martes, 21 de febrero de 2017

Tiempos de Roberto Arlt


1. Sombra terrible de Roberto Arlt voy a evocarte, etc. En determinado momento creí que mi vínculo con ese tipo estaba totalmente clausurado. El trauma era el siguiente: había leído El juguete rabioso y Los siete locos en el transcurso de una cursada de Argentina II. Una lectura express, forzada, rápida, superficial. "No llegaba" supongo. No sé adónde. Por lo tanto el contexto personal había dañado seriamente la posibilidad de disfrutar de las novelas.

2. La única manera de volver a estos autores con los que tuvimos un vínculo original conflictivo es encontrar una mejor edición de alguno de sus libros en la biblioteca de otra persona. Antes de robarlo conviene preguntarle a la otra persona si te lo presta.

3. Lo que encontré es un libro estilo ladrillo con sus cuatro novelas: El juguete rabioso, Los siete locos, Los lanzallamas y El amor brujo. El prólogo lo escribe David Viñas. Por supuesto lo primero que hace es relacionar a Arlt con Sarmiento. Si David Viñas viviera estaría escribiendo un libro llamado De Sarmiento a Macri. (Casualmente Los siete locos también se llama el programa en el que Viñas realiza un monólogo de una brillantez extrema y violenta). 

4. A Borges le gustaba el final de El juguete rabioso. Ese libro se iba a llamar, como sabemos, La vida puerca. Creo que fue Ricardo Güiraldes, su figura protectora dentro del cielo de los escritores, quien le aconsejó cambiar el título. O tal vez me esté confundiendo con esa novela de Bolaño que no leí (Nocturno de Chile) y que se iba a llamar Tormenta de mierda.  Es un título excelente para una canción de Frank Zappa.

5. Lo cierto es que para quererlo tan poco Borges tuvo un gesto de reconocimiento hacia Arlt (lo otro son whatsapps filtrados del Borges de Bioy). En el prólogo de El informe de Brodie cita una frase de Roberto Arlt en una invectiva contra las regulaciones lingüísticas del diccionario, por parte de él, y una respuesta a quienes lo acusaban de manejar un lunfardo deforme, de parte de Arlt: "Me he criado en Villa Luro, entre gente pobre y malevos, y realmente no he tenido tiempo de estudiar esas cosas". Creo que lo mejor de los últimos libros de Borges eran los prólogos/epílogos. No tengo idea de dónde sacó esa declaración. Tal vez se le ocurrió a él pero se la atribuyó a quien la hubiera dicho con verosimilitud.   

6. Recuerdo que cuando leí El silenciero, Besarión, un amigo chiflado del protagonista del libro (obsesionado con los ruidos), me pareció un personaje que podía encajar perfectamente en el mundo de Los siete locos. No sé, porque no leí la amplia bibliografía que hay sobre Arlt, si alguna vez se relacionó el grupete comandado por el Astrólogo y el Club de la Serpiente. Supongo que sí. Piglia no se perdía esas cosas. Borges también tenía sus comunidades secretas. Y Marco Denevi tenía su Ceremonia Secreta, novela que ahora recuerdo con un halo dark aunque no sé si Denevi apelaba a un gótico porteño estilo Sobre héroes y tumbas o que cuando la leí estaba de moda una banda llamada Evanescence. ¿Cuántas personas en el mundo a esta hora leerán a Marco Denevi? ¿Cuántos menores de 25 años nunca escucharán hablar de Marco Denevi? ¿Existió Marco Denevi? Tal vez el equilibrio del mundo depende de que por lo menos un adolescente esté leyendo Ceremonia Secreta.  

7. Hay un artículo de 1985 que Saer tituló "Roberto Arlt". Ahí dice que lo que en la obra de Arlt proyectan los siete locos en la realidad lo puso en práctica Saverio el Cruel. El texto comienza con Saer aplicando uno de sus dardos envenenados a Borges, a quien más adelante llama "anciano que hace chistes en los diarios": "Si comparamos la retirada brusca de Arlt con la persistencia borgiana, que se disemina en banalidades, advertiremos tal vez que, una muerte bien colocada puede llegar a tener, como él decía, la eficacia de un cross a la mandíbula". La referencia que hace Saer sobre la muerte de Arlt y la supervivencia de Borges es maravillosa porque es propia de una charla de rock sobre Lennon y McCartney.

8. El juguete rabioso es la novela de iniciación y Astier un  claro precedente de Erdosain (como muchos personajes de Cortázar prefiguran a Oliveira) y por momentos es un Holden Caulfield porteño. Los siete locos ya es de una genialidad insoportable. Creo que las personas inteligentes a las que tengo acceso no tienen con respecto a Los siete locos las sospechas que recaen sobre Rayuela. El estilo de Arlt, sus discutibles criterios semánticos que mezclaban varios registros al parecer disimiles, trasmiten su complejidad a los soliloquios místicos y existenciales de sus personajes, donde hacen cameos Mussolini, Lenin y Nietzsche en una ensalada típicamente argentina. Resaltar sólo el costado sociológico y profético de Arlt es como valorar a Charly sólo por sus canciones contra la dictadura pero es muy difícil no leerlo como si fuera el I Ching. ¿Cómo será escribir algo que van a seguir leyendo noventa años después de que lo escribiste?   

9. "¿Usted cree que no hay oro? Me recuerda a las criaturas que en la mesa tienen los ojos más grandes que el estómago. En nuestro país todo es oro". Eso le dice el Buscador de Oro a Erdosain en una caminata por Temperley hasta la terminal de trenes, por donde quedaba el aguantadero del Astrólogo.

10. En cuanto a personajes emblemáticos de la literatura argentina Maradona diría: “El Rufián Melancólico y diez más”.  

miércoles, 15 de febrero de 2017

Cólera


Encontré el revólver en el galpón de la casa de mi abuelo. El galpón estaba en la esquina de un fondo con árboles de manzanas y limones.

No recuerdo haber comido una sola manzana. Eran verdes. Comer manzanas verdes es como comer una fruta cruda. En cuanto a los limones: eran como piedras verdosas. Un día hice jugo, lo tomé y creyeron que tenía cólera. El Sistema Teleducativo Argentino era muy convincente. En las semanas posteriores mi mamá se paró en la puerta de la Escuela y le aclaraba a las demás madres que sólo creyeron que era cólera porque tenía mucha diarrea. Estas explicaciones me entristecían mucho.

Lo cierto es que a partir de cuarto grado empezaron a decirme Cólera. Los que me querían, porque yo solía ganar la votación como mejor compañero, me siguieron diciendo Federico. ¿Cómo hacía para ser el mejor compañero? No me metía con nadie y nadie o casi nadie se metía conmigo. No tenía interés. Desde chico necesité pasar más tiempo adentro de mi mente que mis amigos.

Comparado con mis dos hermanos yo era todo un intelectual. Ellos estaban sucios las veinticuatro horas. Se tiraban pedos en la cara. Jugaban competencias para ver quién eructaba mejor. Sacaban el pito y meaban personas desde arriba de los árboles. Adoraban expresarse a través de su fisiología. Yo mientras tanto buscaba escenas de desnudos en los best sellers de mi papá, descripciones de mujeres con caderas anchas y pechos de no sé qué. Eso era lo más parecido a xvideos en 1992. Los 90 son nuestros 70. En esa época los 70 todavía eran los 70.    

Por la época en que me empezaron a llamar Cólera encontré el revólver en el galpón. Al principio no me animé a empuñarlo y mucho menos a llevármelo. Simplemente me colgaba mirando la caja de zapatos donde estaban guardados el revólver y una bolsa de nylon con balas plateadas. Esto pasaba cada vez que íbamos de visita. Mis hermanos en la calle armando lío. Mi familia en el living discutiendo sobre Menem. Yo en el galpón mirando balas plateadas.

Recuerdo cuando decidí llevarlo a casa. Me pareció que iba a ser divertido tener un revólver en mi pieza. Aunque el término "divertido" tal vez no sea el más adecuado. Ahora iba a poder mirar el revólver cuando se me diera la gana, durante tardes enteras. Había veces que estaba en el recreo del colegio pero mi mente estaba adentro del galpón. Desde que lo tuve en casa esto no pasó más.

Trasladarlo de la casa de mis abuelos a la mía fue más fácil de lo que imaginaba: un domingo metí el revólver en un bolsillo y las balas en el otro. Y viajé en el 554 armado, junto a mis padres y a mis hermanos.

Lo enterré en el medio de una pila de tejas rotas que mi viejo había dejado tiempo atrás después de que un temporal marplatense nos volara parte del techo. Era una noche de verano y desde mi casa se podían ver los reflectores del Mundialista porque estaban jugando Independiente y Racing. Yo flasheaba que el Estadio era un Ovni que acababa de descender. Los aliens atacaban a mi familia hasta que sacaba el revólver y me convertía en el héroe del barrio.  

