viernes, 2 de diciembre de 2016

La noche y su colección de corazones abandonados


-El "Tonta, todo en la vida se paga, tonta, conmigo no" explica quién es Calamaro.
-...
-Ese "Tonta, conmigo no" parece la mezcla perfecta de una frase maradoneana punzante y una remake del "Conmigo no, Barone" de Sarlo.
-Civilización y Barbarie.
-Algo así. Es como cuando a Maradona le apuntaron con un arma en un aeropuerto de Brasil y respondió: "Tirá puto". 
-No recordaba eso. 
-Yo tampoco, incluso me parece que lo inventé. Pero bueno, Calamaro sabe mezclar eso con Sarlo. 
-¡Lo que pasa es que la frase original de Sarlo es maradoneana!
-Es verdad.
-El mundo post Ni Una Menos es incómodo. No voy a decir que ese "Tonta" me sonó misógino, pero sí me hizo acordar a Comanche. Para mí con eso de Maradona y Sarlo estás sobre-interpretando.
-¿Quién dijo que no quiero sobre-interpretar?

***

-¿Viste que hay gente que odia a Calamaro?
-Si, los mismos que odian a Fito y a Charly.
-No sé si son los mismos, pero son personas parecidas e inexplicables. Por otro lado Calamaro llega a todos. Sus videos tienen 20 millones de visitas, mantiene su popularidad intacta. Algunos lo odian por la tauromaquia.
-Lo odian por la tauromaquia personas que jamás en su vida vieron un toro.
-¿Hay que ver un bebé vietnamita para querer que un soldado yanqui no lo mate?
-Bueno, qué sé yo, a mí la tauromaquia y la anti-tauromaquia me chupan un huevo, ni siquiera separo lo orgánico de lo inorgánico, quiero decir que hay gente que sobreactúa y todos los domingos se come un matambre.
-Si la tauromaquia hizo que componga "El tercio de los sueños" yo estoy a favor de la tauromaquia.
-Me encanta ese tema, la versión en vivo de Pura Sangre es mejor que la original.  Cuando salió no podía dejar de escucharla, creo que sentí deseos de subirla a Facebook y me reprimí.
-Volviendo al punto anterior: es un halago que esa gente insulte a Calamaro, Charly y Fito en comentarios de diarios.
-Claro, algo hicieron bien: se ganaron el odio de la parte más despreciable del país.

***

-La última vez que vi a Calamaro fue en el 2013, en el Polideportivo.
-¿Estuvo bueno?
-Fue la presentación de Bohemio. Muy profesional para mi gusto, pero el repertorio de Calamaro es capaz de todo y al final el saldo fue positivo. Sin embargo lo que más me llamó la atención fue otra cosa.
-¿Qué cosa?
-A la gran mayoría del público le gustaba Calamaro por las razones equivocadas. Es como yo con Aira: no me gustan sus novelas, que se supone que son geniales, me gustan sus cuentitos y sus ensayos.
-¿A qué le llamás "razones equivocadas"?
-Sólo se pararon para bailar con las cumbias: "Tuyo siempre" y "Las tres Marías". Tocó "El día mundial de la mujer" y no lo conocían. Ni siquiera deben saber que “Tuyo siempre” es el tema 4 del primer cd de El Salmón.
-Como a vos no te gustan esos temas te parece que los demás están equivocados.
-Yo no dije que no me gusten y tampoco dije que estén equivocados, dije que... están equivocados.
-Para causar escándalo yo suelo decir que el mejor tema de Calamaro es "Cursis". 
-¿El que hizo con Carca? Vos sí que sos muy escandaloso. 
-Ese. 
-¿Sabés lo que dijo Melero cuando vio a Carca por primera vez? 
-No. 
-"Empezaron los 90". 


***

-¿Cuál es el mejor video de Calamaro?
-No el de "La noche" por supuesto.
-Para mí el mejor es ese que está en un acuario rodeado de minas.
-El de "Loco". Lo que pasa es que el tema es tan bueno que resiste cualquier video. Y además: excepto lo del acuario ¿no son así todos los videos de Calamaro?
-No exactamente pero es verdad que en esa época en sus videos Calamaro representaba el rol del dandy porteño perdido.
-Si, perdido entre una jauría de modelos que no usan corpiño.
-Bueno, cada uno se pierde donde merece.
-Eso no te lo voy a rebatir, Calamaro merece perderse entre modelos hasta la eternidad.
-Yo un día me perdí en el Centenario, entre hinchas de Alvarado.
-¿Usaban corpiño?
-…
-“Y reprimir el instinto asesino, delante del mimo, del clown, hoy estoy down violento, down radical”. Recuerdo lo mucho que me llevó darme cuenta que la letra decía eso.
-Cuando decía “radical” pensaba en De la Rúa.
-¿Y cuándo decía “down”?
-Me dejaste el remate políticamente incorrecto servido pero no te voy a dar el gusto. 
-¿Viste que ahora Calamaro está en una especie de cruzada contra lo políticamente correcto? 
-Si. Va a perder.  

***

-¿Y? ¿Te gustó o no el nuevo tema de Calamaro?
-¿"La noche"?
-Si.
-Me pasó lo mismo de siempre. O por lo menos lo mismo que me viene pasando desde On the rock en adelante. Al principio no le di importancia, me pareció un collage de otros temas, como esa impresión que tengo con Babasónicos que te dije el otro día.
-¿Que desde Infame sacan siempre el mismo disco con distinto nombre?
-Exacto. En lo que sería el gesto verdaderamente vanguardista de Babasónicos, un gesto casi de Macedonio Fernández.
-Con Babasónicos estás como los viejos de 32 que cuando vos tenías 15 te decían que Charly ya fue, lo que pasa que ahora vos tenés 32. Igual no sé qué tenía que ver Babasónicos con Calamaro. 
-Que cuando escucho el primer corte de sus últimos discos me parece que no los quiero escuchar, que ya me cansé de Calamaro y después me doy cuenta que su voz me emociona, que sus letras tienen un ingenio y causan una empatía que no se encuentran en otros músicos. 
-Y al rato ya la estás tarareando.
-Claro, es como cuando decís "no me voy a enamorar". Pero si decís eso quiere decir que sabés que te vas a enamorar.
-No sé si estás romántico o medio pelotudo, o las dos cosas o si ser romántico es lo mismo que ser un pelotudo. En fin. Tengo la sensación de que a Calamaro hay que bancarlo como él a Maradona, especialmente cuando dice eso de “No me importa en qué lío se meta Maradona”.
-Lo gracioso es que en el video de “La Noche” el mismo Calamaro, bajo el alias El Mariachi, comenta y discute con aquellos que dicen que el tema se parece demasiado a “Palabras más, palabras menos”.
-Y nadie se da cuenta que es Calamaro, ¿no?
-En este país ya nadie se da cuenta de un carajo. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

En la hora de los chacales


Las facciones que se disputan la semblanza final de Fidel Castro insisten en el equívoco de lo unidimensional. Según se puede leer Castro fue un dictador sangriento o un humanista bondadoso. La distancia entre uno y otro adjetivo calificativo es la medida de la intransigencia de los dos sectores enfrentados. 

Lo cierto es que la posibilidad de proyectar una radiografía certera a menos de un día de su muerte es tan descabellada como intentar mantenerse al margen del momento histórico, asumiendo una postura súper cool, tan forzada como el repentino auge revolucionario de las redes sociales.

