lunes, 16 de enero de 2017

Años de formación


Si algún canal se dignara a pasar Barton Fink, el cable no sería tan espantoso. Pero ¿quién mira películas en la tele? Y ¿a quién le importa el cable si todos tienen Netflix? Lo que lleva a la pregunta del millón: ¿por qué todos tienen Netflix?

a) Porque son personas morales o éticas o las dos cosas juntas y no quieren bajarse películas o series del Mercado Negro de Internet; b) Porque son personas inútiles o viejas o las dos cosas juntas que no saben bajarse películas o series del Mercado Negro de Internet; c) Porque son personas millonarias, tal vez inútiles, viejas, morales y éticas pero eso no viene al caso, a las que les sobra la plata; d) Porque son personas (morales, éticas, inútiles, viejas, millonarias o todo eso junto o alguna de esas categorías en especial) que no tienen ganas de atravesar la burocracia virtual que significa en 2017 (en plena caza de brujas de torrents) bajarse una película del Mercado Negro de Internet; e) Porque son esas personas inclasificables que ven películas online; f) Porque son personas excesivamente contemporáneas que quieren que el mundo (es decir, sus contactos en redes sociales) sepan que tienen Netflix.

Si fuera culposo elegiría la opción a). Si fuera un hijo de puta la opción b). Si fuera resentido la opción c). Si fuera comprensivo la opción d). Si fuera elitista la opción e). Si fuera más hijo de puta la opción f). Si fuera un panelista tolerante de la era Macri todas las opciones juntas.     

***

De los Coen sólo pasan The Big Lebowski. Cada tanto Burn after reading. Cada un lustro Oh Brother, where art thou?. De Millers Crossing no hay noticias, es como si no hubiese existido. Mucho menos The Man who wasn't there (si pasaran ésta el cable sería lo mejor del mundo, a nadie se le ocurriría contratar Netflix).   

Barton Fink (1991) es una novela de iniciación, típica de entreguerra y posguerra, convertida en película. Podría ser Preguntale al polvo, de John Fante. O Malcom, de James Purdy. El núcleo del conflicto reside en Barton Fink (John Turturro), un dramaturgo de Nueva York de la década del 40, que alcanza cierto éxito con obras de teatro comprometidas, referidas a la cotidianeidad urbana de las clases bajas, y es contratado por Capitol Pictures como guionista de Hollywood. Barton, que se toma demasiado en serio a sí mismo, acepta la propuesta a regañadientes porque presiente que en la meca del Cine sus anhelos estéticos no tendrán lugar. Al llegar a Los Angeles le dan hospedaje en un hotel enorme y destartalado, cuyo conserje es Chet, interpretado por Steve Buscemi (otro actor fetiche de los Coen). Ver a Turturro y a Buscemi, jóvenes, compartiendo escenas entrañables, es como ver a Riquelme y a Aimar en Qatar 97. Incluso en el sentido de que no comparten tantas escenas/jugadas como suponemos recordar a la distancia (de otra manera YouTube estaría lleno de videos de Riquelme y Aimar o de Turturro y Buscemi o incluso de Riquelme y Turturro). El capo de Capitol Pictures, un magnate judío caricaturesco (probablemente el personaje más gracioso de la película) le propone a Burton hacer una película sobre lucha libre, lo que desemboca en un bloqueo creativo automático. Como en La novela luminosa la imposibilidad de escribir se transforma en la historia propiamente dicha.

Sin embargo, como suele pasar en las películas de los Coen, el que se roba casi toda la atención es John Goodman, en este caso Charlie Meadows, un vendedor de seguros, el prototipo del hombre común al que Barton tanto venera. Charlie se hospeda en la habitación contigua a la de Barton y es el único tipo que le cae bien en toda la ciudad, a pesar de que desde el principio parece ser alguien que esconde un secreto muy grande y horrible. 