Una noche sonó el teléfono muy tarde y mis viejos se pasaron el tubo varias veces. Mis hermanos y yo veíamos la escena desde nuestra pieza, que tenía la luz apagada y la puerta entreabierta. Era el abuelo y por las caras de mis viejos había pasado algo raro y peligroso. Yo sabía que hablaban del revólver pero nunca se me ocurrió decir la verdad.

Acusaron al novio bardero de una prima y hubo una revolución familiar que suspendió las reuniones un par de meses. Sospechaban de mis hermanos y cuando una tía se animó a decirlo en voz alta mi vieja se desmayó.

En determinado momento la ausencia del revólver amenazó con desintegrar la familia. Y no sé si no hubo algo de eso ¿O será que por esa época se empezaron a morir todos como habitualmente se mueren todos en todas las familias que conozco? La cuestión es que yo empecé a desentenderme del revólver hasta que no se volvió a hablar del tema. Y empezaron a pasar los años y un día unos albañiles hicieron el piso de cemento del patio, limpiaron la pila de escombros y nadie dijo nada del revólver.


Mi prima se casó y tuvo hijos con otro tipo. La tía que sospechaba de mis hermanos se fue a vivir a Madrid y habla por Skype con mi vieja. Se murió mi abuelo. Eso de que "la vida sigue" es verdad pero a veces estoy fumando y mientras miro por la ventana cómo los turistas intentan escapar de la lluvia me acuerdo del revólver. No podría explicar exactamente la sensación pero es parecido a ser una piedra en el mar o un cartel de Stop en una ruta vacía. Supongo que desde cierto punto de vista guardar un secreto durante tantos años es emocionante y siniestro a la vez. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

La máquina de hablar de Spinetta


El primer tema que me gustó de Spinetta fue "Hombre de lata", un rock cuadrado, computarizado, binario, en el que Spinetta, desaforado, gritaba “Cha Cha Cha”. Pescado Rabioso después de la caída del muro de Berlín. “Tarde o temprano sólo nieves comerás”, decía el estribillo y aún hoy me pregunto qué mierda quiere decir eso pero me parece genial advertírselo a alguien en una canción. Lo pasaban todas las tardes a la misma hora en Radio Arena.

Después con mi hermana heredamos muchas revistas de rock de mis primos. Uno de los titulares de tapa de una Pelo decía "Spinetta contra la cumbia". Recorté ese pedazo y lo pegué en mi carpeta como dando un mensaje a mis compañeros. Pero no recuerdo a ningún compañero de Secundaria preguntándome por Spinetta ni por ese recorte pegado en mi carpeta.

En esa Pelo le preguntaban a Spinetta por el himno de Charly y lo relacionaba con "La marcha de San Lorenzo" de La Pesada del rock and roll y creo que no le gustaba mucho.

A principios de los 2000 los casetes de Spinetta costaban un peso con cincuenta. En vez de comprarme una birra yo compraba casetes de Spinetta. Y no me equivoqué. Uno tiene toda la vida para tomar birra pero nada se compara a una adolescencia solitaria junto a Spinetta. Es la pieza del rompecabezas que falta para que seas un desplazado total. Por lo menos eso pasaba hasta principios de los 2000.

Por esa época Spinetta estaba bastante olvidado y se anunció un recital presentando Silver Sorgo en el Auditorium y como nadie compró la entrada se suspendió. La única persona que conocía que escuchaba a Spinetta era yo.

De los que me compré en casete en esa época el disco más hermoso me parece Exactas, probablemente uno de los menos conocidos de los muchos menos conocidos en su carrera. Era en vivo en la Facultad, por supuesto, de Exactas. Empezaba con una versión con guitarra eléctrica de "Que ves el cielo". También tenía "Parvas" pero bluseada. Y "La cereza del zar" en una versión casi igual a la de Pescado 2. Yo no sabía que estos temas eran de Invisible, Almendra y Pescado Rabioso respectivamente, aunque algo sospechaba porque cuando Spinetta empezaba a cantar los spinetteanos aplaudían con respeto. 

El gran momento de ese disco era la versión eterna de "La herida de París" con el solo de bajo de Javier Malosetti, al que alguna vez en una entrevista lo escuché renegar de su alarde (algo parecido decía Pedro Aznar sobre algunas intervenciones en Serú). Alto momento spinetteano, un verdadero filtro para que queden afuera los que no se lo bancaban.

¿Si hubiese accedido por primera vez a Don Lucero y Téster de violencia en la época post Banda Ancha en la que me bajaba 25 discos por día los hubiese escuchado enteros? ¿Me hubiese aprendido todas las letras de memoria? ¿Hubiese llegado hasta "Alcanfor"? ¿Hubiese interpretado, después de horas de disquisiciones internas, que “el ojo que mira el magma” era la concha? Probablemente no. Y esto es lo que más me preocupa de las nuevas generaciones: que no tengan tiempo para escuchar a Spinetta como se debe, que sólo sepan que queda bien escucharlo. 

Digo "Spinetta" como podría decir "Antonio Di Benedetto".

Silver Sorgo ya es un disco que me compré en el momento en que salió. Recuerdo a Pergolini estrenando “El enemigo” y que el corte de difusión fue “Mundo disperso”. Recuerdo una conferencia de prensa en la que decía que Argentina era un país que producía mucho “forraje” (en las dos acepciones del término). Recuerdo que tenía un cuello en la cabeza. Recuerdo la tapa de la Rolling Stone con el Gordo Spinetta en la que le confesaba a Gloria Guerrero que había dejado de "esnifar" el 31 de diciembre de 1992. Me encanta comentar este dato en conversaciones rockeras como quien no quiere la cosa.

En el Industrial un chico llamado Jowen, cuya madre era rockera, me grabó varios discos de "rock nacional". Uno fue Privé, que en su momento me pareció demasiado artificial, Spinetta intentando ser pop, y ahora creo que es una de sus obras maestras. Ahí samplea al Gordo Muñoz en "La pelícana y el androide". Ahí utiliza el sonido de un lavarropas en "Ropa violeta" que habla de caracoles que copulan entre sí y dice: "ojalá vuelvas cubierta con la escarcha de oscuro lingerie". Las letras de ese disco están entre lo mejor de su carrera: eróticas, distópicas, urbanas. En “Patas de rana” manda que en el Obelisco colgará un himen “de cristales mil”.

Dada mi spinettosidad me parece inverosímil pero nunca me preocupé mucho por interpretar demasiado las letras de Spinetta, nunca quise saber qué quería decir, siempre me gustó sentir el grado cero de sus letras. La anécdota sobre la disquisición sobre el “ojo que mira al magma” es una excepción y, por la época, supongo que tiene más que ver con el objeto de interpretación que con Spinetta.   

Por esa época había un pibe que venía casi todas las semanas a mi casa con la excusa de que "andaba por ahí". Vivíamos en la loma del orto y en realidad quería ver a mi hermana. Era casi imposible andar por 39 y Polonia. Así que yo aproveché para que me grabara música. Lo primero que le pedí fue El jardín de los presentes. Todavía el "uh na na na" del final de "200 años" me sigue pareciendo lo más emotivo jamás escuchado en una canción.

Hay un disco pirata de la presentación de ese disco en el Luna Park. Creo que fue el último recital de Invisible antes de Las Bandas Eternas. Cuando Spinetta canta “y un banderín de River Plate” hay una mezcla de ovación y abucheos. Y, entre algunas reacciones irreproducibles, uno dice “¡Gallina!”. Puro rock nacional, señores.

Ese disco hizo que ingresara definitivamente en el mundo Spinetta. Ahí sí quise tener todos los discos pero como no tenía plata, para soportar la espera, me compré el Obras Cumbres de Pescado Rabioso e Invisible. El tema desconocido que más me emocionó increíblemente no era sólo de Spinetta, sino que estaba compuesto y cantado a dúo con Bocón Frascino: "Dulce 3 nocturno".

Después conocí amigos a los que Spinetta no les gustaba mucho, les parecía, por decirlo de una manera sofisticada, enroscado al pedo. Al principio me sorprendió que hubiese gente que no gustaba de la música de Spinetta y se animara a decirlo en voz alta. Con el tiempo creo que fue necesario ese choque con la realidad: hay algo demasiado solemne y hasta autoritario en el fan puro de Spinetta que me parece necesario perder en algún momento. Es un lastre.

Me enteré de la muerte de Spinetta por un comentario del blog que decía simplemente "No!". Yo recién me había levantado de una siesta y no sé cómo pero entendí el mensaje al toque. Antes de que se conociera la noticia de su enfermedad alguien me lo dijo vía facebook porque sabía que yo era fan de Spinetta. Un gran gesto que todavía conservo. Recuerdo la cara de mi viejo cuando se lo conté. Creo que fui demasiado brusco. Después entendí que no sólo le estaba diciendo que Spinetta estaba mal, le estaba confirmando que su juventud había muerto. 