Mientras tanto el "Hasta la victoria siempre, Comandante" se mezcla con el aniversario de la muerte de Ricardo Fort y el "cualquierismo" se asume como la gran ideología de esta nueva era.

***

¿En qué año, exactamente, se habrá cambiado Venezuela por Cuba para mandar a todos los argentinos que tienen una postura, aunque sea discursiva, cercana a algunos ideales de la Revolución? Durante la infancia me llamó la atención que en varias reuniones en las que había presentes personas adultas alguna de ellas dijera "Andá a vivir a Cuba" como quien efectuara un "Jaque mate". De esa manera los capitalistas sin culpa clausuraban discusiones incómodas.

El almacenero, el amigo del amigo, el sobrino de un tío lejano. Ellos eran los encargados de absolver o no a Fidel de la guillotina de la Historia. Ellos eran los que "fueron a Cuba y vieron": pobres, casas viejas, largas filas, prostitutas. La existencia de estos cuatro elementos en el contexto de una Revolución eran suficientes para determinar el fracaso del Comunismo. En cambio, la existencia de estos cuatro elementos en el contexto de un sistema capitalista, por alguna extraña razón, no motivaba las mismas conclusiones. 

***

Junto a Maradona, Cortázar debe haber sido uno de los téster de violencia más notables que tuvieron tanto Fidel como Cuba, el Che y la experiencia revolucionaria en la Argentina. 

El segundo tomo de sus Cartas abarca, tal vez, el periodo más importante en la vida del belga: 1955/1964. Es decir: primeros años en París, escritura de El Perseguidor y de Rayuela, laburo en la Unesco, vínculo con Aurora Bernárdez y, por supuesto, su acercamiento a Cuba.

En una carta a Manuel Antín fechada el 10 de diciembre de 1962 Cortázar, entre sorprendido y confuso, le cuenta que "Fidel Castro (o alguien de su gobierno)" lo había invitado a integrar el jurado del certamen literario anual de la Casa de las Américas. Sin embargo, los proyectos de Cortázar no tenían mucho que ver con los del Che: "En principio me entusiasma la idea, pero por otro lado estoy a la espera de las pruebas de Rayuela. ¿Y si se cae el avión y me hago polvo sin haber corregido esas pruebas". Todavía era el hombre que, como Mallarmé, pensaba que la realidad debía terminar en un libro. Después aclaraba que la Revolución Cubana lo fascinaba, no así el gobierno revolucionario.

Ya desde La Habana, el 22 de enero del 63, Cortázar le escribe a otro amigo, Eduardo Jonquières. El tono de Cortázar ya no es el mismo. El tipo había flasheado con la Revolución y comentaba algo que repetiría una y otra vez en otras cartas: "Huelga decirte que me siento viejo, reseco, francés al lado de ellos. Si tuviera veinte años menos, te mandaría una despedida y me quedaría aquí".

La relación de Cortázar con Cuba tuvo algo de apasionamiento ingenuo, genuino y erótico: para Cortázar Cuba fue como la novia que te cambia el corte de pelo, te hace escuchar otra música, te dice todo lo que no querés escuchar y por eso mismo la amás como a nada en el mundo. 

Después de ese enamoramiento impulsivo el vínculo de Cortázar con Cuba tuvo un instante de cortocircuito. Se trató del incidente popularmente conocido como "El caso Padilla", que significó, entre los capos intelectuales de la época, una señal de alarma con respecto al endurecimiento dogmático de la Revolución. Heberto Padilla, poeta cubano, fue encarcelado porque su libro Fuera del juego fue entendido como una velada crítica a la Revolución. Varios intelectuales firmaron proclamas en contra del encarcelamiento, produciéndose entonces la primera gran ruptura entre Cuba y algunos escritores latinoamericanos.  

Ante este panorama Cortázar se mantuvo, con idas y vueltas, en una posición complicada. Sabía que lo de Padilla estaba mal pero evidentemente entendía que señalarlo era darle pasto a las fieras. Casos como el de Padilla son ejemplares para comprender las encrucijadas éticas a las que se vieron enfrentados quienes apoyaron la Revolución como Proceso Histórico. La existencia de una propaganda anti castrista global actuó como freno a cualquiera de las muchas críticas que se le pueden hacer a la experiencia revolucionaria. La respuesta de Cortázar fue un poema largo, sentido y cursi (como buena parte de su obra poética), llamado "Policrítica en la hora de los chacales". El contenido del texto, una especie de panfleto visceral (con alusiones a la mierda, el semen y la sangre), mostraba a un Cortázar algo desbordado que antes de condenar tibiamente lo sucedido con Padilla, sin especificar ("Y así es, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier/ parte,/ hay cosas que no trago,/ hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz") necesita cuatro extensas estrofas de verso libre para dejar bien en claro que sigue apoyando la Revolución. Con este análisis no pretendo juzgar a Cortázar desde las comodidades del presente sino destacar su personalidad y su conducta como expresión de un problema que sigue siendo actual: ¿cómo apoyar un proceso histórico y no convertirse en un obsecuente?, ¿cómo asimilar la posición de quienes no piensan como nosotros?, ¿cómo analizar un gobierno con luces y sombras al que los factores de poder predominantes le quieren serruchar el piso? Tal vez el mejor fragmento del poema ocurre cuando Cortázar, de buenas a primeras, decide mandar a todos a la reputa madre que los parió:     

No me excuso de nada, y sobre todo
no excuso este lenguaje,
es la hora del Chacal, de los chacales y de sus obedientes:
los mando a todos a la reputa madre que los parió  
y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que
espero.


Mario Goloboff, en su biografía de Cortázar, dice que después del entredicho las relaciones entre Cuba y Cortázar se mantuvieron en el marco de la amabilidad pero nunca recuperaron el feeling de los primeros años (más por un resquemor de sus amigos cubanos que por iniciativa de Cortázar). Varios años antes, el 23 de febrero de 1963, Cortázar ya se encontraba en París y volvía a escribirle a Manuel Antín. El día anterior había vuelto de La Habana. La carta incluía una de esas frases cortazarianas al mango con las que, para bien o para mal, se ganó nuestro amor en la adolescencia. Hoy suena profética: "La muerte espera a Cuba de un día para otro, pero ese pueblo sabrá morir como no lo sabemos muchos de nosotros".   

viernes, 25 de noviembre de 2016

El otro Príncipe


¿Cuándo fue que la música del Príncipe Gustavo Pena se convirtió en una contraseña cultural de la generación sub 35? A mí me gusta pensar, con toda seguridad en forma errada, que la difusión actual de su obra tiene que ver con los viajes iniciáticos por Sudamérica de los jóvenes de principio de siglo, a los que algunos llamamos (con un exceso de resentimiento y de humor) Hippies con OSDE. A partir de ese boca en boca entre amigos, con el acompañamiento de las redes sociales y el aleph moderno YouTube, muchos pudimos acceder (algunos muy rápido, otros como yo, muy tarde) a la obra desperdigada de un músico que provoca un shock cuya traducción en palabras se podría englobar en la siguiente pregunta: ¿cómo pude ser tan estúpido de no haberlo empezado a escuchar antes?
    
Aunque la música del Príncipe no clausura sus horizontes dentro del género rock, su obra (y muchas de las influencias que se filtran en sus canciones) puede entenderse como propia de la cultura rock. También es su personalidad (excéntrica, evasiva) la que comprueba estas presunciones. O tal vez sea que quienes crecimos bajo el influjo acaparador del rock creemos que todo lo genial debe de alguna manera ser considerado rock (producto de esta línea colonizadora figuras como Rodrigo o Goyeneche fueron incluidas de prepo bajo la gran sombrilla del rock).