También es inolvidable la aparición de W.P. Mayhew, un novelista borracho (con una apariencia muy similar a la de Faulkner), al que Burton admira y luego termina detestando porque le pega a su mujer/secretaria, que es la verdadera autora de sus últimos libros. Lo conoce en el baño, mientras vomita arrodillado sobre un pañuelo de seda. Esa imagen es genial. En Barton Fink los escritores son la aristocracia de la desgracia.          

En la habitación de Barton hay un cuadro con una mujer de espaldas, sentada en la playa, que se protege del sol con la mano y está frente al mar. Esta imagen sugestiva, tan amena como aterradora, sin un sentido unívoco, subyuga a Barton en medio de su bloqueo creativo y aparece varias veces a lo largo de la película, incluso con el murmullo del mar como fondo sonoro. Es lo que le otorga a Barton Fink un plus poético difícil de explicar ya que cada espectador le encuentra su propia interpretación.  

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El drama del escritor obligado a ser desterrado de su habitat para ganarse el mango atraviesa buena parte de la vida de los grandes cracks de la literatura del siglo XX: Scott Fitzgerald, Faulkner. Estas historias son morales ya que suponen la idea de que el dinero mata la esencia del escritor o por lo menos buena parte de su salud mental. Varias cartas de Raymond Chandler, que hizo su fortuna en Hollywood, tratan sobre esto. El 18 de diciembre de 1944, casi en la misma época que Burton deambula por Hollywood sin pegar una, le envía una carta a Charles Morton excusándose por no poder escribir un artículo que le habían encargado sobre guiones y guionistas. Claro que la carta es una excusa para escribir ese artículo. Entre otras cosas que le hubiesen servido a Burton Chandler dice: “No hay enseñanza del arte del guión porque no hay nada que enseñar; si usted no sabe cómo se hacen las películas, no puede saber cómo escribirlas. Ningún extraño lo sabe, y ningún autor se molestará en enseñar, salvo que haya fracasado o esté sin trabajo”. O: “Esta batalla [se refiere a tratar a los autores “con un monto razonable de ética comercial”] sigue en marcha, y los escritores la están ganando, y la están ganando del peor modo: volviéndose productores y directores, es decir volviéndose parte de la maquinaria en lugar de artistas creativos”.

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Lo más interesante de Barton Fink es que, casi sin querer (porque la historia termina convirtiéndose en un thriller lisérgico), aborda todas las pequeñas y estúpidas épicas del escritor en formación: el miedo a venderse a una corporación que no lo representa en absoluto; el miedo a venderse a una estética que no lo representa en absoluto; la relación tensa con la industria; la relación tensa con los colegas de su generación; la relación tensa con los colegas de otras generaciones; la relación tensa o inexistente con la crítica; el vínculo desigual e incómodo con el hombre común (es decir, todos aquellos que no son escritores y no tiene plata y que Barton, en apariencia, supo representar en sus obras neoyorquinas); la habitación de Hotel como espacio idealizado donde sucede la ceremonia secreta del artista; el pánico ante la inminencia del bloqueo creativo; la lucha contra el bloqueo creativo ya desatado; el pánico a no estar a la altura de un nuevo proyecto; la disyuntiva entre seguir una fórmula y seguir el instinto; la necesaria y forzada convivencia (por momentos connivencia) con mediadores que deforman y cauterizan el texto; la oposición vida/literatura; la sensación de irrealidad, no exenta de paranoias y delirios persecutorios, que rodea a todo aquel que escribe (trabajar con materiales abstractos, es decir, inexistentes, es decir, que no se pueden tocar, genera una atmósfera extraña); la posibilidad o realidad de ser un fraude; el penoso vínculo con el dinero; el amor (sublimado en la figura de la mujer, la del cuadro o la de otro tipo) como única salvación de un mundo opresivo y monótono que el propio escritor se ha encargado de construir; el penoso vínculo con el mundo.    