Todo el mundo dice que lloró cuando se enteró de la muerte de Spinetta. Sé que algunos lloraron porque imaginaron lo que sentirían cuando se muera Charly. Yo no lloré. Y la verdad es que todavía hoy me pregunto por qué no lloré. ¿Habrá sido un reflejo del spinetteano ortodoxo y elitista? ¿Un reflejo que me decía que todos estaban llorando entonces yo no tenía que llorar? Andá a saber. La última vez que lo vi fue en el Auditorium y me pareció un bodrio. Y todavía no me perdono que me haya parecido un bodrio y que encima haya tenido el tupé de escribir un post sobre eso. Me avergüenza por completo haber escrito algo así. Y eso que me avergüenzan muchas cosas que escribí pero ésa, ésa no me la perdono. Es como un recordatorio que dice: “no te hagas el canchero que te queda mal”.

Bochatón advirtió algo maravilloso, que explica mucho de lo que significa Spinetta. En la carta en la que reconoce que tiene cáncer después de que unos hijos de puta lo fotografiaran en la puerta de su casa (algo que no hay que olvidar nunca), ésa en la que nos aconseja no paniquear, habla de que se encamina hacia "la curación total". Bochatón, yo y supongo que muchas personas creímos que Spinetta quería decir que estaba por ganarle a la enfermedad. Nada que ver. Para Spinetta la curación total era la muerte.

Creo que lo primero que hice cuando me enteré de su muerte fue cargarme todos sus discos en el mp3. Y creo que estuve dos o tres meses escuchando a Spinetta de acá para allá. Nada muy distinto a lo que había hecho desde los catorce años. Y descubrí "Buen día, día de sol" del disco del retorno de Almendra. Ésa y "La rifa del viento" fueron las dos únicas canciones que se me habían escapado de los 14 a los 26. Después estuve dos o tres años sin escuchar a Spinetta. Igual ya lo tenía todo en mi mente. Confieso que me molestaba muchísimo que todos los caretas, de repente, lo amaran. Spinetta era mío, hijos de puta. Y de otros miles  como yo. ¿Qué tienen que meterse? Vayan a escuchar Maroon 5. Fue como si una turba de neo hippies invadiera mi habitación a los quince años. Después me di cuenta que es hermoso que la música de Spinetta se haya vuelto casi masiva. La parte en la que el tipo tiene que morir para que eso pase todavía me hace ruido.  

Nunca escuché Los Amigo con detenimiento. Inconscientemente lo guardo para alguna abstinencia futura. El último disco que descubrí tardíamente es Madre en años luz. Creo que para grabarlo le pidió prestada la (máquina de ritmo) Rucci a Charly. Ahí está "Entonces es como dar amor" en la que Spinetta realiza la hazaña de mencionar el término "Acasusso" en un tema de amor rock pop. Y queda perfecto porque la imagen parece salida de un tango o de alguna escena de Roberto Arlt o Henry Miller: llueve y el tipo está cansado de esperar en un andén en Acassuso. Spinetta no necesita rimar. La combinación de su modo de cantar, la instrumentación y las palabras le permite decir lo que quiere.  

Una cosa más: me encanta cuando llueve en las canciones de Spinetta.
 

lunes, 6 de febrero de 2017

Enmascarando el fin


Uno de los conflictos que parece haber planteado “La máquina de ser feliz”, el corte adelanto de Random, el nuevo disco de Charly García, es sobre si la canción representa algún tipo de continuidad con su obra canónica. Algunos se preguntan sobre la voz. Otros si sólo es un nuevo “Deberías saber por qué”. Otros sobre las similitudes del tema con “Miracle of love” (o, incluso, cierta resolución en la melodía similar a “Juntos a la par”). Otros le hallan a la melodía y a la letra una simplicidad que parece no corresponder con la magnitud del artista.

Según Samalea desde su Facebook él mismo le llevó el demo del disco a Joe Blaney hace un par de años. Blaney es fundamental para entender buena parte de la obra de Charly. Incluso su renunciamiento post Alta Fidelidad (1997) es elocuente. Hubo un momento en el que Blaney consideró que Charly se había vuelto inmanejable en el estudio y que su modo de trabajar era incompatible con el suyo. Siguió colaborando en algunos discos pero nunca más puso las manos en la masa como en las épocas de oro. En el libro de Marchi se cuenta muy bien toda esta secuencia (de hecho se retrotrae el comienzo de la ruptura a Cómo conseguir chicas). Cuenta Samalea que cuando Blaney vio el packaging con el que Charly adornaba los demos de Random (auriculares, fotos de Marilyn Monroe y los Stones) dijo: “¿What the fuck is this?”. La anécdota es genial y evocadora del vínculo entre el músico y el productor y también revela el grado de incertidumbre que puede tener Blaney ante un trabajo nuevo de Charly.  

Cuando produjo Clics Modernos Blaney venía de ser ingeniero de sonido de Combat Rock de Los Clash. El trabajo con Charly le permite lanzar su carrera como productor estrella de rock latino (cuyo otro emblema de impecabilidad es Alta Suciedad), aunque sigue trabajando con artistas anglo como ingeniero y mezclador (Prince, Keith Richards, etc). En ese sentido que Samalea anuncie que, a diferencia del resto del disco (cuyo trabajo de mezcla corresponde a Nelson Pombal), “La máquina de ser feliz” fue mezclado por el propio Blaney no es un dato menor (aunque esto lo sabremos cuando escuchemos todo el material). Lo primero que sorprende del tema (a algunos para bien, a otros para mal) es el nivel cristalino de la grabación y la prolijidad con que las distintas capas de sonido (y los instrumentos) se van ensamblando sin interferencias ni ruidos extraños, tan típicos y buscados en la era Say No More. Supongo que el choque estético entre Blaney y Charly a fines de los 90 tuvo que ver con la disparidad entre un enfoque formal y otro conceptual. “La máquina de ser feliz” permite la fusión entre esas dos ópticas. Lo que no deja de ser conmovedor. Blaney y Charly, como dos viejos amigos que se quieren más allá de las diferencias, encontrándose para volver a hacer lo que saben. Las referencias a Chopin y el diálogo de Kubrick que abren el tema (algo que los fans sabemos agradecer de un modo que quienes no lo son ni siquiera pueden imaginar), hace que el tema, craneado por la visión hi fi de Blaney, no pierda la esencia García.

Cuando Paul McCartney editó Chaos and creation in the backyard y se puso bajo las órdenes de Nigel Godrich se contaba la anécdota de que el productor de Radiohead se había animado a decirle que algunos temas no estaban a su altura. Blaney es el único tipo que le puede decir eso a Charly. Y eso, aunque parezca una herejía, es bueno.
  
Otro tema central es la voz de Charly. La primera impresión es un tanto curiosa. Como a partir de los 90 (con excepción de Tango IV) Charly siempre prefirió dejar en sus discos voces crudas o intervenidas de modo tal que no suenen a FM (pienso en su versión de “Dos edificios dorados”), puede ser hasta chocante que se advierta que su voz ha sido retocada en estudios. Con las escuchas sucesivas se puede adivinar en esa voz artificial, de laboratorio, una correspondencia con la atmósfera sci fi del tema y también inflexiones que son muy típicas del Charly conocido por todos (cierta dulce aspereza me recuerda al tono bajo con el que comienza “Chipi Chipi”). Teniendo en cuenta la versión demo del tema conocida dos años atrás en un programa de Telefe, creo que Blaney la mejoró.

Con respecto a la melodía y a la letra no son pocos los que han comentado que al minuto de escuchar “La máquina de ser feliz” ya estaban tarareando o silbando el tema. Y eso siempre es bueno si se trata de García. Se trata de una versión muy libre de “Miracle of love” de Eurythmics. Más que de un cover se puede tratar de una canción inspirada en otra (su cadencia, su delicadeza, la sensación de cámara lenta). “Hay tanta gente sola/ Hoy tanta gente llora” son versos simples, es cierto, pero no deberían escandalizar a quienes escucharon “Nace una flor, todos los días sale el sol” o “De tanto darte amor te hice feliz”. Dejen que García se exprese y probablemente con el tiempo se sientan expresados a través de él.  