¿Qué tiene el Príncipe que lo hace único? En primer lugar una musicalidad innata. Es decir, es el tipo de músico que con solo rasgar una guitarra en forma distraída está creando algo. Por otro una forma de componer capaz de sacarle la ficha a varios géneros (jazz, bossa, rap, tango, rock, trova cubana, salsa, candombe) y artistas y no casarse con ninguno, produciendo una música generalmente inclasificable. Pero además de eso hay algo atávico y genuino en sus canciones que no se circunscribe al campo de lo explicable y tiene que ver con la sensación de que el tipo portaba una sensibilidad que se encuentra muy de vez en cuando. De ahí tal vez la adoración automática que genera su obra y su persona. Hay otra sensación predominante cuando se escucha al Príncipe: la instantaneidad de sus melodías, que parecen haber existido desde siempre. Podría mencionar decenas, pero "La oficina del amor" es un buen ejemplo.      

Una de sus canciones más celebradas se llama "Polenta". Hasta ahora no está incluida en ninguno de sus discos póstumos y sólo se puede escuchar en un fragmento del documental "La cocina" de Willy  Villalobos. El tema, de reminiscencias tropicales, habla de las bondades de comer polenta cuando hace frío y tiene versos del tipo: "Algo así como andar confundido y encontrarse a Dios". Me refiero a este tema, a su modo de difusión y a su letra para intentar describir lo encantador que es el Príncipe aunque, claro, lo mejor es escucharlo.  

Frank Zappa le puso a su hija Moon Unit (Unidad Lunar). Me acordé de eso cuando leí una entrevista a la hija del Príncipe, a la que él llamó Eli-U en alusión a un personaje bíblico. Y no me sorprendió nada encontrar una foto del Príncipe con una remera de Zappa porque en muchas de sus canciones se puede adivinar, detrás de la aparente simpleza de las melodías, al joven progresivo que creció bajo el influjo setentista del líder de Mothers of the invention. Eli-U creó un sitio de Internet que reúne casi toda la información que hay sobre el Príncipe y que permite la posibilidad de descargar todos sus discos (en su mayor parte recopilaciones de archivos originalmente grabados en casetes). También se incluye uno de la propia Eli-U, el recomendable Creo en los elefantes (2008), que reúne doce temas inéditos del Príncipe.    

***

Entre 1990 y 1991 el Principe grabó su único disco de estudio en los históricos estudios Panda de Buenos Aires. Pero La fuente de la juventud se editó recién en 2005, un año después de su muerte. Al escuchar el disco, producido por Jorge Sadi y el mismo Príncipe, es imposible no pensar en todas las mejoras técnicas que podría haber alcanzado la totalidad de su repertorio de haber sido grabado en condiciones profesionales. De todos modos lamentarse por el amateurismo de la gran mayoría de los registros del Príncipe sería casi renegar de su obra. Lo cierto es que a pesar de la precariedad de las grabaciones sus canciones logran conmover.

La fuente de la juventud en todo caso es la prueba de la fuerza y la interminable curiosidad musical del Príncipe que en sus canciones canónicas suele acompañarse con una guitarra criolla o una mandolina ("Ángel de la ciudad", "Suerte y amor", el hipnótico "Mandolín") pero que en el disco, con una naturalidad asombrosa, reviste sus melodías con arreglos para clarinete, trompeta, fliscorno, trombón, congas y todo tipo de instrumentos. Digamos que si fuera un pintor (en una metáfora algo obvia) el Príncipe utilizaría toda la paleta de colores y todos los espacios del lienzo. En el rap rioplatense "Cosmic War" y el inclasificable y (por sobre todo) feliz "Imaginando buenas", por ejemplo, hay un especial énfasis en la forma en que se amalgaman las voces (algo tradicional en la música uruguaya) y en la manera en que se mezclan giros del slang callejero con palabras en inglés.   

***

Por cierta resolución tonal en los acordes temas con preeminencia acústica como el clásico instantáneo "Pensamiento de caracol" y "Quiero ser un muñeco", entre otros, pueden sugerir, en principio, la idea de una huella spinetteana en la música del Príncipe. Algo que puede parecer arbitrario pero llega a comprobarse en discos como U'manos (1998) y El recital (2002). Ahí el Príncipe interpreta "Yo quiero ver un tren" (filtrando en el medio un fragmento de “Blackbird”) pero demuestra que más que spinetteano es almendreano: también revisita "Que el viento borró tus manos" (Emilio Del Guercio) y dos gemas de Edelmiro Molinari: "Ella ha venido del campo" y "Sílbame oh cabeza".

Comprobar que al Príncipe le gustaba Spinetta es una experiencia que le otorga un poco de sentido poético al mundo. Temas como "Cual" o "Canto para atrás", incluidos en los inéditos de Archivo 1. (1979-20111), extienden la marca spinetteana en el Príncipe (no tanto en letra sino en la estructura melódica). De todos modos entender al Príncipe como un mero epígono de Spinetta sería un error garrafal. Decir que incorpora la matriz spinetteana a alguna de sus canciones y que lo hace con buen gusto sería mucho más acertado. Y esto es todo un hallazgo porque la influencia de Spinetta, como dijo alguna vez Rodolfo Mederos sobre Piazzolla, generalmente más que iluminar, encandila. También en U'manos se encuentra el adictivo "Gato egipcio", tema que ya había grabado con su banda de jazz rock-pop ochentosa Buraco Incivilizado, que demuestra que el Príncipe, además de ser uno de los pocos compositores que le prestó atención a Edelmiro Molinari, también supo qué hacer con la tradición más sofisticada del rock argentino. El resultado no una copia sino el viejo truco de utilizar una tradición como trampolín para realizar una operación estética propia. Siguiendo la obra del Príncipe en forma cronológica sus canciones parecen entablar un diálogo productivo con las diferentes líneas del rock argentino.

(De todos modos creo que el feedback entre el Príncipe y el rock argentino es, más que nada, una puntualización personal: la verdad es que asocio al Príncipe con lo que más conozco. Y no es que el feedback no exista sino que la intertextualidad musical de la obra del Príncipe es tal que me da la sensación de que otras personas podrían encontrar la misma dinámica de acuerdo a sus propios gustos).

A propósito: como fan de Spinetta varias veces desprecié a todos los que empezaron a escucharlo después de su muerte. Ahora que me pasa lo mismo con el Príncipe (y no un mes después de su muerte, sino doce años) me doy cuenta lo prejuiciosos, miserables y sectarios que podemos ser cuando sentimos que algún elemento del rock que no fue decodificado del todo por el sentido común está a punto de filtrarse en el imaginario popular. Preguntarse qué hubiera sido del Príncipe de seguir vivo es ingresar en el terreno de la contrafáctica, pero no cuesta mucho imaginarlo llenando un Gran Rex cada tanto. Por mencionar solo uno: ¿acaso "Ángel de la ciudad", que parece compuesto por McCartney y Dylan, no es un hit instantáneo que podría haber enamorado a las FM de habla hispana?