“¿Cómo se convierte alguien en escritor, o es convertido en escritor? No es una vocación, a quién se le ocurre, no es una decisión tampoco, se parece más bien a una manía, un hábito, una adicción, si uno deja de hacerlo se siente peor, pero tener que hacerlo es ridículo, y al final se convierte en un modo de vida (como cualquier otro)”. Si en vez de Barton Fink el protagonista se llamara Emilio Renzi el título de la película perdería algo de solidez fonética pero no sería muy distinta. 

jueves, 29 de diciembre de 2016

2016


Enero

Hablemos de langostas

Hace poco me enteré de la existencia de una aplicación para celulares a través de la cual nos podemos poner en contacto con personas que tienen la misma aplicación y comparten el mismo espacio físico que nosotros: la calle, un colectivo, la playa. Por lo menos eso entendí. Se supone que esta aplicación o red social facilita que las personas tengan sexo, formen una pareja o se tomen una birra pero yo creo que facilita el trabajo a los psicópatas.


Por otro lado el predominio del caso en los medios estaría sirviendo como cortina de humo para tapar las (ya) tradicionales barbaridades del gobierno de Macri: despidos masivos, represión, decretos para todos, inflación, es decir, "normalidad". (Una visión un tanto más cínica es que los distraídos por la fuga sí se enteran de los despidos y de los decretos y de la represión y están de acuerdo porque ¡para eso mismo votaron a Macri, muchachxs!).


Para quienes el rock ha significado algo así como una educación alternativa con forma de refugio antinuclear Dylan, Lennon, McCartney, Zappa, Charly, Spinetta (saque y ponga el nombre que a usted se le ocurra: por ahora la subjetividad está permitida) son algo así como la asamblea legislativa implícita de nuestro mundo. Si uno de esos tipos cae se genera la falsa sensación de que se derrumba una parte fundamental del lugar más copado de nuestro cerebro, como cuando a la nena de Intensamente se le empieza a pudrir el mundo de la imaginación y se le viene la noche.


A mí personalmente me fascina esa Mar del Plata vintage donde Bioy y Silvina escribían Los que aman, odian pero también me parece atractivo el quilombo de la Peatonal. Una cosa sin la otra no sería Mar del Plata.


Antes se hablaba más de extraterrestres que de inseguridad. Yo crecí en un mundo lleno de abducciones, de tíos que compraban la revista Muy Interesante, de fotos borrosas con objetos brillantes suspendidos en el cielo, de hombres rudos de campo que afirmaban que un ovni le había quemado la cosecha de girasol. 



Febrero


¿Qué hacen los corruptos con los millones que roban? Compran autos, viajan al exterior, construyen casas, le otorgan bienestar económico irrestricto a sus hijos. Al parecer lo mismo que la gente no corrupta pero a gran escala.


Más o menos ya sabía con lo que me iba a encontrar porque bandas como La Beriso se adivinan con el nombre: tener experiencia en el rock es simplemente poner a funcionar todos nuestros prejuicios y miserias al mismo tiempo.


De todas maneras, si fuera por mí, personas como Fito Páez, Charly García, Nebbia o Spinetta deberían recibir millones de pesos simplemente por existir. Son tipos que, literalmente, me salvaron la vida cuando miré el techo y en el techo no había nada. Yo pago 258 pesos de luz pero nunca pude encontrar en mi corazón la conexión entre eso y Fito Páez. Y eso que en mi corazón encuentro un montón de cosas.


Ahora Arroyo es el Intendente de la ciudad y me parece que en su despedida lloraba no sólo porque dejaba su escuela sino porque intuía que como Intendente iba a ser un desastre. A veces uno se encamina hacia algo que deseó en el pasado pero cuando está por llegar entiende que ya no es necesario. Generalmente ya es demasiado tarde para volver atrás.


Marzo


Lo cierto es que el público de Pez se divide entre los que prefieren las canciones y los que prefieren el pogo. Probablemente exista una tercera posición que prefiera un mix de las dos cosas. Lo cierto es que una banda de rock and roll sin internas en su público no es una banda de rock and roll.


Era mejor la narración de Perfumo sobre el fútbol que el fútbol en sí mismo.


Durante los recitales, una de las características principales del spinetteano era pedirle a su ídolo que toque canciones que habían quedado afuera del repertorio del autor entre quince y veinte años atrás. El spinetteano sabía que Spinetta no tocaba temas viejos, sin embargo sentía un indisimulable placer al recriminárselo. 