Por último, sin el vicio de las forzadas interpretaciones de las que algún libro reciente abusó, las alusiones a la máquina que “prende y apaga sola”, al mundo “remotamente digital”, a la “inocencia artificial” permiten descubrir un García que sintoniza (a través de su fascinación por los ipads), irónico o no, con la época. En una era tecnológica, hiperconectada, las canciones de amor se las dedicamos a las máquinas. Los ojos de videotape ya tomaron cuerpo. En febrero de 2017 García está haciendo música para hikikomoris. Comparable en su magnetismo con el crescendo de la intro, a partir del minuto 3:27 la melodía parece llegar al paroxismo y deshilvanarse suavemente en los coros angelicales de Rosario Ortega. 

sábado, 28 de enero de 2017

La máquina de hablar de Charly García



-Estoy escuchando Carole King.
-¿Carole King? ¿Eso no es como The Eagles? ¿Cómo esas bandas que deberían haber escuchado en su juventud los tutores de Alf?
-Los captores. Hay una interpretación de la serie en la que Willy y la pelirroja en realidad son de la Nasa o de la Cía. 
-Yo adhiero a la teoría de Pil Trafa.
-...
-Cuando era chiquito leí en una Pelo heredada de mis primos que Pil Trafa teorizaba sobre Alf. Juro que eso existió. Era una nota en la última página de la revista. Era un momento complicado para Los Violadores, como que ya no estaban en la cresta de la ola pero todavía tenían sus seguidores. El filo de los 90 fue complicado para todos los ochentistas. A excepción de Cerati y el Indio. Pero fíjate Fito, Calamaro, los ex Sumo, los Cadillacs. Y Pil Trafa, que siempre fue un hábil declarante, hablaba sobre Alf.
-¿Y qué decía?
-Decía que a él lo que le preocupaba era que un extraterrestre se la metiera en la casa. No sé si lo decía explícitamente pero yo lo interpreté como que Alf era el comunismo.
-En una serie o película yanqui todo es susceptible de ser comunismo.
-Por eso me gusta Rambo, es una película honesta: ahí el comunismo es el comunismo.
-Y el consumismo es el consumismo. Bueno, la cosa es que estoy escuchando a Carole King. El disco se llama Tapestry.
-El Blue de Carole King.
-Exacto, aunque a mí, para hacer la contra, me gusta más este disco que el de Joni Mitchell. Es ese rock sensible con piano de fines de los 60 y principios de los 70.
-A lo Elton John. Rock "Préstame un sentimiento". 
-A lo Nicky Hopkins.
-¿Y qué se te dio por escuchar a Carole King?
-Charly. Leí una vieja entrevista en La Mano en la que decía que quería grabar un disco llamado Lesbian Songs, con canciones de cantautoras que a él le gustaban. Entre ellas Carole King y su tema “So far away”. Decía como que era difícil cantar esas canciones porque las minas las cantaban de la concha para adentro. Uno de esos típicos proyectos de la era Say No More, nunca realizados.
-Yo diría un Casandra Lange temático.
-Entonces empecé a escuchar a Carole King, a ver videos. Es la de "Jazzman".
-¿El tema que canta Lisa cuando muere o se está por morir o conoce a Encías Sangrantes?
-Exactamente el que cantan cuando se encuentran en el Hospital y al final del capítulo cuando muere y aparece en la nube.
-Yo me confundía con "Baker Street".
-Sí, ese parece un solo de saxo de un tema de Los Redondos. La cosa es que me fui yendo hacia Joni Mitchell, Dusty Springfield y caí en Janis Joplin. ¿A vos te gusta Janis Joplin?
-Nunca la escuché con detenimiento pero no hace ni falta.
-¿Eso es a favor?
-Si, no de su música, en tanto organismo vivo que necesita que lo escuchen para retroalimentarse aunque tengo entendido que la música no es un organismo que necesita retroalimentarse, sino a ella como personalidad de la cultura rock. Es una de las Jesucristo del rock and roll.
-Ella, Jimi Hendrix y Jim Morrison.
-Igual el Jesucristo del rock, del rock como cultura, es Lennon.
-Es el único hippie con consenso. Charly debería ser así.
-No es así porque está vivo. Si Charly se hubiese muerto en el 96 este país hoy se llamaría "Anhedonia".
-La muerte garpa. Es el mejor y el más hijo de puta de todos los negocios de la industria del entretenimiento. Es el que genera más plata pero a costa de que su máximo benefactor y quien debería ser su máximo beneficiario esté tres metros bajo tierra lleno de gusanos.

***

-¿Viste que Charly saca disco nuevo?
-Lo veo todos los segundos de mi vida desde que me enteré.
-¿Va a decepcionar?
-Si un disco de Charly no decepciona no tiene gracia. ¿Sabés por qué decepcionan los discos de Charly? ¡Porque a Charly lo escuchan quienes ni siquiera gustan de la música de Charly! ¿Viste esos tipos que odian a Charly pero saben exactamente todo sobre su carrera? Lo siguen para ver dónde se copió. Son como fans pero con polaridad negativa. Yo todavía me acuerdo cuando salió La hija de la lágrima. Nadie se tomaba muy en serio ese disco. Volvé a escucharlo. Es un gran disco pero si vos lo que esperabas era un nuevo Clics Modernos estabas frito. Y es entendible que esperaran un nuevo Clics Modernos.
-Claro, ellos no habían estado en el futuro como nosotros.
-La cosa es que este es el disco más emocionante de la carrera de Charly.
-No importa el contenido.
-Obvio que importa, pero ya tiene atrás toda una serie de resonancias que confluyen en algo parecido a una mística. Desde 1971 nunca en la historia la Argentina como país pasó diez años sin un nuevo disco de Charly García.
-Si, el Kill Gil del 2010 no sorprendió a nadie.
-Para mí es un buen disco igual, pero sí, era lo mismo que el disco que se filtró en el 2007 con algunas modificaciones.
-Para vos todos los discos de Charly García son buenos discos. ¿Hay algún disco de Charly que no te guste?
-Obvio... Radio Pinti...
-Andá a cagar. ¿El Aguante es bueno?
-En su momento no me maravilló pero ahora lo rescato. El peor es Si, el que vino después de Sinfonías para adolescentes. Pero tiene "Telepáticamente".
-Si, igual que Kill Gil… ¿Este nuevo disco traerá “Telepáticamente” también?
-Pará, chabón, no les des chicanas a los locos, yo no tengo la culpa de que vos no entiendas que toda versión que hace Charly de un tema propio es necesaria. Si existe, es necesaria.
-Ok. ¿Escuchaste algún tema nuevo?
-Si, a un par Charly los viene tocando desde hace un tiempo. A mí me gustaron, igual los audios que hay son todos muy precarios. "La máquina de ser feliz" lo estrenó hace dos años en un programa de Sebastián Ortega. Samalea dijo que era una versión de "Miracle of love".
-¿La de Annie Lennox?
-Creo que todavía estaba en Eurythmics. Charly ama a Annie Lennox. Dice que un día hicieron un pacto de sangre.
-Charly y sus extraños cruces con el mundo anglo.
-¿Esto es otra chicana?
-No, boludo, es genial eso, Charly y Paul Anka, Charly y Keith Richards, Charly y Prince, Charly y The Clash a través de Joe Blaney.
-...
-De verdad te digo. Habría que hacer un inventario de todos sus cruces.
-Ok. La cosa es que este disco, Random, es justamente eso, lo que Annie Lennox llamaría "El milagro del amor". Igual la versión del programa ese de Telefe no tenía mucho que ver con el tema original.
-¿Era un onda "Venus" de Television?
-Exacto. Su propia versión deforme. Charly a veces avisa que es cover y el tema no tiene nada que ver. ¡A veces no avisa y el tema es igual a otro!
-Charly es como Borges. Hay que leer y escuchar todo lo que roban. Nunca decepcionan.

***

-¿Te acordás cuando Charly apareció en el recital de los Ratones Paranoicos?
-¿Venía de estar preso no?
-Probablemente. ¿Por qué?
-Porque le había pegado a un actor colombiano.
-¿Qué?
-Si, le había pegado a un actor, había tenido uno de esos clásicos entredichos en los bares de la era Say No More. Plena etapa de conflicto campo-gobierno. Charly todavía estaba en la agenda mediática.
-Igual esto ya es el 2008, ya no es la era Say No More propiamente dicha.
-Es la era post-say no more, que era vista como una parodia de la era say no more pero que probablemente fuese más dramática y real que la propia era Say No More.
-Esa es una de las últimas apariciones antes de la internación final de Mendoza.
-También apareció en el recital de Bob Dylan en Vélez, Gieco lo reunió con Santaolalla.
-"Todo por Bobby". Eso es lo que más se recuerda de la actuación.
-¿Por qué estábamos hablando de esto?
-Por la irrupción de Charly en el recital de los Ratones Paranoicos. Salió con la cara tapada y con esposas. Y se las rompieron ahí mismo y cuando se vio que era Charly la gente dijo “Uhhhh”, así, como esos momentos de gran entusiasmo colectivo en un recital. Los momentos de máximo entusiasmo colectivo del rock argentino están protagonizados por Charly. Cuando Charly aparece en un recital de otro.
- Vos porque genealógicamente pertenecés al bando Nebbia-Spinetta-García, con sus obvios continuadores Calamaro y Páez. Alguien que pertenece a otro bando, por ejemplo Luca-Indio-Iorio, no se emociona con que Charly aparezca en un recital de Fito Páez.
-Bueno, los felicito, lo que yo te quería decir es que Charly está vestido con un traje de gimnasia o algo así y salé a la pasarela del escenario y arenga a los fans para que canten. Tocan “Cerca de la revolución”, “Rock del pedazo” y alguna más.
-¿Y?
-Y nada, que me acordé de eso.
-Y ahora Chano canta “Mariposa Tecknicolor”.
-Perdoname pero no me voy a unir al coro de detractores de Chano. O a esa cosa nostálgica onda: antes Serú Girán, ahora Tan Biónica. No le voy a pegar a Chano.
-¡Es una estrella de electro-pop! ¿Qué se supone que debemos hacer con ella? ¿Tratarla bien?
-Pero es como ser los que bardean a Charly pero del otro lado. Ya sé que a vos te parece que Chano se lo tiene merecido pero los que le dicen “puto” y “drogadicto” a Charly en los comentarios de La Nación también creen que Charly se lo merece. No estoy hablando de obras, hablo de personas.
-El rock según Hannah Arendt, señoras y señores.
-Ya te digo, olvídate de las obras, olvídate que Chano dijo que no le gustaban ni Charly ni Spinetta, olvídate de lo que representa Chano (que como todo representante de algo es visto más como un estereotipo que como una persona y no puede hacerse cargo de las proyecciones de los demás). “Puto” y “drogadicto”. No es tan diferente lo que le dicen a Chano. Son insultos morales. Insultos que hablan más de quienes consideran a eso un insulto que del insultado.
-¡El rock según Sartre, señoras y señores!
-¿No tengo razón?
-Si, pero no quiero que tengas razón.