***

El otro artista con el que habitualmente se lo compara sale de cajón: Eduardo Mateo. Musicalmente la omnipresencia de la bossa nova es palpable en los dos casos (de hecho los dos pasaron alguna temporada en Brasil forjando su estilo). "Yo no tuve carnaval" no hubiese desentonado en el repertorio de Vinicius. Sin embargo es la sensación de un reconocimiento tardío, post mortem, lo que más los vincula. Aunque en vida los dos fueron respetados por los músicos uruguayos hasta el punto de transformarse en mitos de carne y hueso, su música fue más reconocida a través de versiones de terceros.

En el caso del Príncipe los recientes covers de muchísimos de sus temas son inagotables aunque el ejemplo más resonante es "¿Cómo que no?", una crónica urbana con ritmo de salsa que fue grabada y/o tocada en vivo en los últimos años por artistas de la masividad de Onda Vaga, Manu Chao y La Liga. En YouTube los fans del Príncipe discuten con quienes dicen que algunas de estas versiones superan a la original (que el Príncipe grabó en un programa de TV y por ahora no se encuentra en ninguno de sus discos, ni oficiales ni póstumos). Personalmente creo que la frescura y la libertad de la interpretación del Príncipe son inalcanzables para cualquier otro ser humano pero más allá de la "polémica" el caso del Príncipe actualiza la estirpe de artistas (escritores, músicos) que producen su obra para para un público que, como diría Fabián Casas, jamás van a conocer.  

***  

Otro disco no oficial rescatado por el sitio de Eli-U es Autobombo, una banda liderada por el Príncipe (en guitarra) con el acompañamiento de Mario Guilla en violín, Martín Morón en trombón y Leonardo Anselmi en contrabajo. La singularidad de los instrumentos es proporcional a la del material, grabado entre 1998 y 1999. A excepción de dos composiciones originales del Príncipe (el tango "Beibi", para muchos una de sus obras maestras, y "Distinto") la mayoría de los temas son covers y algo así como mash up artesanales en los que la banda fusiona dos canciones que no tienen nada en común, como por ejemplo "Insensatez" con "Stairway to heaven" (esto es algo habitual en el repertorio del Príncipe: el blues “Bau del Aire” tiene el estribillo de “I Will Follow Him”, popularizada en español por Raphael como “La tierra”). La perla probablemente sea "Take a summer doctor" donde entre la adaptación libre de "Summer swim" de George Clinton se escucha una alusión a "Promesas sobre el bidet". El contacto con el rock argentino se cierra en El recital, donde el Príncipe elabora una versión con armónica de “La Primavera” de Vivaldi y la fusiona con la melodía de “Mariposa Tecknicolor”.  

Los dos discos junto a Nico Davis (Amigotez y Amor en el zaguán), grabados y editados con algunos años de demora en el nuevo milenio (todo se hizo entre el 2001 y el 2006), tal vez contengan el material menos digerible del Príncipe. Y tal vez por eso sean tan atractivos. Son discos de ruptura y luego de escucharlos se puede hipotetizar sobre un devenir aún más experimental, lamentablemente interrumpido por su muerte. Algo así como una rareza en la obra de un artista esencialmente raro (desde Ángel Rama y su definición de Felisberto Hernández la Humanidad no ha encontrado otra manera para calificar a los uruguayos talentosos y yo no quiero ser la excepción). Hay algo del espíritu autogestivo y secular de El Salmón en estas canciones deformes, distorsionadas y bellas, la más conocida de todas, "Alma de pez", un manifiesto existencial donde vuelve a asomar el fantasma de Spinetta. El hiphopero "Pegamento", donde el Príncipe se calza el traje de clarividente urbano que tan bien le queda, repite:

Esta ciudad hace piruetas en el aire
como queriendo volar.
Pero a esta pibe lo volaron en la calle,
dejó de imaginar. 

***

En el sitio de Eli-U se encuentran también dos entrevistas radiales (las únicas existentes, más otra del documental Ángel de la ciudad, donde cuenta sus inicios con la música). La idea de que el Príncipe era un “loco lindo” se desvanece ante el humor y la coherencia de su discurso, no exento de una mirada minuciosa sobre la vida. El tipo, como Sledge Hammer, sabía exactamente lo que hacía. Como los grandes personajes surgidos desde la caja de resonancias denominada "cultura rock" detrás de las canciones había un eje que las contenía. En una de las entrevistas el periodista Alejandro Ferreiro le pregunta cómo hace para mantener vivo "el niño interior". El Príncipe contesta: "Hay que hacerse amigo de los mosquitos". 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La Era Bauza


La Selección Argentina es entendida como un problema, casi al nivel de las clásicas preocupaciones que difunden en programas de Canal 26  personas generalmente calvas y con sacos grises. Estas personas se denominan "encuestadores". Los problemas siempre son los mismos, cambian de lugar en el ranking según el guión de la época: inseguridad, corrupción, justicia, etc. Si nos guiamos por la manera en que se habla de ella en la tele y en la calle, la Selección podría formar parte de esos problemas.

Supongo que es así desde el doping positivo de Maradona en el 94. Creo que ahí arrancó algo oscuro con respecto al fútbol argentino pero no estoy muy seguro de que esto "oscuro" exista. Es simplemente el agujero negro del retiro de Maradona. Con la figura de Messi recortándose sensualmente sobre ese fondo. De todos modos la historia reciente del fútbol está tan fuertemente enlazada a procesos políticos definidos que es imposible no cargarla con un lastre dramático.  

***

Hay algo esencialmente turbio en aquellos que resuelven ejercer una crítica agresiva hacia la Selección, compuesta por insultos, apelaciones al himno y descalificaciones personalizadas. En el tono que utilizan se reconoce la huella del "ciudadano que paga sus impuestos" y trata a los empleados públicos como súbditos. El jugador es entendido como una parte más de la bandera.

***

Colombia perdió (tal vez en forma premeditada) su mejor virtud: ese toqueteo moroso de la pelota, de un lado a otro. Pases cortos, anunciados, a veces innecesarios, pero siempre precisos de modo tal que todo devenía en una dinámica algo hipnótica y cuando lograbas salir del trance estabas perdiendo cinco a cero en la cancha de River. La famosa cautela de Pekerman brilló en toda su dimensión.

***

En seis partidos Bauza todavía no logró proyectar una idea muy atractiva sobre su propuesta futbolística. El blindaje post 2-0 del partido de ayer es elocuente en ese sentido. En el imaginario el partido clave para definir a Bauza es el de San Lorenzo contra el Real Madrid y su planteo ultra conservador. Más allá de que es injusto juzgarlo por temer de las cualidades del Real Madrid, es verdad que Bauza no se aleja mucho de su propio estereotipo.

***

En el 95 Maradona se pintó un mechón rubio. Si no recuerdo mal fue a la universidad de Oxford a recibir una condecoración e hizo jueguitos con una pelota de golf. De ahí a los reflejos del jopo de Messi y más allá. El Messi barbudo, tatuado y teñido parece querer camuflarse de lo que los demás esperan que significa Messi. Ayer le salió muy bien. Cada vez que veo a Messi sólo puedo pensar: ¡Qué triste va a hacer el fútbol argentino dentro de cinco o seis años cuando Messi se retire! Al partido deslumbrante se suma su monólogo posterior al triunfo (una perla más del taller de Semiología de Messi).

