que también en mi cabeza ronda aquello de la crisis del rock nacional y su presente. Conectar el principio rebelde y rupturista de la generación 60-70, la transición creativa y expansionista hacia latinoamerica de los 80, el autismo barrial de los 90 y el error de soslayar la renovación sonica con Dynamo como ariete. Y estos 2000 hieprconectados hiperlinkeados que recién estoy entendiendo como esta el rock nacional, por aquello de que ya el rock no es lo que representaba. Estaba errando en el diagnostico. Me agarraba de las diatribas de Grinberg en su programa, del manifiesto de Pablo Dacal para entender lo que pasaba. Tu blog vino a poner orden y post como este ayuda.
Hoy veo que toda la renovación que hay desde el 2000 en adelante hoy se diluye. Se mezcla o directamente se ignora en FMs de aire donde la demagogia barrial solo se acuerda de los oyentes que llenaron estadios en los 90. Flopa Minimal en el comienzo, Massacre desde la profundidad de los tiempos dando revancha y esta camada nueva de bandas que internet le ha dado el aire negado en los medios me hace pensar que hay esperanza. Que el rock nacional empieza a recorrer un camino universal, aun sabiendo que la crisis del rock es global.
Hay que entender que estamos viviendo lo mismo que sintió el setentista al escuchar Virus, Soda o a Luca que se atrevio cantar temas en ingles. Eso no es rock!!!, reggae es bosta!!! las letras no dicen nada y no hay poesia!!!!
Se imaginan si hubieran ganado los setentistas. hoy seguiríamos escuchando temas de Pedro y Pablo y Manal, sin sumar lo nuevo. Gracias a Charly y Luis que se subieron a las nuevas olas y nos dejaron discos de epoca rompiendo con su pasado, mostrando que hoy y mañana es mejor siempre. Hoy, sin ellos, Soda, Virus y todo los que estaban detras (desde Los argentinos, Duna, Sobrecarga, Twits, Los 7 delfines) hoy serian chicos indie. Fuera y lejos del gran publico. Cuando vi a El mato en tapa de la Rolling Stone senti que era una tapa vieja, no que llegaron al gran publico ahora.
Hoy no hay Charlys y Luises por esas razones que nombras. Las Fms son las AM de los 80. Comandadas por viejos conservadores haciendo lo que tanto odiaron. Ahora el esfuerzo es personal en buscar armar nuestros TDK en listas de Spotify. Ya ningun programador obtuso y demagogo de una FM dice que escuchar y webs dispersas enseñan lo nuevo. Esta generacion ya no ve malo que su banda no suene en la radio. No la necesita. Nosotros seguimos viendo con ese cristal. Y quizas no estemos viendo este legado tan presente.

Encontre en este terma hace unos meses que me puso en foco donde esta el rock nacional.

https://youtu.be/IPN3Ihw47yM

Pedro dijo...

Voy a dejar esto acá

https://www.youtube.com/watch?v=HB_3g3Xl514

Mañana es mejor, dicen que decían

cavernícola dijo...

Parece que El Demiurgo de Hurlingam no entendió nada del post. El problema no es que ya no exista gente que haga buen rock, tal o cual banda que está buena. Existen, claro. El problema es que ya nadie las escucha, o sí, las escucha una tribu como las que escuchan a Jaco Pastorius o a Goyeneche. Esas buenas bandas no van a marcar a una generación, como Soda, Sumo o Los Redondos. Ahí está la crisis.

Corvino dijo...

Yo escucho a Jo Goyeneche!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Sí lo entendí. Y a Massacre no le falta público, bien que se lo han ganado. Eruca Sativa tiene su público y hasta bastante de difusión. Y además me parece un error pensar que la difusión sea lo único que hace la diferencia entre le éxito y una crisis. No recuerdo si Sumo fue un grupo que tuvo la gran difusión o si eso surgió después.

Anónimo dijo...

No entendiste un carajo.

mundoarjo dijo...

Estoy de acuerdo en que pareciera que ya no hay lugar para esos artistas "faro" como eran Spinetta o García. De cualquier manera, habría que ver hasta qué punto esta hipótesis, en la medida en que da cuenta de un estado de la cultura, se constata. Quiero decir, sigue habiendo espectáculos multitudinarios, que atraviesan a distintos sectores sociales. Pienso en Justin Biber o el youtuber chileno. El rock, en ese marco en el que el consumo cultural, influencia de las tecnologías mediante, se fue desnacionalizando, parece que "pierde", entonces hablamos de su decadencia.

Pero también hay que decir que lo que hoy sería el rock nacional, inesperadamente, recupera a los pioneros. Porque el rock alguna vez fue "indie", fue cosa de una tribu urbana. Ahora al disco se lo puede sacar por internet sin las discográficas, pero el hecho de salir a tocar sigue siendo el calor de la movida rockera. Que los rockeros, en general, no puedan vivir de la venta de discos es algo que los nacionaliza, porque el rock está ahí agitándose en una cantidad de bares, que da vida las pequeñas y medianas empresas que conforman "la industria". Más allá de las cuestiones estéticas, este hecho fáctico es innegable.

mundoarjo dijo...