sábado, 21 de enero de 2017

Primera y única vez que escribo sobre Zappa


I

El caso de Zappa es paradójico. Tal vez no haya músico surgido del rock con más prestigio. Decir que te gusta Zappa es una forma de aclarar que se pertenece a cierto grupo minoritario y selecto dentro de la ensalada del rock. Al mismo tiempo, es probable que de todos los grandes íconos (Bowie, Dylan, Lennon) sea, por lejos, el menos escuchado. 

Generalmente uno dice que le gusta Zappa incluso antes de saberse un solo tema, para quedar bien con la policía del rock. En Argentina decir que no te gusta Sumo es de blanditos. Te puede gustar o no, puede ser cierto o falso, pero es así. Decir que no te gusta Zappa directamente es de tontos. No estoy diciendo que tal cosa sea verdadera en términos reales, me refiero al imaginario generado alrededor del músico.

II

En cierta forma lo que se conoce de Zappa son un par de frases (la de la estupidez y el hidrógeno, las dos contra los críticos de rock, la de que el cuerpo es un “saco de mierda”), una canción ("Bobby Brown") y su imagen: pelo largo enrulado, nariz ganchuda, bigotes tupidos, una extraña chiva debajo del labio inferior. La imagen de Zappa es casi tan importante como su música. Fotos cagando. Fotos metiéndose el dedo en la nariz. Fotos en calzoncillos. Y, finalmente, fotos mirando a cámara en las que sus ojos dicen algo así como: "Ustedes son unos estúpidos y yo soy un genio". 
 
Un tema como "Twenty small cigars" en YouTube tiene alrededor de 15000 visitas. Una versión del mismo tema por el violinista Jean Luc Ponty (para King Kong, disco donde versiona la música de Zappa) otras 15000. La nada nisman.

¿No es un poco arbitrario plantear la supervivencia de Zappa en el mundo actual a través de la cantidad de reproducciones de una canción instrumental y olvidada de un disco de 1970 en YouTube? Si. Lo que quiero decir es que es una injusticia que un tema tan bello,  y de menos de tres minutos, no sea más escuchado. Al mismo tiempo es perfecto. Zappa es irreductible para el mundo de la industria discográfica (a la que odió con su proverbial coherencia). No hay revivals de Zappa. Lo van a escuchar quienes quieran hacerlo. No va a existir un Tango Feroz de Zappa ni en pedo. 

En cuanto a sus canciones canónicas (“Cosmik Debris”, “I'm the Slim”, “Don't eat the yellow snok/Nanook rubs it”, “Camarillo Brillo”; bueno, las del compilado de Rosso) están de uno y a otro lado del filo del millón de reproducciones, lo que revela por qué la mayor parte de los fans de Zappa son pelados o se están por morir o son Pettinato. No sería raro que si cada vez nos cuesta más leer el Ulises de Joyce o Guerra y Paz de Tolstoi (dijo el mosquito), a las nuevas generaciones les cueste cada vez más escuchar un disco entero de Frank Zappa. De ese nivel de dificultad hablamos. Bueno, tal vez esté exagerando: Joyce no era tan ambicioso como Zappa.  

III

Hace algo así como diez años me bajé todos los discos de Zappa. Su discografía estaba separada en tres grandes y pesados archivos. Tuve la sensación de haber descubierto un tesoro ya que después de años de pasar por una disquería selecta de la galería San Martín veía sus discos como algo inalcanzable. Por el precio y porque no me sentía con las herramientas básicas para entenderlo.

Bueno, uno nunca se siente con las herramientas básicas para entender a Zappa. Es como Faulkner o ese tipo de hijos de puta complejos. 

Llegué hasta mediados de los 70, exceptuando grandes hitos como Sheik Yerbouti o Joe's Garage, que se editan a fines de esa década. Por eso cada vez que digo que me gusta Zappa siento que estoy incurriendo en una impostura. Zappa genera la necesidad de escucharlo todo para poder opinar algo.   

IV

Si hubiese nacido acá Zappa, que se cagaba de risa de Dylan (“Flakes”) y de los Beatles en la cara, se hubiera burlado mucho de la lírica de Spinetta. Del divismo de Charly. Del hermetismo del Indio Solari. Del conchetismo de Cerati. Elaboro estas hirientes contrafácticas para con mis más grandes ídolos (que a su vez idolatran/idolatraban a Zappa) para inducir a pensar que Zappa es en sí mismo una ideología. Uno puede extrapolar su pensamiento e imaginarlo en diferentes ámbitos y contextos. Y siempre funciona. 

¿Con qué músicos hubiese tocado Zappa si fuese argentino? Estas preguntas son una idiotez, pero sólo quería decir que hubiese tocado con los músicos de Spinetta. Hubiese tocado con Malosetti, con Pomo, con el Mono Fontana. Hubiese tocado con el Pedro Aznar de “Peluca telefónica”, “Cucamonga Dance” y “Hundiendo el Titanic”. Tal vez hubiese contratado para alguna gira a Pipo Cipolatti y lo hubiese echado a los dos días. Otro músico que podría haber tocado con Zappa: Ariel Minimal. De hecho podrían haber compuesto alguna canción a dúo y editar un disco llamado "FlopaZappaMinimal" (con el hit “Las comadrejas se comieron mi álbum blanco”). 

V

¿Qué escuchar de Zappa? Nadie puede ser indiferente a Hot Rats, aunque después de escucharlo puede que el resto del rock te parezca una boludez innecesaria. La historia oficial del rock encumbra a la Velvet y a The Doors como el lado b del verano del amor. Mejor la trilogía inicial de Mother of the invention: Freak Out!, Absolutly free y We're only in for the money. Esos tipos estaban locos en serio y daban la impresión de bañarse mucho menos que Lou Reed y Jim Morrison. Después están los discos accesibles, con canciones de un estándar más comercial donde Zappa traficaba escatología, mala onda, humor y sus clásicos barroquismos delirantes donde el jazz, el blues, Stravinsky, el country y cualquier otra género o músico eran utilizados y deformados para expresar ideas simples y revolucionarias: sin dudas Apostrophe, pero también Chunga's Revenge y Over-nite sensation. Estos discos desmienten uno de los grandes prejuicios sobre Zappa: “música para músicos”.

VI

Lo primero que le dijo Lennon cuando lo conoció (él lo quería conocer, a Zappa le chupaba un huevo) fue: “No eras tan feo como pensaba”.

VII

Lo único que lamento de algunos discos de Zappa es que no cante todos los temas él, ya que sus multitudinarias bandas solían estar integradas por cantantes que se hacían cargo de la parte vocal. Creo que eso arruina bastante sus discos post mediados de los 70 (esto más allá de que es evidente que su época de oro sucede a fines de los 60 y en el primer lustro de los 70). Entiendo que hay un gran contenido teatral en la música de Zappa y de alguna manera las canciones (que muchas veces cuentan historias con diálogos interminables) necesitaban varias voces, pero los cantantes de Zappa, todos grandes artistas, me parecen obstáculos para acceder a la obra. No hay nada mejor en el rock que su voz grave y sarcástica denunciando la estupidez. Incluso uno llega a sentir un lazo afectivo con esa voz grave y sarcástica (en ese sentido es bueno que haya utilizado otros cantantes porque cuando entra su voz es realmente conmovedor, más allá de que las líricas estén a miles de kilómetros de lo que usualmente se reconoce como “conmovedor”: “Joe’s Garage”, el tema, es un buen ejemplo de esto).  

VIII

En fin, el motivo de este texto reside en que acabo de ver Eat that question, un documental sobre Zappa que compila entrevistas, fragmentos de sus canciones, flashes sobre su labor como autor de música clásica e intervenciones públicas que, por decirlo de una manera sofisticada, le metían el dedo en el culo al sentido común imperante. Hace unos pocos días se viralizó un fragmento en el que Zappa le da con un caño a la cultura yanqui hegemónica. Por otro lado me pregunto en qué otro lugar del mundo podría haber surgido un Zappa. Es muy emocionante percibir su sorpresa y su agradecimiento cuando es invitado a Checoslovaquia y lo reciben como un ídolo. En el contexto estadounidense Zappa se sentía absolutamente desplazado y sus declaraciones revelan un alto grado de amargura y resentimiento. Dicho sea de paso, la amargura y el resentimiento cuando sirven para generar una obra única no están tan mal después de todo.   

