miércoles, 25 de mayo de 2016

El lado ominoso del histrionismo


Siempre me pareció que lo mejor de Lynch era Twin Peaks y lo mejor de Aira son sus Relatos Reunidos. En los dos casos, tanto Lynch como Aira, en vez de darle rienda suelta a su imaginación desbordada como quieren sus fans, se tuvieron que adaptar a esquemas ajenos, algo restrictivos, y ganaron sustancia sin perder un ápice de sofisticación y delirio. La verdad es que la autocensura tiene mala fama pero a veces no viene nada mal.

Algo similar me pasó al comparar las películas de Luis Ortega con Historia de un Clan, una serie del año pasado que es probablemente uno de los puntos más altos del género junto a Okupas. Yo no la quería ver de puro prejuicioso hasta que pesqué un video de YouTube en el que las hijas de Puccio bailan “La grasa de las capitales” frente a una mesa en la que hay cuatro personas con máscaras de Videla, Perón, Evita y Menotti. La escena es un símbolo de la dictadura. Incluso aislada del capítulo del que forma parte funciona estéticamente como una canción a la que no le entendemos la letra ni la estructura musical pero que no podemos dejar de escuchar. Se trata de una imagen tan siniestra como adictiva y remite directamente a Kynodontas, película griega del 2009 sobre una familia demencial en la que el padre en vez de secuestrar rugbiers, secuestra a sus propios hijos (dos de ellas mujeres que también hacen coreografías siniestras).

***

Historia de un Clan está llena de guiños de los que a mí me resultaron especialmente placenteros los siguientes:

1) En un capítulo Puccio psicopatea al familiar de una víctima y, entre otras cosas, le dice “La entrada es gratis, la salida… vemos” (tanto Luis Ortega como Pablo Ramos, dos de los guionistas de la serie, han reconocido públicamente que son fans de Charly García).   

2) En otro capítulo el Coronel (Tristán) sienta a una chica trans en una silla, le pone un vaso de leche en la cabeza, le apunta y le dispara. William Burroughs hizo lo mismo con su mujer, con dos pequeñas diferencias: en vez de un vaso había una manzana y en vez de acertarle, la mató.   

3) El segundo secuestrado de los Puccio es (como el primero) un jugador de rugby. En una escena se lo ve junto a otros integrantes del CASI (entre ellos Alejandro Puccio/Chino Darín) iniciando a un novato en la ceremonia secreta del Tercer Tiempo (donde los rugbiers subliman la represión reventándose de mil diferentes maneras). En este caso los rugbiers agarran al novato, le bajan los pantalones, le muerden el culo y le tiran cerveza con el cuerpo boca abajo. Ahí se nota la ambición literaria de la serie que de este modo actualiza la conexión El Matadero/La fiesta del monstruo/El niño proletario disimuladamente. Como sabemos hay una línea crítica que sostiene que la escena capital de la literatura argentina es la vejación sexual con trasfondo político.    

Los guiños culturales funcionan cuando alguien (un director, un músico, un escritor) reúne en un mismo trabajo muchas referencias que siempre habíamos sentido semejantes y que nadie se había encargado de asociar.   
  
La serie empieza con un intento de suicidio de Alejandro Puccio saltando desde las escaleras de un juzgado. Cuando lo vi pensé en el tipo que se tira por la ventana en Cicatrices y dice: “Los pedazos no se pueden juntar”. Creo que es lo único que me acuerdo de Saer. Algunos criticaron la serie porque juega con la historia real como un jazzista con un standard. A mí eso me parece lo mejor de todo, para saber lo que pasó miro el noticiero.

Después me enteré que Alejandro Puccio se tiró de verdad. Con esto quiero decir que todos estos links tal vez sólo estén en mi cabeza.   

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Es un lugar común de la crítica cinematográfica elogiar a cualquier comediante que se sale de su estereotipo e interpreta a un villano. En la Argentina el caso más conocido fue Guillermo Francella en Tiempo Final (que, con el tiempo, también hizo a Puccio). Yo no sé si Francella es tan buen actor dramático como creemos, lo que sí sé es que Tristán como villano es un hallazgo trascendental. Los gestos de Tristán en Historia de un Clan son como el lado ominoso del histrionismo. 

El gran acierto de la serie es haber sabido captar el carozo del terror argentino, que no es otra cosa que el eterno retorno del terrorismo de Estado volviendo en forma de fichas. Los argentinos somos personas que a lo largo de la historia, por alguna extraña razón, resolvimos las cosas a través del secuestro y la tortura. Eso está ahí aunque intentemos barrerlo debajo de la alfombra. Es como un deseo prohibido que emerge en las pesadillas con aspecto morboso. Eso sumado a la atmósfera enrarecida, algo incestuosa, de la familia Puccio y la violencia estética innata de los interiores de la clase alta de San Isidro son un cóctel que no se mezcla solo.  