En 1998 la Selección de Passarella decidió no hablar más con la prensa después de que se diera a conocer la noticia (falsa) de que Verón había dado positivo en el doping. Ayer Messi tomó un micrófono y, sin leer, con el apoyo simbólico de sus veinticinco compañeros atrás y a los costados, explicó que las críticas desmedidas y el rumor (falso) de que Lavezzi se había fumado una vela los llevaba a resolver que de ahora en más no darán más notas a la prensa. Al parecer de la Selección se puede decir cualquier cosa excepto que sus integrantes toman drogas. Bauza no ayudó mucho a la situación delicada incluyendo a Higuaín por Pratto. El 9 de la Juventus ya había sido silbado antes de empezar el encuentro.      

***

La goleada con baile incluido frente a Brasil tuvo los ribetes agonistas de un viejo trauma de la tradición del fútbol local: el denominado "desastre de Suecia 58". En los 50 Argentina ganaba todos los Sudamericanos pero no tenía roce con el fútbol europeo desde el Mundial de 1934. Al llegar a Suecia se encontró con que su juego no estaba a la altura de la competencia, más bien era lento, inofensivo, en una palabra, anacrónico. Al efecto de la goleada 6 a 1 contra Checoslovaquia se atribuye una modificación en la subjetividad amateur de los dirigentes de la época. El fantasma del "desastre de Suecia 58" ronda las permanentes anti-épicas de la Selección Argentina, amenazando con un supuesto e hiperbólico #findelfutbolargentino.  

El próximo partido de las Eliminatorias es en marzo del año que viene, contra Chile y de local. Según trascendió Argentina jugaría de local en la Bombonera, mismo escenario donde la Selección quedó afuera de un Mundial por última vez. No sé por qué razón este último dato no se suele repetir con frecuencia. En cambio sí existe un consenso con respecto a la inutilidad de la cancha de River como estadio de Eliminatorias (donde Argentina siempre se clasificó).     

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¿Qué pensará Carrie Mathison de Donald Trump?


Casi todas las películas bélicas de Hollywood esconden la idea de despojar a los soldados yanquis de su condición de “asesinos” (de un Imperio, claro) para convertirlos en “víctimas” (del mismo Imperio, claro). Una operación ideológica elocuente que parecen compartir tanto directores de derecha (Clint Eastwood, El francotirador) como de izquierda (Oliver Stone, Nacido un 4 de julio). En Pecados de guerra Brian De Palma esboza una tercera posición: un grupo de soldados viola y mata a una vietnamita “pero” uno del grupo se opone (Michael Fox) y se enfrenta a los mandos superiores al denunciar el crimen. Es decir, mostrar las dos campanas (el soldado psicópata/el soldado humanista) y, al fin de cuentas, dar a entender que la insurrección ética posterior alivia o perdona lo ocurrido.

***

Siempre me pareció que buena parte del auge por la discusión política atribuido a la excepcionalidad y/o patología del kirchnerismo era también el reflejo local de un momento cronológico a nivel macro. Como analizamos “El Matadero” para establecer una cartografía existencial del país en el siglo XIX, dentro de algunos pocos años se hará exactamente eso con las series. ¿Qué pensará Carrie Mathison de Donald Trump? ¿Quiénes son los héroes y las heroínas que demandan nuestra atención desde pelispedia? ¿Y cuánto nos importa y nos interesa sabernos observados o no por esa sombra terrible llamada “Estados Unidos”?

***

Se pueden decir muchas cosas malas sobre Cristina. Ahora bien, compararla con Donald Trump, como vienen insistiendo las usinas del establishment mediático, no es solo una interpretación forzada sino también un burdo señuelo para que los espectadores no hagan/hagamos la vinculación obvia. Es casi hermoso contemplar de qué manera conductores y periodistas parecen aterrados ante la idea de que a Doña Rosa se le ocurra que Macri se parece un poco más que Cristina a Trump (y que eso no significa que Cristina sea Carrie Mathison).

***


Estoy leyendo un libro que contiene las cuatro novelas de John Fante sobre su alter ego: Arturo Bandini. A excepción de la última, póstuma, son novelas escritas en los años 30 y en las contratapas dan a entender que por el modo en que Fante describe L.A sus personajes se hubiesen podido cruzar perfectamente con los de Raymond Chandler. Novelas de crisis, como Los 7 locos o Trópico de cáncer, donde se habla de guita, de trabajo y de sexo. En la primera novela Bandini es un adolescente que se considera un escritor, un anti-héroe de la clase trabajadora que vive con su madre y se masturba en un ropero, que mata cangrejos y que trabaja en una fábrica de latas de conserva. Bandini es un personaje de una incorrección escandalosa y varios de sus alucinados monólogos están destinados a hablar pestes de los mexicanos y los filipinos. Terminaría el texto diciendo: “Es obvio a quien votó Bandini” pero me parece muy efectista. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Si Mia Wasikowska fuese argentina


1) Casi nadie habla de Mia Wasikowska; 2) Por lo menos no se habla de ella en la medida que merece; 3) Quiero decir; 4) En un mundo en el que se habla de payasos dementes que aterrorizan personas en pueblitos perdidos de Estados Unidos; 5) En un mundo en el que se habla sobre cuál es la responsabilidad del mal momento de un equipo, si del técnico o de los jugadores; 6) En un mundo en el que se habla de esas dos cosas y de millones de cosas más, yo casi nunca escucho hablar de Mia Wasikowska; 7) ¿Podríamos decir que Mia Wasikowska ya es una actriz mainstream (protagonista de la saga de Alicia (en el país de las maravillas/a través del espejo) o que todavía conserva su espíritu de “actriz de culto”, capaz de ser la hermana de una vampira en una película de Jarmusch?; 7.a) Nadie podrá negar que hubo un momento en el que pareció que el mundo dependía de MW (tal vez esté exagerando); 8) Si MW fuese argentina hubiese trabajado en Chiquititas; 9) Si MW fuese argentina hubiese filmado una película con Eliseo Subiela y tal vez Tetro; 10) Es probable que entre la infancia con Cris Morena y los mojones de la actriz consagrada hubiese tenido romances con rockeros, pero MW no es argentina (acabo de describir a Celeste Cid exceptuando lo de Tetro; Celeste Cid ya no como ser humano, sino como paradigma); 11) Existe una película de MW que me parece fundamental para entender su operación estética en el cine; 12.a) La última de Cronenberg, Maps to the star (2014); 13) Esta película tiene uno de los mejores repartos que recuerde: Julianne Moore (que siempre repite el papel de Magnolia pero cómo); 14) John Cusack (actor que todos queremos por alguna extraña razón); 14. a) Robert Pattinson (actor que todos odian por alguna obvia razón);  15) y Olivia Williams, que de nombre no suena pero es una cara conocida en el cine under por su participación en Rushmore y por ser una “Chica Todd Solondz”; 16) Puede que Cronenberg nunca vuelva a ser tan sórdido como en Dead Ringers  y tampoco hace falta (esa película es el dolor); 17) Supongamos que sus protagonistas ya no volverán a introducirse revólveres calientes por el ombligo ni a colocarse precursores puertos usb en el culo; 18) Sin embargo, con algunos altibajos como la desconcertante Un método peligroso, desde hace una década Cronenberg viene evolucionando, en un asombroso giro de madurez que en realidad ya se vislumbraba en los dramas de fines y principios de siglo de Dead Ringers, Mr. Butterfly y Spider; 19) Estoy al tanto sobre la gente a la que no le gusta Cronenberg, digamos que puede resultar un director diferente a Campanella; 20.a) ¿Cómo sería La Mosca filmada por Campanella?; 20.b) ¿Cómo sería Luna de Avellaneda filmada por Cronenberg?; 20.c) Volvamos a Maps to the stars que con la omnipresencia fantasmal del Incesto, con cierta y negrísima cuota de humor, a pesar de todo (o por eso mismo) se inscribe en el rubro “comedia de familia disfuncional”; 21) Síntesis: perverso niño estrella post rehab + madre abnegada y castradora + padre que en realidad es hermano de madre (por un lado)/ actriz en decadencia + hija re loca de madre y padre -hermana y hermano- y, claro, hermana de perverso niño estrella (por el otro), a quien hija re loca quiso quemar de chiquito; 21.a) Es muy fácil de entender; 22) Adivinen de quién hace Mia Wasikowska; 23) De la hija re loca, acertaron; 24) Ahí MW tiene el encanto de la chica del otro curso, es decir, no necesariamente la más linda sino la que llamaba más la atención porque era una rockstar sin obra y de la que generalmente hasta se desconocía su nombre; 25) En su cara y en su mano (enguantada) lleva las marcas de una quemadura sugestiva; 26) Es como un personaje de Crash después del 11/9 pero al mismo tiempo ¿qué mierda significa que algo es algo pero “después del 11/9”?; 27) Mia vuelve al barrio para iniciar una carrera como estrella y también para pedirle perdón a su familia por haber querido quemarlo todo; 28) Al toque se cruza con Robert Pattinson, chofer de una limusina que también sueña con ser actor y cada tanto consigue un papel en alguna película malísima; 28.a) Es como si a Cronenberg le gustara, hasta de un modo algo perverso, que Pattinson interprete parodias sobre sí mismo; 29) Juntos inician una relación pendular, es decir, que va de una lado para otro; 30) MW empieza a trabajar para la actriz en decadencia, Moore, que está al borde de un ataque de nervios, obsesionada con interpretar el personaje de su madre, fallecida estrella de Hollywood, en la remake de su película más famosa; 31) El personaje de MW (y alguno de los otros también) se pasa toda la película recitando fragmentos de “Libertad”, un poema de Paul Éluard; 32) En ese plano Maps to the stars tiene estribillo, algo que no me parece raro en un director cuyas películas deberían entenderse como canciones de rock; 32) En Maps to the stars el poema de Éluard, un hito en la cultura de la Resistencia aliada, sufre una especie de condensación y queda así:

"En mis cuadernos escolares.
en mi escritorio y en los árboles.
en la arena y en la nieve.
Escribo tu nombre,
Libertad”;

33) The End.

jueves, 27 de octubre de 2016

27 de octubre de 2016


No sé muy bien por qué esa vez habíamos conseguido platea cubierta. Aviso que sé que esto parece el inicio de un cuento de Eduardo Sacheri narrado por Alejandro Apo pero no era mi intención. 

Era un River vs. Boca época Bianchi. River estaba en busca de su destino. Boca lo estaba viviendo. No recuerdo exactamente nada de ese partido, sólo que River perdía y en un momento un plateísta de la descubierta arrancó el respaldo de su asiento (o del asiento de otro hincha) y se lo tiró por la cabeza a Riquelme. Riquelme hizo ese típico gesto de cuando le tiraban algo. Se cubrió la cabeza con un brazo como si estuviera mirando el sol de frente.

Después de eso los hinchas de River decidieron prender fuego un puesto de choripanes. El partido mientras tanto seguía y nadie lo miraba, todos estábamos atentos al fuego, a dos o tres policías que corrían a unos tipos en cueros que se tomaban la entrepierna y saltaban hacia atrás. Yo tendría 16, 17 años. Y hacía poco había visto La naranja mecánica así que todo eso fue lo que denominaríamos un flash. Aunque a decir verdad más que de Kubrick parecía un sketch de Benny Hill.  

Entre los concurrentes de la platea cubierta estaba Jean Pierre Noher, actor, hacedor de bandas sonoras, conocido hincha de River. Y un tipo, un pelado de bigotes, le pedía que hiciera algo para detener la violencia en el fútbol ya que él era famoso. Y Jean Pierre Noher sólo podía responder: ¿Pero qué querés que haga? Y verdaderamente el tipo pelado de bigotes no sabía que podía hacer Jean Pierre Noher para erradicar la violencia en el fútbol.

Recordé esa escena esta semana cuando, en charlas con amigos y en el trabajo, sobrevolamos el hecho de que River iba a jugar en Mar del Plata y en ningún momento se me pasó por la cabeza ir a la cancha. Estoy pasando mi recurrente periodo anti futbolístico. A veces pienso si ese desinterés repentino por el fútbol puede eternizarse en el tiempo. Conozco tipos a los que les gustaba el fútbol y después, no sé sabe bien por qué, no les gustó más. Hay algo misterioso en esos tipos. Debería haber un libro como el Bartleby de Vila Matas pero que en vez de ser sobre los escritores que dejaron de escribir, sea sobre historias de tipos a los que les dejó de gustar el fútbol.

Visto a la distancia el fútbol se entiende como la trampa perfecta. Al jugador de fútbol se le pide literalmente lo imposible. Al técnico de una Selección se le reprocha como al Presidente. A los entretelones de la Asociación del fútbol se les imprime un sesgo dramático. El fútbol es como un Tlön (mucho menos idealista) que se fue colando en la realidad hasta transformarse en la realidad misma. ¿Hay algo más parecido a Truman Show que la vida de Maradona? Hoy me enteré que alguno de sus enemigos hacía contrabando de ropa.

***

La última vez que fui a la cancha fue en el verano del 2015. Un partido malo contra Estudiantes, en una de esas noches calurosas y húmedas tan propias del último kirchnerismo, ese periodo post 2013, casi onírico. Había perdido la costumbre de ver un partido en la cancha. Requiere experiencia entenderlos bien. Sos tu propio director de cámara. Eso es raro para quienes solemos ver partidos desde la tele.

(Me pregunto también qué tipo de fanático del fútbol casi nunca va a la cancha. Tal vez yo no sea un fanático de fútbol. Tal vez sólo me guste tener algo para entretenerme).

Del partido contra Estudiantes me quedó la sensación de que el contexto de un partido de fútbol coincide con el de un gran atentado. Policías por todos lados, humo, la sensación de que de un momento a otro hay que correr, las luces del estadio irradiando desde la oscuridad, como si fuera el foco de un gran incendio. A los seis o siete años esto me generaba una sensación de adrenalina superior.