Viendo el documental pensé dos cosas. Por un lado lo importante que fueron los guardianes de las buenas costumbres para el rock. Todas esas polémicas sobre el contenido de las letras de Zappa no hicieron más que agigantar su figura y otorgarle al rock una importancia sociocultural que de otro modo no hubiese tenido. En su famosa discusión contra Tipper Gore Zappa es interrogado sobre si le compra juguetes a sus hijos. Contesta que de eso se encarga su esposa y Gore le dice que si lo hiciera sabría que en las cajas se indica para qué edad es cada uno de los juguetes, dando a entender que debería suceder algo similar en los discos de rock.  Zappa dice que eso le parece mal porque da a entender que un tipo en su oficina decide cuán inteligente es su hijo.

Por otro lado, teniendo en cuenta que buena parte de las letras de Zappa tienen un contenido sexual esencialmente basado en la cosificación de la anatomía femenina (tetas, pezones, conchas, culos), en reírse de gays, lesbianas, gordos, tipos con olor a pata y toda clase de minorías me pregunto qué grado de inquisición recaería sobre su obra de estar vivo o por lo menos un poco más presente en la agenda mediática del rock. A su favor se podría decir que, como Chesterton, el problema de Zappa no es con los blancos, los negros, los heteros o los homosexuales, sino con toda la raza humana. Allí están, entre otros, sus dardos a la Iglesia, al Comunismo, la televisión, al racismo y la democracia yanqui, a la que veía en camino a convertirse en una teocracia fascista. En ese sentido es imposible no preguntarse qué estaría diciendo de Donald Trump en este mismo momento.    

IX

Es probable que incluso en el 2017 si escuchás un disco de Zappa a un volumen un poco elevado algún vecino te golpee la puerta preguntándote si estás bien. O llame a la policía. Si no me creen hagan la prueba con Weasels ripped my flesh. De hecho uno puede ser ese vecino. Las canciones de Zappa están llenas de pedos, toses, eructos, voces, gritos desaforados y todas las manifestaciones del ruido. Ahora voy a decir algo que, en el caso de que algún fan de Zappa esté leyendo esto, me convierte automáticamente en un hereje: es muy difícil escuchar un disco de Zappa sin pasar de largo algunos tracks experimentales que se pueden oír un par de veces con más ánimo arqueológico que placer. En ese sentido Zappa es el músico menos pop de la historia del rock. Sus incursiones anti-musicales revelan su gran pasión: incomodar. En varias entrevistas se refiere a las performances de Mother of the invention y las relaciona con el dadaísmo. Más allá de las famosas cruzadas de los guardianes de las buenas costumbres contra el lenguaje explícito y políticamente incorrecto de sus letras, Zappa, a diferencia de otros rockeros, logra que la verdadera subversión alrededor de su figura no esté en la experimentación con drogas (a las que despreciaba haciendo alarde de su costado conservador) o en tirar televisores desde ventanas sino en la música misma.

XII

Curiosamente lo que menos me interesa de Zappa es lo que más le interesa a muchos: su modo de tocar la guitarra. En ese sentido el fan estereotipado de Zappa es peligroso: ama el virtuosismo y probablemente tenga todos los discos de Satriani o Steve Vai (uno de sus músicos más conocidos). Para mí de todo lo genial que hay en el mundo lo peor es el virtuosismo.

XIII

Escribo con la certeza de que nada que se pueda decir sobre Zappa alcanza para expresar su brillantez. Por lo menos yo nunca leí un texto sobre Zappa que explique exactamente qué es lo genial de Zappa. No queda otra que escucharlo. Juro que esta es la primera y última vez que escribo sobre él.


lunes, 16 de enero de 2017

Años de formación


Si algún canal se dignara a pasar Barton Fink, el cable no sería tan espantoso. Pero ¿quién mira películas en la tele? Y ¿a quién le importa el cable si todos tienen Netflix? Lo que lleva a la pregunta del millón: ¿por qué todos tienen Netflix?

a) Porque son personas morales o éticas o las dos cosas juntas y no quieren bajarse películas o series del Mercado Negro de Internet; b) Porque son personas inútiles o viejas o las dos cosas juntas que no saben bajarse películas o series del Mercado Negro de Internet; c) Porque son personas millonarias, tal vez inútiles, viejas, morales y éticas pero eso no viene al caso, a las que les sobra la plata; d) Porque son personas (morales, éticas, inútiles, viejas, millonarias o todo eso junto o alguna de esas categorías en especial) que no tienen ganas de atravesar la burocracia virtual que significa en 2017 (en plena caza de brujas de torrents) bajarse una película del Mercado Negro de Internet; e) Porque son esas personas inclasificables que ven películas online; f) Porque son personas excesivamente contemporáneas que quieren que el mundo (es decir, sus contactos en redes sociales) sepan que tienen Netflix.

Si fuera culposo elegiría la opción a). Si fuera un hijo de puta la opción b). Si fuera resentido la opción c). Si fuera comprensivo la opción d). Si fuera elitista la opción e). Si fuera más hijo de puta la opción f). Si fuera un panelista tolerante de la era Macri todas las opciones juntas.     

***

De los Coen sólo pasan The Big Lebowski. Cada tanto Burn after reading. Cada un lustro Oh Brother, where art thou?. De Millers Crossing no hay noticias, es como si no hubiese existido. Mucho menos The Man who wasn't there (si pasaran ésta el cable sería lo mejor del mundo, a nadie se le ocurriría contratar Netflix).   

Barton Fink (1991) es una novela de iniciación, típica de entreguerra y posguerra, convertida en película. Podría ser Preguntale al polvo, de John Fante. O Malcom, de James Purdy. El núcleo del conflicto reside en Barton Fink (John Turturro), un dramaturgo de Nueva York de la década del 40, que alcanza cierto éxito con obras de teatro comprometidas, referidas a la cotidianeidad urbana de las clases bajas, y es contratado por Capitol Pictures como guionista de Hollywood. Barton, que se toma demasiado en serio a sí mismo, acepta la propuesta a regañadientes porque presiente que en la meca del Cine sus anhelos estéticos no tendrán lugar. Al llegar a Los Angeles le dan hospedaje en un hotel enorme y destartalado, cuyo conserje es Chet, interpretado por Steve Buscemi (otro actor fetiche de los Coen). Ver a Turturro y a Buscemi, jóvenes, compartiendo escenas entrañables, es como ver a Riquelme y a Aimar en Qatar 97. Incluso en el sentido de que no comparten tantas escenas/jugadas como suponemos recordar a la distancia (de otra manera YouTube estaría lleno de videos de Riquelme y Aimar o de Turturro y Buscemi o incluso de Riquelme y Turturro). El capo de Capitol Pictures, un magnate judío caricaturesco (probablemente el personaje más gracioso de la película) le propone a Burton hacer una película sobre lucha libre, lo que desemboca en un bloqueo creativo automático. Como en La novela luminosa la imposibilidad de escribir se transforma en la historia propiamente dicha.

Sin embargo, como suele pasar en las películas de los Coen, el que se roba casi toda la atención es John Goodman, en este caso Charlie Meadows, un vendedor de seguros, el prototipo del hombre común al que Barton tanto venera. Charlie se hospeda en la habitación contigua a la de Barton y es el único tipo que le cae bien en toda la ciudad, a pesar de que desde el principio parece ser alguien que esconde un secreto muy grande y horrible. 

También es inolvidable la aparición de W.P. Mayhew, un novelista borracho (con una apariencia muy similar a la de Faulkner), al que Burton admira y luego termina detestando porque le pega a su mujer/secretaria, que es la verdadera autora de sus últimos libros. Lo conoce en el baño, mientras vomita arrodillado sobre un pañuelo de seda. Esa imagen es genial. En Barton Fink los escritores son la aristocracia de la desgracia.          

En la habitación de Barton hay un cuadro con una mujer de espaldas, sentada en la playa, que se protege del sol con la mano y está frente al mar. Esta imagen sugestiva, tan amena como aterradora, sin un sentido unívoco, subyuga a Barton en medio de su bloqueo creativo y aparece varias veces a lo largo de la película, incluso con el murmullo del mar como fondo sonoro. Es lo que le otorga a Barton Fink un plus poético difícil de explicar ya que cada espectador le encuentra su propia interpretación.  