No están tan equivocados aquellos indignantes ingeniosos que obligan al antiimperialista a dejar de beber Coca Cola, a no ver más películas de David Lynch y a no escuchar a Bob Dylan si genuinamente no quieren que Obama pise el suelo patrio. La verdad es que mientras EE.UU no está asesinando personas en tu país en tiempo real (y en formas más o menos explícitas) la penetración cultural es la marca de la gorra del Imperio.


Si nos guiamos por la construcción de la crítica de rock, el público original de Patricio Rey estuvo constituido por beatniks, existencialistas franceses y sociólogos de la Escuela de Frankfurt. 



Abril


-¿Quién dijo que se quieren poner de acuerdo? No quieren llegar a ninguna clase de consenso. Para ellos esto es un fucking deporte. 


Muchos anti-macristas ven a Roberto Navarro para saber qué pensar. Yo, en cambio, veo a Mercedes Ninci y pienso lo contrario.


¿No deberíamos estar interesándonos por cosas más importantes, cosas nuestras por ejemplo, en vez de preocuparnos por gente que no nos conoce y quiere meter goles? 



Mayo 


Recuerdo un video en el que Radiohead interpreta "Bones" en la tele y cuando llega el clímax de la canción Thom Yorke se retuerce en terribles y maravillosos espasmos como si tuviese epilepsia o algo peor. Eso es lo hermoso para quienes de verdad aman a Radiohead. 


El gran acierto de la serie es haber sabido captar el carozo del terror argentino, que no es otra cosa que el eterno retorno del terrorismo de Estado volviendo en forma de fichas. Los argentinos somos personas que a lo largo de la historia, por alguna extraña razón, resolvimos las cosas a través del secuestro y la tortura. Eso está ahí aunque intentemos barrerlo debajo de la alfombra. Es como un deseo prohibido que emerge en las pesadillas con aspecto morboso.


Junio


Yo estaba en la popular de River y la gente le gritaba "drogadicto", "puto" y ese tipo de cosas que la gente “normal” le dice a los poetas malditos. Cada tanto Maradona se levantaba del asiento del banco, miraba a la popular de River y hacía visibles cortes de manga. A los hinchas de River no les molestaba que Maradona les hiciera cortes de manga, más bien se reían y decían "Qué hijo de puta" con admiración. Lo querían pero no sabían cómo expresarlo.


Durante un tiempo me molestó que The Americans no fuese reconocida pero ahora me pasa con la serie lo mismo que con algunas bandas o escritores de culto a los que atesoramos de tal forma que, a mitad de camino entre la estupidez y el amor (bueno, como siempre), creemos que su masificación incidirá de manera negativa en el contenido de la obra. Así que por favor no vean The Americans, sigan con House of Cards y ese tipo de cosas inteligentes.


En ese sentido estamos asistiendo a un nuevo triunfo de la derecha histórica del país que ante el fin de cada proyecto político que se le opone enarbola, de manera hábil y paternalista, la figura del militante ingenuo (por joven, por ignorante, ¡por boludo!), engañado por sus propios líderes. La idea sería atendible si no fuera porque, además de denunciar la traición (la necesaria traición), lo que en verdad viene a decir es que ningún proyecto que se aleje de las normas económicas, culturales y sociales de los grupos concentrados de poder puede tener éxito (algo que tal vez sea cierto pero no por eso menos trágico). 


Yo sólo quiero decir algo: si usted es hincha de River e insulta a Francescoli sufrió una terrible equivocación: usted no es hincha de River.


La sobreactuada delicadeza, el excesivo dramatismo con que se le pide a Messi que no renuncie esconden la intención despótica de pasar por arriba de los deseos del otro. Básicamente se le está pidiendo a Messi que no haga lo que quiere hacer de una manera amable. Más o menos al estilo de los mafiosos en las películas antes de matar a la víctima.