***

Hoy hubo protestas en todo el país. Los representantes de la Ciencia expresaron su temor y su tristeza. El Gobierno de Macri les baja el presupuesto. Ayer en La Quinta Pata la entrevista a un par de científicos parecía un interrogatorio. “¿Y vos qué hacés que me sirva a mí?”. Ese era el tenor de las preguntas. Un ánimo inquisitorio. Después cambié de canal y Aldo Rico compartía la mesa de Animales Sueltos. Antes a Aldo Rico se lo ubicaba en la punta del estudio, sentado solo, con un vaso de agua caliente y una mosca zumbándole alrededor. Ahora el tipo pertenece a una virtual barra de amigotes y cuenta las veces que estuvo cerca de la muerte. En determinado momento abre un botón de su camisa a la altura del ombligo y saca una cruz plateada, a la que atribuye, en forma explícita, su existencia en el mundo.  


pd: Acaba de terminar el partido. River ganó tres a cero. En la Copa Argentina el ganador recibe un cheque por haber pasado de fase. En este caso el cheque lo entrega Arroyo quien, después de hacer lo propio, es tomado de atrás, por los hombros, para que no se vaya tan rápido de la escena. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

No bombardeen Barrio Norte (puntos de venta)


BUENOS AIRES

Centro
Librería Lorraine (Corrientes 513)
Clásica y Moderna (Callao 892)
Hernández (Corrientes 1436)
Antígona (Callao 737)
Proeme (Callao 1012)
La Librería de Avila (Alsina 500)
Antígona Liberarte (al lado de la heladería donde estaba Liberarte)
Menéndez Libros (Paraguay 431)
Arcadia (Marcelo T de Alvear 1548)
Libros del Balcón (Montevideo 846)
Zival’s (Corrientes y Callao)
El Perseguidor (Corrientes 1718)
Mondo Rabioso (Lavalle 750)
Cactus (Uruguay 290)
Oíd Mortales (Corrientes 1145, local 17)
Cúspide (Corrientes 1243)

Palermo
La Barca (Scalabrini Ortiz 3042)
Libros del Pasaje (Thames 1762)
Eterna Cadencia (Honduras 5582)
Menéndez Libros (Paraguay 431)
Mil Grullas (Malabia 1968)
Librería Ref (Honduras 4119)
Alamut Libros (Borges 1985)
Miles (Honduras 4969)
Tempo de Borges (Borges 1666)
Exiles (Honduras 5270)
Rock & Freud (Arenales 3337)

Barrio Norte - Recoleta
Paidós (Las Heras 3741 – Santa Fe 1685)
Clásica y Moderna (Callao 892)
Proeme (Callao 1012)
Antígona Biblioteca Nacional (Las Heras 2597)
Arcadia (Marcelo T de Alvear 1548)
Libros del Balcón (Montevideo 846)
Rock & Freud (Arenales 3337)
Cúspide (Vicente López 2050)
Cúspide (Santa Fe 2077)

Villa Crespo
Mil Grullas (Malabia 1968)
Librería Rodríguez (Scalabrini Ortiz, 181)

Belgrano
Paradigma Libros (Maure 1786 – Soldado de la Independencia 826)
Las Mil y Una Hojas (Luis María Campos 1384)
Cúspide (Cabildo 1965)

San Telmo
La Librería de Avila (Alsina 500)
La Libre (Bolivar 646)

Boedo
El Gato Escaldado (Independencia 3584)

Villa Urquiza
Melopea (Mariano Acha 3037)

Filo
Biblos (Puán 378)
Gambito de Alfil (José Bonifacio 1402)

Agronomía
Cassasa y Lorenzo (Alvarez Jonte 4461)

Zona Norte GBA
La Boutique del Libro (Chacabuco 459, San Isidro)
El Enebro (San Fernando)
Unishop (Pilar, Nordelta, Martínez, etc.)
Musaraña Libros (Vicente López)



ROSARIO
Buchin Libros (Entre Ríos 735)
El Juguete Rabioso (Mendoza 784)
Puerto Libro (Corrientes 857)
Badaraco Libros (Entre Rios 932)
Mandrake Libros (Rioja 1869)
Mal de Archivo (Moreno 477)


LA PAMPA
Farenheit Libros (9 de Julio 56)


SANTA FE
Ferrovía Libros (9 de Julio 3137)
Del Otro Lado (25 de Mayo 2985)


LA PLATA
Rayuela Libros (Av. 44, nº561)
Librería de la Campana (Av 7, nº1220)
City Bell Libros (Calle 473 nº 501)
Siberia (Calle 51, nº 503)



CÓRDOBA
Rubén Libros (Deán Funes 163)
El mundo del libro (Obispo Trejo y Deán Funes)


MENDOZA
García Santos Libros (Av San Martín 925)


MAR DEL PLATA
Fray Mocho (Belgrano 2877)
Polo Norte (Constitución 5843)
Libros de la Arena (5 sucursales)


miércoles, 19 de octubre de 2016

Quiero contarles una buena historia


A principios de los 80 una joven periodista, Patricia Perea, escribió una reseña sobre un recital de Serú Girán en Córdoba para la revista Expreso Imaginario. El texto, que tiene la potencia de un cross a la mandíbula y la irreverencia lapidaria que en su época tenía la crítica de rock, decía que Charly, más que a tocar, se había dedicado a "hacer híbridas cabriolas sobre el escenario" y era "la Marilyn Monroe del rock versión masculina". Además hacía una analogía entre los fans del grupo y los de Sandro (en forma despectiva, claro) y se preguntaba si la denuncia social de las líricas de García no sería "otro de sus recursos lucrativos". 

La respuesta de Charly fue "Peperina", un clásico del rock argentino cuya letra realizaba, casi al modo de un relato de ficción ("Quiero contarles una buena historia"), la semblanza de una chica "típicamente mente pueblerina" que, entre otras cosas, dormía con los visitantes mientras su cuerpo llevaba pegada "grasa de las capitales". Aunque la ácida pluma con que García retrata a Peperina responde a un estereotipo generacional, la periodista que inspiró el tema nunca pudo despegarse del todo de aquel boomerang lleno de ruido y de furia.  

Ubicado en su contexto el tema no puede ser entendido como un episodio aislado sino como un capítulo más de la guerra abierta entre Charly y la crítica de rock. Los ejemplos son inabarcables pero por mencionar el más famoso habría que remitir a la tapa de La Grasa de las capitales, donde además de satirizar a la revista Gente, titulares como "Charly García, ¿ídolo o qué?" y "Presentamos a los dobles de Serú Girán" replican en modo paródico comentarios que algunos periodistas habían efectuado sobre García y la banda en las revistas Periscopio y el mismo Expreso Imaginario.   

La reciente noticia de la muerte de Perea actualizó la polémica. Lo interesante es que, atravesada por el auge de los estudios de género y tal vez con la sensibilidad a flor de piel luego del CorderaGate, la letra de "Peperina" ahora fue entendida como una muestra más de la tradición de líricas misóginas del rock, algo que no está en duda aunque, para matizar (y reconocer la ambivalencia usual de Charly), habría que escuchar otra vez "Salir de la melancolía".


***

Me refiero al "caso Peperina" aunque también podría escribir sobre la distinción "macho/hembra" que hizo Cortázar para catalogar los dos tipos de lectores que podía tener Rayuela. O a cualquier fragmento de Henry Miller o Bukowski, donde los personajes femeninos directamente cumplen las funciones de una concha con algún que otro agregado simpático. ¿Qué significa esto? Supongo que la lucha contra el machismo, en términos culturales, debería empezar por una autopsia detallada de nuestra educación sentimental para concebir hasta qué punto estamos en el horno. No es cuestión de negar infantilmente a genios como Charly, Cortázar o Bukowski (como a veces ocurre cuando se exponen interpretaciones de este tipo), sino de reconocer que ser progres con un discurso más o menos armado sobre todas las buenas causas no nos salva de nada.

***

Las redes sociales sirven, entre otras cosas, para difundir y denunciar injusticias. En un día como hoy la autocrítica masiva de hombres reconociendo que "alguna vez" habían dejado que su mujer lave los platos me pareció necesaria pero, desde el lado oscuro de la luna, no pude dejar de pensar que también era una manera de: 

1) exculparnos disimuladamente de un reclamo que acompañamos pero que en realidad nos interpela e incomoda en forma severa (en Zama el bandido Vicuña Porto se camufla del grupo que lo persigue formando parte de ese mismo grupo); 

2) adueñarnos de la causa feminista a través de una adhesión repentina y/o oportunista. Como si la repetición de una consigna, de un segundo a otro, borrara todos los males de este mundo. Incluyo este mismo texto en esa línea. 