“A tu papá le meto el pito en la boca y a tu mamá le hago caca” le dice el personaje de Pablo Cedrón a Tom, un noviecito de la más chica de los Puccio. El vocabulario infantil ubicado en la voz de un hombre grande y degenerado es perfecto para expresar la maldad humana. En la calle yo conocí gente que habla así y no se da cuenta. Los monstruos no saben que lo son (por eso Awada brilla como Arquímedes). Todo esto daría la impresión de que la serie es como meter la cabeza en un balde de mierda, un rejunte de escenas sórdidas y repulsivas, pero también es erótica y cómica.     

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Hace un par de meses me secuestraron. Virtualmente, claro. Estaba durmiendo y me desperté con varios llamados en mi celular. Eran mis viejos preguntándome si estaba bien. En la mitad de la madrugada alguien los había llamado diciéndoles que era su hijo y pidiéndoles plata a los gritos a cambio de que lo dejaran de torturar. Ellos estaban al tanto de esta modalidad de extorsión al voleo sin embargo no pudieron evitar comprobar que yo estuviera sano y salvo. Creo que, involuntariamente, estos secuestradores virtuales meten el dedo en la llaga del inconsciente colectivo de los argentinos.

Nadie se puso a pensar que tener una vida virtual tal vez implique que en ese plano también ocurra nuestra muerte mientras nosotros seguimos vivos.

Por otro lado, el hecho de que alguien en algún lugar de la ciudad se estuviera haciendo pasar por mí me dejó perturbado durante varios días. Fue como sentir en carne propia el lado ominoso del histrionismo. Viva la Patria.  

21 comentarios:

Anónimo dijo...

disfruté mucho la lectura! feliz patria Corvi!
vlt.

Anónimo dijo...

Gran texto...el lado ominoso de la Patria...una joyita de esas...saludos.
JP

Pedro dijo...

Ay Corvi, qué sensible, nadie se hacía pasar por vos, llaman al boleo. Lo importante es que estás bien (?)

Anónimo dijo...

En el mismo texto dice que llaman al VOLEO.

Cine Braille dijo...

Grosso.
La ceremonia de la mordida de culo a las nuevas se hace también en los equipos de hockey femenino, tal vez por contagio: varios clubes tienen los dos deportes.
Los comediantes que pasan a papeles "serios" ya son un lugar común establecido. Por caso Hugh Laurie (House) que era comediante en Inglaterra. A otro nivel, Emilio Disi hizo de integrante de un grupo de tareas, y Porcel hizo Carlito´s Way. Hasta Oliver Hardy, muy en la mala, hizo un papel serio en una de John Wayne. Y si Olmedo hubiera vivido unos años más seguro entraba en esa.
Garrón lo del secuestro virtual. Un abrazo.

Anónimo dijo...

La mordida de culo a las jugadoras de hockey ¿se la hacen las propias compañeras o llaman a los de rugby? (?)

La tortura como forma de resolución es anterior a la formación del Estado argentino como tal.
Al tipo que le da nombre a la calle que está a una calle mi casa, un prócer, digamos, de segunda línea, sus adversarios polìticos le arrancaron la piel y con ella hicieron estribos o riendas para los caballos.
Más que "terrorismo de Estado" hay que buscar en el legado de los conquistadores, creo.

Emi Mendez dijo...

Muy bueno!!

Billy dijo...

es muy buena la serie.. primer serie argentina y no novela? (no vi okupas)

dvdrgn dijo...

Ssselente. Me permito recomendarte Cromo, que salió por La TV Pública antes de que en ella estuvieran todas las voces todas (?), se puede ver por Odeon.

Corvino dijo...

No es que sea sensible (igual lo soy), lo perturbador es el sentimiento ominoso, a lo freud. Esto me pasa por haber ido a Letras. Si me hubiera recibido andá a saber las cosas que estaría escribiendo. Muchas gracias. Voy a ver si veo Cromo. Saludes.

Alma vacía dijo...

Debe ser raro que se hagan pasar por vos. Te entiendo.
Es voleo o boleo?
Me acabo de enterar que Pablo Ramos hizo el guión. De hecho, a mí me pasó lo mismo... prejuicio y que además ya vi la película. Ahora capaz la empiezo a mirar y okupas también. Y Cromo, ya que estoy.
Lo que quería decir, es que la crítica de una obra, es otra obra en sí. Tanto da si tu interpretación es cierta o no. Al menos, es lo que yo pienso.
Abrazo virtual.