***

El drama del escritor obligado a ser desterrado de su habitat para ganarse el mango atraviesa buena parte de la vida de los grandes cracks de la literatura del siglo XX: Scott Fitzgerald, Faulkner. Estas historias son morales ya que suponen la idea de que el dinero mata la esencia del escritor o por lo menos buena parte de su salud mental. Varias cartas de Raymond Chandler, que hizo su fortuna en Hollywood, tratan sobre esto. El 18 de diciembre de 1944, casi en la misma época que Burton deambula por Hollywood sin pegar una, le envía una carta a Charles Morton excusándose por no poder escribir un artículo que le habían encargado sobre guiones y guionistas. Claro que la carta es una excusa para escribir ese artículo. Entre otras cosas que le hubiesen servido a Burton Chandler dice: “No hay enseñanza del arte del guión porque no hay nada que enseñar; si usted no sabe cómo se hacen las películas, no puede saber cómo escribirlas. Ningún extraño lo sabe, y ningún autor se molestará en enseñar, salvo que haya fracasado o esté sin trabajo”. O: “Esta batalla [se refiere a tratar a los autores “con un monto razonable de ética comercial”] sigue en marcha, y los escritores la están ganando, y la están ganando del peor modo: volviéndose productores y directores, es decir volviéndose parte de la maquinaria en lugar de artistas creativos”.

***

Lo más interesante de Barton Fink es que, casi sin querer (porque la historia termina convirtiéndose en un thriller lisérgico), aborda todas las pequeñas y estúpidas épicas del escritor en formación: el miedo a venderse a una corporación que no lo representa en absoluto; el miedo a venderse a una estética que no lo representa en absoluto; la relación tensa con la industria; la relación tensa con los colegas de su generación; la relación tensa con los colegas de otras generaciones; la relación tensa o inexistente con la crítica; el vínculo desigual e incómodo con el hombre común (es decir, todos aquellos que no son escritores y no tiene plata y que Barton, en apariencia, supo representar en sus obras neoyorquinas); la habitación de Hotel como espacio idealizado donde sucede la ceremonia secreta del artista; el pánico ante la inminencia del bloqueo creativo; la lucha contra el bloqueo creativo ya desatado; el pánico a no estar a la altura de un nuevo proyecto; la disyuntiva entre seguir una fórmula y seguir el instinto; la necesaria y forzada convivencia (por momentos connivencia) con mediadores que deforman y cauterizan el texto; la oposición vida/literatura; la sensación de irrealidad, no exenta de paranoias y delirios persecutorios, que rodea a todo aquel que escribe (trabajar con materiales abstractos, es decir, inexistentes, es decir, que no se pueden tocar, genera una atmósfera extraña); la posibilidad o realidad de ser un fraude; el penoso vínculo con el dinero; el amor (sublimado en la figura de la mujer, la del cuadro o la de otro tipo) como única salvación de un mundo opresivo y monótono que el propio escritor se ha encargado de construir; el penoso vínculo con el mundo.    


“¿Cómo se convierte alguien en escritor, o es convertido en escritor? No es una vocación, a quién se le ocurre, no es una decisión tampoco, se parece más bien a una manía, un hábito, una adicción, si uno deja de hacerlo se siente peor, pero tener que hacerlo es ridículo, y al final se convierte en un modo de vida (como cualquier otro)”. Si en vez de Barton Fink el protagonista se llamara Emilio Renzi el título de la película perdería algo de solidez fonética pero no sería muy distinta. 

jueves, 29 de diciembre de 2016

2016


Enero

Hablemos de langostas

Hace poco me enteré de la existencia de una aplicación para celulares a través de la cual nos podemos poner en contacto con personas que tienen la misma aplicación y comparten el mismo espacio físico que nosotros: la calle, un colectivo, la playa. Por lo menos eso entendí. Se supone que esta aplicación o red social facilita que las personas tengan sexo, formen una pareja o se tomen una birra pero yo creo que facilita el trabajo a los psicópatas.


Por otro lado el predominio del caso en los medios estaría sirviendo como cortina de humo para tapar las (ya) tradicionales barbaridades del gobierno de Macri: despidos masivos, represión, decretos para todos, inflación, es decir, "normalidad". (Una visión un tanto más cínica es que los distraídos por la fuga sí se enteran de los despidos y de los decretos y de la represión y están de acuerdo porque ¡para eso mismo votaron a Macri, muchachxs!).


Para quienes el rock ha significado algo así como una educación alternativa con forma de refugio antinuclear Dylan, Lennon, McCartney, Zappa, Charly, Spinetta (saque y ponga el nombre que a usted se le ocurra: por ahora la subjetividad está permitida) son algo así como la asamblea legislativa implícita de nuestro mundo. Si uno de esos tipos cae se genera la falsa sensación de que se derrumba una parte fundamental del lugar más copado de nuestro cerebro, como cuando a la nena de Intensamente se le empieza a pudrir el mundo de la imaginación y se le viene la noche.


A mí personalmente me fascina esa Mar del Plata vintage donde Bioy y Silvina escribían Los que aman, odian pero también me parece atractivo el quilombo de la Peatonal. Una cosa sin la otra no sería Mar del Plata.


Antes se hablaba más de extraterrestres que de inseguridad. Yo crecí en un mundo lleno de abducciones, de tíos que compraban la revista Muy Interesante, de fotos borrosas con objetos brillantes suspendidos en el cielo, de hombres rudos de campo que afirmaban que un ovni le había quemado la cosecha de girasol. 



Febrero


¿Qué hacen los corruptos con los millones que roban? Compran autos, viajan al exterior, construyen casas, le otorgan bienestar económico irrestricto a sus hijos. Al parecer lo mismo que la gente no corrupta pero a gran escala.


Más o menos ya sabía con lo que me iba a encontrar porque bandas como La Beriso se adivinan con el nombre: tener experiencia en el rock es simplemente poner a funcionar todos nuestros prejuicios y miserias al mismo tiempo.


De todas maneras, si fuera por mí, personas como Fito Páez, Charly García, Nebbia o Spinetta deberían recibir millones de pesos simplemente por existir. Son tipos que, literalmente, me salvaron la vida cuando miré el techo y en el techo no había nada. Yo pago 258 pesos de luz pero nunca pude encontrar en mi corazón la conexión entre eso y Fito Páez. Y eso que en mi corazón encuentro un montón de cosas.


Ahora Arroyo es el Intendente de la ciudad y me parece que en su despedida lloraba no sólo porque dejaba su escuela sino porque intuía que como Intendente iba a ser un desastre. A veces uno se encamina hacia algo que deseó en el pasado pero cuando está por llegar entiende que ya no es necesario. Generalmente ya es demasiado tarde para volver atrás.


Marzo


Lo cierto es que el público de Pez se divide entre los que prefieren las canciones y los que prefieren el pogo. Probablemente exista una tercera posición que prefiera un mix de las dos cosas. Lo cierto es que una banda de rock and roll sin internas en su público no es una banda de rock and roll.


Era mejor la narración de Perfumo sobre el fútbol que el fútbol en sí mismo.


Durante los recitales, una de las características principales del spinetteano era pedirle a su ídolo que toque canciones que habían quedado afuera del repertorio del autor entre quince y veinte años atrás. El spinetteano sabía que Spinetta no tocaba temas viejos, sin embargo sentía un indisimulable placer al recriminárselo. 


No están tan equivocados aquellos indignantes ingeniosos que obligan al antiimperialista a dejar de beber Coca Cola, a no ver más películas de David Lynch y a no escuchar a Bob Dylan si genuinamente no quieren que Obama pise el suelo patrio. La verdad es que mientras EE.UU no está asesinando personas en tu país en tiempo real (y en formas más o menos explícitas) la penetración cultural es la marca de la gorra del Imperio.


Si nos guiamos por la construcción de la crítica de rock, el público original de Patricio Rey estuvo constituido por beatniks, existencialistas franceses y sociólogos de la Escuela de Frankfurt. 



Abril


-¿Quién dijo que se quieren poner de acuerdo? No quieren llegar a ninguna clase de consenso. Para ellos esto es un fucking deporte. 


Muchos anti-macristas ven a Roberto Navarro para saber qué pensar. Yo, en cambio, veo a Mercedes Ninci y pienso lo contrario.


¿No deberíamos estar interesándonos por cosas más importantes, cosas nuestras por ejemplo, en vez de preocuparnos por gente que no nos conoce y quiere meter goles? 



Mayo 


Recuerdo un video en el que Radiohead interpreta "Bones" en la tele y cuando llega el clímax de la canción Thom Yorke se retuerce en terribles y maravillosos espasmos como si tuviese epilepsia o algo peor. Eso es lo hermoso para quienes de verdad aman a Radiohead. 


El gran acierto de la serie es haber sabido captar el carozo del terror argentino, que no es otra cosa que el eterno retorno del terrorismo de Estado volviendo en forma de fichas. Los argentinos somos personas que a lo largo de la historia, por alguna extraña razón, resolvimos las cosas a través del secuestro y la tortura. Eso está ahí aunque intentemos barrerlo debajo de la alfombra. Es como un deseo prohibido que emerge en las pesadillas con aspecto morboso.


Junio


Yo estaba en la popular de River y la gente le gritaba "drogadicto", "puto" y ese tipo de cosas que la gente “normal” le dice a los poetas malditos. Cada tanto Maradona se levantaba del asiento del banco, miraba a la popular de River y hacía visibles cortes de manga. A los hinchas de River no les molestaba que Maradona les hiciera cortes de manga, más bien se reían y decían "Qué hijo de puta" con admiración. Lo querían pero no sabían cómo expresarlo.