Julio 


Ayer me di cuenta de algo: la mejor manera de ver una película de Lynch es agarrarla empezada en la tele. Eso suspende la innecesaria pretensión de querer entenderla.


Labruna, Francescoli, Alonso, Ortega son ídolos oficiales. Berti es más bien un ídolo de culto. Lo recuerdo parco, distante, casi sobrador por su tranco de zurdo lírico. no exento de cierta y necesaria malicia. Nunca me lo pude explicar del todo pero era evidente que había algo glorioso en su manera de defender los colores de River

Agosto 

Olarticocheada 

Más allá de una Selección extraña que deberá (o no) entablar un lazo afectivo en pleno Torneo, uno quiere que le vaya bien a Olarticochea. Cortázar diría que es el hombre del territorio, ¡el incurable error de la especie descaminada!


La dimensión que tomó el fusilamiento mediático de Cordera parece querer borrar inconscientemente el espacio para la autocrítica personal: el rock, alguna vez entendido como símbolo de libertad y desprejuicio, con las excepciones del caso, replica exactamente las jerarquías retrógradas de la cultura machista. Como Macri o Cristina, los artistas también son emergentes de la perversión y la estupidez de la sociedad. Ya lo dijo Moris: no es rock nacional, el rock nació mal.


Un amigo me contó que su hija de dos años conoce los rudimentos básicos para manejar un celular de pantalla táctil. El corolario es una imagen tan poética como distópica: a veces, mientras miran la tele, ella se acerca a la pantalla y quiere mover a los panelistas de Intratables con el dedo.


Septiembre 

Treinta minutos de "rock nacional"

Por último, seguir esperando la llegada de un nuevo Spinetta o Cerati es una utopía. Ya no están dadas las condiciones para que eso suceda y es más: ya no los necesitamos, porque Spinetta y Cerati significan “Spinetta” y “Cerati” porque alguna vez necesitamos que signifiquen eso. Las redes sociales, con su política de exposición de la vida privada, permiten que expresemos nuestro narcisismo abiertamente, sin la necesidad de sublimarlo en un póster. Nosotros somos nuestros propios posters, ¡las costras letárgicas de lo que anhelamos (ser)! 

El incivil maestro de ceremonias Todd Solondz 

De no hacer cine es probable que el loco Todd hubiese salido igual en las noticias como uno de esos yanquis que entran a un supermercado y matan diez tipos con un arma de guerra. Sus películas (la más conocida tal vez sea “la polémica” Happiness) suelen abordar los temas más escabrosos y mostrarlos de una manera tan directa y sin atenuantes que a veces uno se pregunta si estar viéndolas no será participar de alguna clase de delito.

Lo que decía Leonard Cohen en una canción

El setenta por ciento de la gente cree que Cristina debería ir a la cárcel. El cuarenta que está bien que los carniceros asesinen chorros. El veinte que deberían bajar el precio del aceite. El cincuenta que no cree en lo que dice el treinta. Los tipos que elaboran estos números y quienes los difunden viven analizándonos como si fuéramos insectos. Yo creo que hay que empezar a analizarlos a ellos de la misma manera.

No bombardeen Barrio Norte

La idea fue hacer una máquina de hablar de Charly García.


Octubre 

Literaturbob

En Facebook está lleno de gente que le contesta, en forma implícita, a otra gente que no está de acuerdo con que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. Es rarísimo: yo lo único que leo es gente que se queja de la existencia de gente que se queja de que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. En caso de que existan sólo quiero decir algo: están equivocados (igual hay cosas peores).

Quiero contarles una buena historia

 Como si la repetición de una consigna, de un segundo a otro, borrara todos los males de este mundo. Incluyo este mismo texto en esa línea. 

No bombardeen Barrio Norte (Puntos de venta)

27 de octubre de 2016

¿Hay algo más parecido a Truman Show que la vida de Maradona? Hoy me enteré que alguno de sus enemigos hacía contrabando de ropa.

Noviembre 

Si Mia Wasikowska fuese Argentina

Ahí MW tiene el encanto de la chica del otro curso, es decir, no necesariamente la más linda sino la que llamaba más la atención porque era una rockstar sin obra y de la que generalmente hasta se desconocía su nombre.