Martín Zariello dijo...

Cuando el insensible de Pedro (?) puso "al boleo" me entró la duda, lo busqué y existen las dos palabras: boleo viene de lanzar bolas, voleo es hacer algo arbitrariamente, sin planificarlo. O sea que supongo que lo escribí bien.

Algo que comparten Okupas e Historia de un clan es una banda sonora que utiliza al rock por fuera de sus estereotipos, con cierto conocimiento de causa (de hecho Okupas nunca salió en dvd por los derechos que tenían que pagar).

Saludes.

Pedro dijo...

No se eh, no sé, yo creo que llaman como lanzando bolas.
Para mí lo perturbador viene más por el lado de que aprovechen tus lazos afectivos para sacarte jugo, como si fuera una operación matemática.

Pedro dijo...

(...) O que alguien ocupe tu lugar en tu entorno familiar, aunque sea por un segundo, en ese sentido sí lo entiendo, pero excede a la situación de secuetro virtual y tiene más que ver con la relación que tengas con tu familia. Hay bocha de películas hechas sobre esa idea, ahora se me viene Contracara, con Cage y Travolta, que Cage se pone la jeta de Travolta y se muda a su casa y se coje a la jermu, al final se persiguen en lancha y todo explota.

Anónimo dijo...

Muy buen post, muy acertado lo que decís sobre las referencias. dejo algunas frases que me gustaron de la serie:

Todos hacemos política. Seguir el mandato paterno es política. No seguirlo, también. Tirarte un pedo en el colectivo es política. No tirártelo por consideración a los demás, también"

“El mundo se divide entre los que tienen miedo y se quedan en la puerta, y los que tienen miedo y se mandan adentro igual”

“Todos tenemos un enano en la cabeza que nos dice lo que tenemos que hacer. Nadie es realmente dueño de sus actos. La gente cree que puede elegir, pero no es cierto, el enano te dice lo que tenés que hacer. Todo depende de él. Fue el enano”.

y una pregunta: alguien me diría cuál es la melodía que toca Verónica Llinás al piano en el final de un capítulo (el penúltimo creo) hace seis meses que tengo esa duda...

Corvino dijo...

Pedro: claro, eso es lo perturbador, no el hecho informativo ligado a la inseguridad social, sino el hecho psicológico ligado a la inseguridad mental, por eso el link con lo ominoso, cuando lo familiar se vuelve extraño.

Voleo, boleo:

http://www.corregime.com/como-se-escribe/boleo-o-voleo

Carlos G. dijo...

Muy bueno.
Por si hacía falta ayer comprobamos una vez más lo que estamos comprobando todos los días: vivimos en el lado ominoso de la patria.

cavernícola dijo...

Excelente post, lo perturbador de la leyenda de los Puccio excede, en mi opinión, al sino de la patria argentina (soy uruguayo, aclaro), sino que cuestiona, ataca, dinamita, revienta, en fin, nuestro concepto de familia, y más que eso, de valores familiares. Arquímedes terminó repudiado por su ex esposa y sus hijos sobrevivientes, pero antes de su caída era indiscutido como líder familiar; uno de sus hijos se fue a vivir a Nueva Zelanda y se lo tragó la tierra (el misterio de la desaparición es el más irresistible de los misterios), otro pasó a la clandestinidad después de fugarse y no se supo nada más de él, otro murió jurando ser inocente, a pesar de todas las pruebas en su contra, acusando a su padre (lo cual, dada la perversidad del padre, permite darle un infinitesimal crédito a Alejandro). La madre y las hijas siempre juraron no saber nada, a pesar de lo poco creíble que parece que alguien no tenga la más mínima sospecha de que hay alguien secuestrado en tu casa durante semanas. David Cronenberg: sos un principiante comparado con la vida real.

Anónimo dijo...

Corvino, esto seguro te va a interesar: https://pastillasdecolores.wordpress.com/2016/02/03/la-buena-memoria-el-flaco-spinetta-revista-gente-y-el-proceso/
Saludos


Mr Gabi

Cine Braille dijo...

Dejamos pasar un ejemplo muy claro del histrionismo siniestro: Joker / Guasón.
Qué feo suena histrionismo siniestro, además. La forma coincide con el fondo.
Saludos

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

¡Interesante! Remite a la idea de "Das Unheimliche" de Sigmund Freud. Abrazo Corvi querido!!