lunes, 11 de enero de 2016

¿Qué se puede hacer salvo escribir sobre Bowie?


No escribir sobre Bowie, pero este tampoco es el caso.

Yo no puedo considerarme fan de Bowie pero supongo que todos lo somos. De alguna manera su huella se nota en tantos artistas que en caso de no ser admiradores directos, lo somos indirectos.

Cuando se muere alguien como Bowie prosigue el eterno, glorioso y cada vez más recurrente velorio del rock. El velorio del rock empezó cuando la muerte era un juego místico (el club de los 27), siguió cuando pintó el reviente y el vacío de la madurez y está terminando con hombres que mueren como nuestros tíos. Hombres muy parecidos y de la edad de los jubilados que ves esperando con un plato frío en el hall de un edificio en Nochebuena pero que, en cambio, estaban “re contra fucking locos”, como decía Luca Prodan de Lou Reed en un viejo disco de Sumo.

Antes pensaba que el sentimiento generalizado de tristeza que se instala en este tipo de “eventos” era impostado. Ahora que lo veo casi desde afuera pienso claramente lo contrario. Para quienes el rock ha significado algo así como una educación alternativa con forma de refugio antinuclear Dylan, Lennon, McCartney, Zappa, Charly, Spinetta (saque y ponga el nombre que a usted se le ocurra: por ahora la subjetividad está permitida) son algo así como la asamblea legislativa implícita de nuestro mundo. Si uno de esos tipos cae se genera la falsa sensación de que se derrumba una parte fundamental del lugar más copado de nuestro cerebro, como cuando a la nena de Intensamente se le empieza a pudrir el mundo de la imaginación y se le viene la noche.  Además la sospecha de que el rock ya alcanzó sus límites de expansión y comenzó una etapa de ajuste es obvia y entendible pero también un shock nostálgico improductivo. El mundo se especificó, cambió, se fue a la mierda: la cultura rock ya no es predominante en la cultura adolescente. Medir la muerte por la cantidad de tweets suena demasiado paradigmático para ser real.        

Hoy me tocó darle a alguien la noticia de la muerte de Bowie y utilicé un tono de solemnidad que no sabía que existía. “Murió Bowie”: creo que jamás podría decir algo así de una persona conocida. Y si no sos fan de Bowie pensás qué persona, de las que conocés, es más fan de Bowie. Y te compadecés un poco y al mismo tiempo recordás algo que te dijo sobre su participación en Laberinto. No es sólo Cerati, la estrella inalcanzable, el que muere, sino todas las personas que conociste y eran fans de Cerati. Bueno, tal vez esté exagerando.

Que haya muerto pocos días después de la edición de un nuevo disco es un signo evidente de valentía y nobleza. Es como Bolaño escribiendo 2666 mientras ve cómo se borra su imagen en la foto del futuro.  

Personalmente siempre llegué a Bowie a través de los artistas argentinos que lo veneraron. En forma indirecta. El brazo armado del pop/tecno/gótico argentino (Cerati, Melero, Coleman) fue probablemente el grupo de artistas más relacionado con la estética de Bowie. No es forzado imaginarlos mirando fijamente un póster del Duque Blanco en la pared de sus habitaciones adolescentes. Supongo que es un lugar común decir que “El anillo del capitán Beto” remite un poco al raye espacial del querido David y que un fragmento del video de “No me dejan salir” y el traje blanco de Charly en el Luna Park del 83 no son casualidad. Por no hablar de la traducción gauchesca de “Let’s dance”: “Vamo’ a bailar”. Después está Dargelos, tal vez la voz de Dargelos. Y Carlos Alomar produciendo a Soda y contando cómo trabajó con Bowie en la trilogía de Berlín.

Creo (estoy seguro) que la primera vez que mi generación escuchó hablar de Bowie fue cuando Nirvana hizo su unplugged en MTV. Siempre había alguien más avezado que te recordaba que “The man who sold the world” no era de ellos. A partir de ahí nosotros también tendríamos la ridícula y hermosa responsabilidad de decirlo cada vez que se presentara la situación. Probablemente estoy idealizando pero era casi como que te pasaran una antorcha.


12 comentarios:

Jo Goyeneche dijo...

Hace un tiempo un amigo me dijo algo terrible, riéndose, "a tu velorio van a ir dos o tres, pero la noticia en Facebook va a tener bocha de Likes"
Me gustan tus escritos sobre rock cuando hablan poco de rock y mucho sobre lo demás, muy bueno Corvi. Suscribo a tu último párrafo (y la conexión posterior con Laberinto no?) y me alegra intuir que hay discos de Bowie que aún no escuchaste (yo a los 25 descubrí que había un disco de los Beatles que nunca había escuchado -La gira mágica- y fue un notición)

Anónimo dijo...

Una puñalada al alma realmente. Recién a esta hora después de todo un día de masticar la noticia uno empieza a caer. Un Elvis contemporáneo para los que crecimos con su increíble magia musical y fuegos artificiales.
Me quedo con un último regalo impagable de su último disco:
'Tis a Pity She Was a Whore:
https://www.youtube.com/watch?v=-zF2tsBJnpk

Increíble que haya hecho esa ultima joyita digna de sus mejores clásicos de decadas atrás ya con un pie en el mas allá.
Buen viaje flaco, por ahí algún día vuelve quien sabe...

Comandante Cansado dijo...

Genial título, que junta a dos genios.

Comandante Cansado dijo...

Muy lindo artículo.

el hijo de Arrostito dijo...

Ehhh, Modern Love es la canción pop perfecta. Gracias a Dios en Aspen (?) la pasan una vez al día durante años.
Y también descubrí quién era Stevie Ray Vaughan. Y a Adrian Belew.
Ah! y le permitió al querido Richard Coleman hacer el mejor cover de la historia del rock.

Luigi dijo...

Charly dijo alguna vez que los mejores fans son los adolescentes porque pueden tirarse en una cama, escuchar la música y ver las imágenes que les trae. Bowie (como Pink Floyd) son ideales para hacer eso. El último disco es buenísimo, lo escuché el viernes pasado cuando se publicó y transmite drama, miedo y finalmente superación, ahora conociendo el desenlace me asombra el coraje de este super artista.

Cine Braille dijo...

Como decía Borges que había dicho Shaw acerca de William Morris, a un hombre tan grande "sólo podemos perderlo con nuestra muerte".
Saludos

Hernando Tejedor dijo...

Todas las generaciones descubrieron a Bowie. Tenía la costumbre de cada tanto desaparecer y ser olvidado para que los que veníamos después pudiéramos descubrirlo.

Anónimo dijo...

que genio

Anónimo dijo...

Olvidamos que Bowie imitaba a Federico Moura.

Anónimo dijo...

Esta noche toca Arroyo!
Live, at Mirtha Legrand's Table.

Pedro dijo...

Corvino algo sobre los billetes con animales relacionándolo con Foster wallace de alguna manera. Confiamos en vos.