¿Qué pensará Carrie Mathison de Donald Trump?

En Pecados de guerra Brian De Palma esboza una tercera posición: un grupo de soldados viola y mata a una vietnamita “pero” uno del grupo se opone (Michael Fox) y se enfrenta a los mandos superiores al denunciar el crimen. Es decir, mostrar las dos campanas (el soldado psicópata/el soldado humanista) y, al fin de cuentas, dar a entender que la insurrección ética posterior alivia o perdona lo ocurrido.

La Era Bauza

Hay algo esencialmente turbio en aquellos que resuelven ejercer una crítica agresiva hacia la Selección, compuesta por insultos, apelaciones al himno y descalificaciones personalizadas. En el tono que utilizan se reconoce la huella del "ciudadano que paga sus impuestos" y trata a los empleados públicos como súbditos. El jugador es entendido como una parte más de la bandera.

El otro Príncipe

¿Qué tiene el Príncipe que lo hace único? En primer lugar una musicalidad innata. Es decir, es el tipo de músico que con solo rasgar una guitarra en forma distraída está creando algo. Por otro una forma de componer capaz de sacarle la ficha a varios géneros (jazz, bossa, rap, tango, rock, trova cubana, salsa, candombe) y artistas y no casarse con ninguno, produciendo una música generalmente inclasificable. Pero además de eso hay algo atávico y genuino en sus canciones que no se circunscribe al campo de lo explicable y tiene que ver con la sensación de que el tipo portaba una sensibilidad que se encuentra muy de vez en cuando.

En la hora de los chacales

Ya desde La Habana, el 22 de enero del 63, Cortázar le escribe a otro amigo, Eduardo Jonquières. El tono de Cortázar ya no es el mismo. El tipo había flasheado con la Revolución y comentaba algo que repetiría una y otra vez en otras cartas: "Huelga decirte que me siento viejo, reseco, francés al lado de ellos. Si tuviera veinte años menos, te mandaría una despedida y me quedaría aquí".

Diciembre

La noche y su colección de corazones abandonados

-Ese "Tonta, conmigo no" parece la mezcla perfecta de una frase maradoneana punzante y una remake del "Conmigo no, Barone" de Sarlo.
-Civilización y Barbarie.
-Algo así. Es como cuando a Maradona le apuntaron con un arma en un aeropuerto de Brasil y respondió: "Tirá puto". 
-No recordaba eso. 
-Yo tampoco, incluso me parece que lo inventé. Pero bueno, Calamaro sabe mezclar eso con Sarlo. 
-¡Lo que pasa es que la frase original de Sarlo es maradoneana!

La derrota te hizo bien

Una vez Pato Galván invitó a Charly a su programa noventoso Atorrantes y le preguntó si creía, como Maradona, que los argentinos no cuidaban a sus ídolos. Charly contestó: Bueno, los ídolos tampoco cuidan a los argentinos. 

La policía del pensamiento

Muchos creen que la campaña de desprestigio virtual que están sufriendo los trabajadores del Conicet está coordinada desde el Gobierno. Pero el mal le gana al bien porque para funcionar no necesita organizarse. Una gran porción de los habitantes de este país piensa así y no necesita que alguien les pague para que lo digan. Eso es lo más doloroso.




jueves, 22 de diciembre de 2016

La Policía del Pensamiento


Al parecer en este país pagar impuestos te da licencia para ser mala persona. Por lo menos eso es lo que vengo intuyendo desde tiempo atrás y hoy lo compruebo al leer decenas de comentarios que se ríen de los investigadores del Conicet amparados en una boleta de gas. 

Por un lado me pregunto si las personas que dicen que pagan impuestos y a continuación, como si eso justificara la crueldad, se dedican a defenestrar cualquier política de Estado que les disgusta verdaderamente pagan impuestos. Tal vez sean como ese tipo que te cuenta sobre las minas que se garchó y uno, mientras lo escucha y quiere enterrarse en un pozo, sospecha que en realidad hace años que no garcha y que justamente por eso tiene la necesidad de decirlo en voz alta, para que por lo menos en el plano del discurso ese deseo tenga lugar. 