Una vez leí una entrevista a Minimal en la que se quejaba de que el hecho de no poder vivir de los discos (porque no se venden o porque te los piratean) los lleva a tocar más. Tocar en vivo, ¡como si fuera un castigo!. Me parece que el rock, en la medida en que es hijo de la cultura de masas, de la reproducción técnica, está un poco alienado. Y lo sabe: "Oh, Madelaine, loco amor, vives junto a la radio", dice Spinetta.

José A. García dijo...

El rock se volvió parte del sistema. Ese es el problema, una vez adentro ya no podes salir, y te amoldas a sus reglas, por eso no ofende, porque eso no es políticamente correcto.

Suerte,

J.

Narcisolón dijo...

Hace rato que quería comentar en el blog. Tengo 19 años y recién en mi adolescencia descubrí toda esta música maravillosa. Celebro que vuelvas a hablar del rock nacional, porque no encuentro muchos otros sitios de Internet donde se puedan leer cosas tan interesantes sobre el tema.

Uno de los problemas del rock actualmente es que lo que vende, generalmente es malo o muy malo. Y lo que está bien hecho, con ideas interesantes y conocimiento musical, pasa desapercibido o cae en lo denominado "under", que es como un agujero negro.

Las radios y corporaciones tienen mucha responsabilidad en haber cambiado la mentalidad de la gente. Hoy, cuando se dice rock nacional, la mayoría piensa en La Renga/Callejeros/Los Piojos/La Beriso. Pero también existe Porchetto, Aquelarre, Manal o Los Abuelos. Rock no sólo es "El pibe de los astilleros" sino también "Siempre puedes olvidar" o "Descalza camina".

Cabeza de Platino dijo...

en el under el rock nacional sigue vivo
lo que si murió es el rock nacional famoso o comercial, antes uno ponía la mega y salía un charly, un spinetta, redondos, fabulosos cadillacs, bandas hiperfamosas y de la hostia, hoy no existe algo así. NO hay mas bandas grosas

P. Mastrángelo dijo...

En otras épocas idealizadas la vara estaba alta. Lo que percibo hoy es que lo que tiene proyección masiva es de un nivel pobre, por ser respetuoso, y la importación de bandas uruguayas agrava más las cosas. No tienen noción de texturas, confunden matiz con balada, un dos tre cua y todos traaaaan...todos juntos todo el tiempo, los cuatro putos minutos, y si hay vientos mejor.

Con todos los medios que hay a mano, la gente en vez de expandirse se cerró. No sé para qué mierda sirve todo eso entonces.

Vladivostok dijo...

Mientras mas escucho Rock Nacional (en rigor cada de vez menos gracias a Dios) me reafirmo en mi admiración del Rock Británico, que buenos músicos produce esas islas hace por lo menos 50 años. Off Topic: hay que ser oligofrenico para ver televisión argentina los domingos a la noche, una sociedad formateada por estos medios de comunicación (probablemente los peores del mundo) es una sociedad que no tiene arreglo. Que mala suerte haber nacido en este lugar del Planeta Tierra.

Anónimo dijo...

El karma de vivir al sur, Vladi... (?)

Igual, en ese karma se filtra tu nacionalargentinismo: somos los más grosos, aunque sea para lo malo. Mirá un poco Fox, si tenés cable.

Por cierto, sin un contexto social y cultural que los necesite, que los cree, los grandes artistas que añoramos sin irrepetibles (y allí pueden caber Serú y La Máquina, o Manal, o Los Redondos y La Renga, si sos sub 30 y algo de eso te dice algo).

Anónimo dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=rYlWFgeAqHY

Martín Zariello dijo...

Yo entendí que a Demiurgo no le gustaba la nota de La Tercera, no el post. Pero bueno, igual lo que dice pone en escena (?) otra idea que es: tal vez lo que esté en decadencia es lo que entendemos por periodismo o crítica de rock, es decir la manera en que entendemos el rock (Schanton lo explica mejor en una nota muy reciente (y muy eficaz para mi ego): http://informeescaleno.com.ar/index.php?s=articulos&id=443).

Es buena la idea de que ahora estamos viviendo una situación parecida a la del setentista en contra del cambio de los 80 pero no sólo Charly y L.A.S se sumaron a los nuevos rumbos ochentistas siendo setentistas, el disco de Santaolla del 82, incluso Miguel Cantilo/Punch, también se adaptaron a los nuevos tiempos. Yo creo que hay que re-valorizar todo eso en su justa medida.

El problema es querer sostener tesis como: "lo que se hacía antes era mejor que lo de ahora" o "lo de ahora es mejor que lo de antes". Es transformar todo en un River vs. Boca improductivo. ¿Por qué no escuchar Vox Dei y Los Espíritus? No es tan difícil. Hay cosas buenas y cosas malas, lo que cambiaron son los modos de recibir la información. Tampoco es que todos los discos de los 70 son buenos.