Durante un tiempo me molestó que The Americans no fuese reconocida pero ahora me pasa con la serie lo mismo que con algunas bandas o escritores de culto a los que atesoramos de tal forma que, a mitad de camino entre la estupidez y el amor (bueno, como siempre), creemos que su masificación incidirá de manera negativa en el contenido de la obra. Así que por favor no vean The Americans, sigan con House of Cards y ese tipo de cosas inteligentes.


En ese sentido estamos asistiendo a un nuevo triunfo de la derecha histórica del país que ante el fin de cada proyecto político que se le opone enarbola, de manera hábil y paternalista, la figura del militante ingenuo (por joven, por ignorante, ¡por boludo!), engañado por sus propios líderes. La idea sería atendible si no fuera porque, además de denunciar la traición (la necesaria traición), lo que en verdad viene a decir es que ningún proyecto que se aleje de las normas económicas, culturales y sociales de los grupos concentrados de poder puede tener éxito (algo que tal vez sea cierto pero no por eso menos trágico). 


Yo sólo quiero decir algo: si usted es hincha de River e insulta a Francescoli sufrió una terrible equivocación: usted no es hincha de River.


La sobreactuada delicadeza, el excesivo dramatismo con que se le pide a Messi que no renuncie esconden la intención despótica de pasar por arriba de los deseos del otro. Básicamente se le está pidiendo a Messi que no haga lo que quiere hacer de una manera amable. Más o menos al estilo de los mafiosos en las películas antes de matar a la víctima.



Julio 


Ayer me di cuenta de algo: la mejor manera de ver una película de Lynch es agarrarla empezada en la tele. Eso suspende la innecesaria pretensión de querer entenderla.


Labruna, Francescoli, Alonso, Ortega son ídolos oficiales. Berti es más bien un ídolo de culto. Lo recuerdo parco, distante, casi sobrador por su tranco de zurdo lírico. no exento de cierta y necesaria malicia. Nunca me lo pude explicar del todo pero era evidente que había algo glorioso en su manera de defender los colores de River

Agosto 

Olarticocheada 

Más allá de una Selección extraña que deberá (o no) entablar un lazo afectivo en pleno Torneo, uno quiere que le vaya bien a Olarticochea. Cortázar diría que es el hombre del territorio, ¡el incurable error de la especie descaminada!


La dimensión que tomó el fusilamiento mediático de Cordera parece querer borrar inconscientemente el espacio para la autocrítica personal: el rock, alguna vez entendido como símbolo de libertad y desprejuicio, con las excepciones del caso, replica exactamente las jerarquías retrógradas de la cultura machista. Como Macri o Cristina, los artistas también son emergentes de la perversión y la estupidez de la sociedad. Ya lo dijo Moris: no es rock nacional, el rock nació mal.


Un amigo me contó que su hija de dos años conoce los rudimentos básicos para manejar un celular de pantalla táctil. El corolario es una imagen tan poética como distópica: a veces, mientras miran la tele, ella se acerca a la pantalla y quiere mover a los panelistas de Intratables con el dedo.


Septiembre 

Treinta minutos de "rock nacional"

Por último, seguir esperando la llegada de un nuevo Spinetta o Cerati es una utopía. Ya no están dadas las condiciones para que eso suceda y es más: ya no los necesitamos, porque Spinetta y Cerati significan “Spinetta” y “Cerati” porque alguna vez necesitamos que signifiquen eso. Las redes sociales, con su política de exposición de la vida privada, permiten que expresemos nuestro narcisismo abiertamente, sin la necesidad de sublimarlo en un póster. Nosotros somos nuestros propios posters, ¡las costras letárgicas de lo que anhelamos (ser)! 

El incivil maestro de ceremonias Todd Solondz 

De no hacer cine es probable que el loco Todd hubiese salido igual en las noticias como uno de esos yanquis que entran a un supermercado y matan diez tipos con un arma de guerra. Sus películas (la más conocida tal vez sea “la polémica” Happiness) suelen abordar los temas más escabrosos y mostrarlos de una manera tan directa y sin atenuantes que a veces uno se pregunta si estar viéndolas no será participar de alguna clase de delito.

Lo que decía Leonard Cohen en una canción

El setenta por ciento de la gente cree que Cristina debería ir a la cárcel. El cuarenta que está bien que los carniceros asesinen chorros. El veinte que deberían bajar el precio del aceite. El cincuenta que no cree en lo que dice el treinta. Los tipos que elaboran estos números y quienes los difunden viven analizándonos como si fuéramos insectos. Yo creo que hay que empezar a analizarlos a ellos de la misma manera.

No bombardeen Barrio Norte

La idea fue hacer una máquina de hablar de Charly García.


Octubre 

Literaturbob

En Facebook está lleno de gente que le contesta, en forma implícita, a otra gente que no está de acuerdo con que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. Es rarísimo: yo lo único que leo es gente que se queja de la existencia de gente que se queja de que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. En caso de que existan sólo quiero decir algo: están equivocados (igual hay cosas peores).

Quiero contarles una buena historia

 Como si la repetición de una consigna, de un segundo a otro, borrara todos los males de este mundo. Incluyo este mismo texto en esa línea. 

No bombardeen Barrio Norte (Puntos de venta)

27 de octubre de 2016

¿Hay algo más parecido a Truman Show que la vida de Maradona? Hoy me enteré que alguno de sus enemigos hacía contrabando de ropa.

Noviembre 

Si Mia Wasikowska fuese Argentina

Ahí MW tiene el encanto de la chica del otro curso, es decir, no necesariamente la más linda sino la que llamaba más la atención porque era una rockstar sin obra y de la que generalmente hasta se desconocía su nombre.

¿Qué pensará Carrie Mathison de Donald Trump?

En Pecados de guerra Brian De Palma esboza una tercera posición: un grupo de soldados viola y mata a una vietnamita “pero” uno del grupo se opone (Michael Fox) y se enfrenta a los mandos superiores al denunciar el crimen. Es decir, mostrar las dos campanas (el soldado psicópata/el soldado humanista) y, al fin de cuentas, dar a entender que la insurrección ética posterior alivia o perdona lo ocurrido.

La Era Bauza

Hay algo esencialmente turbio en aquellos que resuelven ejercer una crítica agresiva hacia la Selección, compuesta por insultos, apelaciones al himno y descalificaciones personalizadas. En el tono que utilizan se reconoce la huella del "ciudadano que paga sus impuestos" y trata a los empleados públicos como súbditos. El jugador es entendido como una parte más de la bandera.

El otro Príncipe

¿Qué tiene el Príncipe que lo hace único? En primer lugar una musicalidad innata. Es decir, es el tipo de músico que con solo rasgar una guitarra en forma distraída está creando algo. Por otro una forma de componer capaz de sacarle la ficha a varios géneros (jazz, bossa, rap, tango, rock, trova cubana, salsa, candombe) y artistas y no casarse con ninguno, produciendo una música generalmente inclasificable. Pero además de eso hay algo atávico y genuino en sus canciones que no se circunscribe al campo de lo explicable y tiene que ver con la sensación de que el tipo portaba una sensibilidad que se encuentra muy de vez en cuando.

En la hora de los chacales

Ya desde La Habana, el 22 de enero del 63, Cortázar le escribe a otro amigo, Eduardo Jonquières. El tono de Cortázar ya no es el mismo. El tipo había flasheado con la Revolución y comentaba algo que repetiría una y otra vez en otras cartas: "Huelga decirte que me siento viejo, reseco, francés al lado de ellos. Si tuviera veinte años menos, te mandaría una despedida y me quedaría aquí".

Diciembre

La noche y su colección de corazones abandonados

-Ese "Tonta, conmigo no" parece la mezcla perfecta de una frase maradoneana punzante y una remake del "Conmigo no, Barone" de Sarlo.
-Civilización y Barbarie.
-Algo así. Es como cuando a Maradona le apuntaron con un arma en un aeropuerto de Brasil y respondió: "Tirá puto". 
-No recordaba eso. 
-Yo tampoco, incluso me parece que lo inventé. Pero bueno, Calamaro sabe mezclar eso con Sarlo. 
-¡Lo que pasa es que la frase original de Sarlo es maradoneana!

La derrota te hizo bien

Una vez Pato Galván invitó a Charly a su programa noventoso Atorrantes y le preguntó si creía, como Maradona, que los argentinos no cuidaban a sus ídolos. Charly contestó: Bueno, los ídolos tampoco cuidan a los argentinos. 

La policía del pensamiento

Muchos creen que la campaña de desprestigio virtual que están sufriendo los trabajadores del Conicet está coordinada desde el Gobierno. Pero el mal le gana al bien porque para funcionar no necesita organizarse. Una gran porción de los habitantes de este país piensa así y no necesita que alguien les pague para que lo digan. Eso es lo más doloroso.