¿De qué sirve nuestra autocrítica virtual si no la llevamos al plano de la micropolítica? ¿Quién se puede creer las caras compungidas de los panelistas hablando del crimen de Lucía si son los mismos que discuten acaloradamente si está bien o no que una vedette se haya acostado con dos hombres diferentes?

Tal vez señalar a los distraídos y cínicos (o las dos cosas juntas) del ridículo "Nadie Menos" nos sirve para distinguirnos de los fachos pero también para no replantearnos en forma sincera e íntima que, más allá de la catarsis pública, lo que se impone no es un posteo sino un cambio de subjetividad que puede llevar muchos años. Supongo que por algo se empieza.       

jueves, 13 de octubre de 2016

Literaturbob


A principios del siglo XX los formalistas rusos exprimieron sus cerebros para encontrar la especificidad literaria, más conocida como literariedad o literaturnost, es decir, qué aspectos hacen que un texto sea literario. No se pusieron de acuerdo. La pregunta es: ¿si los formalistas rusos no se pusieron de acuerdo, lo vamos a hacer nosotros? Por supuesto.

En Facebook está lleno de gente que le contesta, en forma implícita, a otra gente que no está de acuerdo con que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. Es rarísimo: yo lo único que leo es gente que se queja de la existencia de gente que se queja de que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. En caso de que existan sólo quiero decir algo: están equivocados (igual hay cosas peores).

Tampoco veo por qué todos deberían saber quién es Bob Dylan: fuera de su imagen iconográfica (junto al Che Guevara debe ser la silueta más reconocible y copiada del siglo XX) Bob es un artista popular cuya obra es menos famosa que su mito. Por ejemplo, nunca llegó a tener un puesto número 1 en los rankings norteamericanos. Suele tocar como telonero de otros artistas, de día y van varias veces que sale a caminar por la calle y se lo confunden con un indigente en pleno EE. UU (recordemos que hace un par de años Beck ganó el Grammy y miles de jóvenes se preguntaron en las redes sociales quién carajo era).

***

"Si, la influencia de la soledad en las grandes llanuras" dice Borges cuando en los Diálogos compilados por Orlando Barone, después de hablar de Beatles, jazz y rock ("¿el estruendo, el ruido?") Sabato le menciona unos cantantes nuevos del Oeste yanqui, que cantan canciones hermosas con restos de baladas escocesas, entre ellos Joan Baez y Bob Dylan. Es decir: Borges nunca escuchó a Dylan (y no queremos imaginar qué hubiese opinado de su voz) pero lo entendió al toque.

¿Acaso "Not dark yet" no es una continuación por otros medios del joven Borges obnubilado por las escenas desoladas de la Buenos Aires pre-inmigratoria?

Caen las sombras y llevo aquí todo el día,
hace demasiado calor para dormir
y el tiempo se escapa.
Siento como si mi alma
se hubiese vuelto de acero.
Aún tengo las cicatrices que el sol no sanó.
Ni siquiera hay habitación suficiente
como para estar en ningún lado.
Aún no ha oscurecido, pero no va a tardar.

***

Hoy cuando me enteré de que Dylan había ganado el Nobel me emocioné de alguna estúpida manera. Si el rock es una religión Bob es uno de sus mejores Jesucristos. Por otro lado es una figura que produce una nostalgia automática: parece pertenecer a una época que ya no existe, donde había tiempo y espacio para su influjo estelar. 

Soy, como todos, de esas personas a las que el Nobel no les interesa pero no pueden evitar estar 24 hs. seguidas (y tal vez una semana) hablando del Premio Nobel. ¿Cómo entiendo este acontecimiento? Por supuesto más allá del imaginario generado alrededor del premio (siempre tan cercano al establishment y a los intereses del Primer Mundo). Simplemente como el reconocimiento a un individuo que hizo que el Planeta Tierra fuera mucho mejor. En forma simbólica sería mejor que lo rechazara pero la verdad es que me intriga mucho su discurso al recibirlo. Es probable que sea una obra maestra llena de sabiduría e ingenio. El discurso de Leonard Cohen al recibir el Príncipe de Asturias fue más o menos así. El sólo hecho de haber obligado con su presencia a que la ingeniería Lennon/McCartney le prestara más atención a las letras (“In my life”) sería justificativo para otorgarle todos los premios, pero además de eso emerge una obra tan profunda e inabordable que sólo con ver las tapas de los discos nos está diciendo algo.

En una vieja nota de la Inrockuptibles Fito Páez decía que en su adolescencia, como no sabía inglés, Dylan le había entrado más por la música que por las letras. Me parece una observación inteligente para entender a Dylan ("el poeta del rock") desde un país en que se habla castellano: es que aún sin comprender naturalmente sus letras, la voz de Dylan lleva en sí misma un plus poético. Cierta sensibilidad, que tal vez habita nuestro inconsciente colectivo, nos lleva a intuir lo que pasa en esas letras con sólo escuchar su voz. Cuando escuché por primera vez “Tangled up in blue” no sabía qué significaba pero sospeché que era algo muy parecido a esto:

Toda la gente que solíamos tratar
ahora me parece una ilusión,
unos son matemáticos,
otras son mujeres de carpinteros.
No sé cómo empezó todo esto
no sé qué están haciendo con sus vidas
pero yo, yo todavía estoy en la carretera
dirigiéndome a otro cruce.
Siempre hemos sentido lo mismo
sólo que lo vemos desde
un punto de vista diferente.

***

Ingresar en la discografía de Dylan es un camino de ida. Siempre aparece un disco que no escuchaste y te parece mucho mejor que el que hasta hace dos minutos era tu favorito. Por ejemplo Planet Waves (1974) injustamente escondido atrás del monumental disco de divorcio Blood On the tracks (Planet Waves es más para cuando te estás por separar).

Alrededor del mundo hay tipos que se dedican full time a estudiar sus letras. Dylan como Whitman, como Yeats. Yo tengo un libro en el que Paul Williams repasa la manera en que Dylan le cambia la letra a sus temas de un concierto a otro. Según Williams Dylan no debería ser juzgado sólo como un compositor sino también como un intérprete. No podría estar más de acuerdo.   

Durante la década del 80 Dylan anduvo un poco perdido. Después de su trilogía cristiana quiso adaptarse a la era del pop y los resultados no fueron tan buenos. Se notaba que Dylan firmaba un pacto con las máquinas pero a regañadientes. Tuvo que hacerse cargo Daniel Lanois para que Bob recuperara el brillo de sus mejores épocas con Oh Mercy (1988) un disco de madurez que contenía "Man in the Long Black Coat", una balada oscura que junto a canciones como "Tangled up in blue" nos recuerda que además de ser un gran poeta, Dylan es un excelente cuentista.  

***


Más que el recuerdo en blanco y negro de "Blowin' in the wind" a mí me conmueve la vigencia de "Pay in blood", de su último disco con temas propios (Tempest, 2012). Se trata de un rock stone, de lírica inquisitoria, a lo "Idiot wind", pero también con algunos rastros de su etapa religiosa, a decir verdad tan apocalíptica como cristiana. Ahí, con su mejor voz aguardentosa y destruida nos recuerda que va a pagar con sangre, sí, ¡pero no con la suya! Larga vida a Bob Dylan.