Es verdad que siguen existiendo fenómenos masivos dentro de lo que podríamos llamar el marco de la cultura pop (SoyGermán, Justin) pero no dentro del rock o no, por lo menos, como se entendía antes un fenómeno masivo y artística. Ojo, tal vez Tame Impala o Arcade Fire signifiquen para chicos de 20 lo que para los de hoy con 30 o 40 signficó Radiohead (es decir, no sólo una banda de rock, sino una ideología, una postura, una forma de ser, etc).

Otra cosa: ahora hay mucho más para elegir, muchísimo más, no hay que subestimar la manera en que los modos de producción, reproducción y de distribución influyen en nuestra manera de relacionarnos con el objeto artístico. La inmediatez. Antes si te perdías una película en el cine o no tenías plata para ir tenías que esperar un año a que aparezca en un videoclub, ahora te la bajás y listo. Eso no puedo NO influir en nuestra manera de analizar y de incluso gustar de las cosas.

Yo me compraba un casete (o tres casetes como cuando me compré en una oferta súper especial, a doce pesos, Una pila de vida, Maderita y Dónde jugaran las niñas) y era obligatorio saberme todas las letras y escuchar todos los temas, me guste o no, básicamente porque me costaba comprarme otro casete, básicamente porque ese casete era lo único que iba a tener nuevo en mucho tiempo. Ahora eso ya no pasa a no ser de que se trate de LA BANDA que te gusta (aunque debo reconocer que ni siquiera escuché con atención lo último de Radiohead).

Lo más importante de estos comentarios es la noticia de que hay un chico de 19 años escuchando a Porchetto.

Muy bueno el blog (?), saludos.

gerardo vazquez dijo...

Una vez más Charly García dio en el clavo hace unos años cuando dijo que al rock
actual le falta ideología, y no creo que estuviera hablando específicamente de
política. Cambió el campo de operaciones. De formar parte de la contracultura
se pasó a ser la voz del mercado, creo que una de las últimas postales posmodernas
es la de una banda de rock tacando en auspicio y beneficio de una multinacional.
Eso es el fin de las ideologías. No hay manera de sostener un discurso de insubordinación sin hacer el ridículo. Es U2 entregando su material en exclusiva a Apple para que venda más celulares. Son bandas devenidas en empresas que adoptan
los modales propios de quienes operan en las bolsas de valores. Además de éste
factor conyuntural el rock decae porque las estéticas se agotan, y si bien tuvo el
beneficio de no quedar atado a un ritmo y de absorver influencias de otras músicas
lo cierto es que si bien las combinaciones son infinitas, las buenas combinaciones
no lo son.
Hoy lo más interesante se está haciendo en Africa y Asia, de espalda al mercado,
pero ofreciendo una verdad artística que el rock ya no está en condiciones de dar.

https://www.youtube.com/watch?v=HPuiRU7b8nY&list=PLmjwehnx83jRzHJl6qaG_ahPfKuaLnPzl&index=1

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El blog es de lo mejor y es cierto que lo que crítique fue la nota, no critiqué el posteo, que está bien escrito.
¿La Mega fue alguna vez un referente de rock? No recuerdo que hayan tenido difusión masiva Los Redondos cuando estaban. Actualmente hay un lugar donde tienen difusión y se llama Vorterix.

Anónimo dijo...

Aguante Britany Howard!!! Zippo

J dijo...

ya dijeron acá que la Berisso va a tocar en River?

el otro dia hice el experimento(?) de pedirle a un grupo de conocidos que canten una cancion de la banda. Nadie pudo ni siquiera tararear algo. Solo podiamos decir que el que canta lo hace igual que el de Callejeros.

Ahi esta pasando algo de lo que no tenemos ni idea.


No soy un robot

Anónimo dijo...

Me gustan muchas cosas de Spinetta. El jazz rock no, me parece que tiene lo peor del jazz y lo peor del rock: música para agrandados y competitivos. Buen post. Lógicamente el mercado impulsa bandas sin contenidos profundo, subversivo o que mueva a la solidaridad; es obvio. Sigue habiendo muy buen under, poesía, buena, mala, regular, pero salida del corazón y de los güevos como el rock amerita. El resto es snobismo y elitismo: mal gusto que huele bien. edu

Anónimo dijo...

Yo no conozco ninguna de La Berisso, salvo una que hizo sonar un vendedor de CDs del Sarmiento en un viaje, antes de llegar a Caballito.
Lacrimógena y golpebajera sobre despedidas.
Y ahora veo que tienen una cuyo subtítulo es "Ni una menos". Mejor dicho, #NiUnaMenos, así, tipo tuiter.

Anónimo dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=1gLn85TMOzQ&list=PLB2CA8F0935227F64&index=4

Asi sonaba el primer disco de UMO. Excelente.