También pienso lo triste que debe ser que lo único bueno que tengas para decir de vos sea que pagás impuestos. Como si hacerlo te convirtiera en buena persona. Algo similar ocurre con aquellos que cuándo se les pregunta qué tal es Fulano te responden que es un hijo de puta pero que, eso sí, es muy laburador. ¿Y eso qué tiene que ver? Hitler laburaba muchísimo. 

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Muchos creen que la campaña de desprestigio virtual que están sufriendo los trabajadores del Conicet está coordinada desde el Gobierno. Pero el mal le gana al bien porque para funcionar no necesita organizarse. Una gran porción de los habitantes de este país piensa así y no necesita que alguien les pague para que lo digan. Eso es lo más doloroso. En cambio, para saber cómo trabajan los becarios del Conicet hay que interiorizarse en el tema, tomarse un tiempo. ¿Pero quién tiene ganas de hacer eso en la dictadura del tweet?  

En el mismo sentido muchos creen que Leuco, Wiñazki y todos los periodistas que relativizan los desastres de Macri y sus funcionarios, a escondidas, reciben sobres con dinero. Como si Macri necesitara un 678. No. El 678 de Macri existe desde que existe el país. Se escucha en los taxis, en los asados, en los bares, en los negocios. En todos los lugares donde los empleados públicos son vagos, los investigadores ñoquis, los que reciben una ayuda del gobierno negros planeros. Además lo que hace falta en la calle es más policía y los argentinos somos hijos del rigor. Después esta misma gente admira a Nelson Mandela y te dice que en Navidad no uses pirotecnia porque los perros tienen los oídos muy sensibles. ¿Cómo se hace para discutir con alguien así? Generalmente son personas camufladas bajo semblantes amables. El problema es que en masa te pueden arruinar un país y echarle la culpa a un chabón que hizo una investigación sobre las representaciones sociales en el Rey León.  

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Uno de los momentos culminantes de 1984, el libro de Orwell, es cuando Winston, el protagonista, consigue un bulín en el que puede intimar con su novia Julia sin la mirada totalitaria del Gran Hermano. La habitación queda arriba de una tienda de antigüedades cuyo dueño es un viejito simpático llamado Charrington. En la novela la tienda de antigüedades cumple una función de resistencia ante la deshumanización de ese futuro distópico, ya pasado. Winston cree que Charrington es un amigo pero un día, mientras habla con Julia, una voz desconocida que proviene de un cuadro empieza a repetir cada una de las cosas que dicen. La escena tiene la potencia terrorífica de lo ominoso, aquello familiar que se vuelve extraño. Todo el tiempo que la pareja pasó creyendo que era libre en realidad estaba siendo vigilada. Mientras los guardias se lo llevan Winston se preocupa por el viejo Charrington, al que cree haber metido en un lío, pero de repente aparece y ya no es el mismo: en vez de ser canoso, tiene el pelo negro, además ahora lleva anteojos y ya no tiene arrugas, hasta cambió su tono de voz. Ahí Winston se da cuenta de todo: el fucking Charrington, el viejito simpático, en realidad era un agente de la Policía del Pensamiento. Hay que tener cuidado con esos tipos.  

viernes, 16 de diciembre de 2016

La derrota te hizo bien


No sé si fue en el primer o en el segundo penal que las cámaras mostraron que Teo Gutiérrez y Alario se reían y hablaban entre sí. Recién escuché que Alario contó que Teo (un hombre diabólico) le dijo que le veía cara de asustado y que iba a errar el penal. Alario entonces le preguntó por qué quería que errara el penal si él (Teo) era de River.

La escena remite a un cuento de Fontanarrosa llamado "Algo le dice Falero a Saliadarré", una parodia del estilo de Víctor Hugo Morales, cuyo nombre aparece firmando el epígrafe que da inicio al texto: "Algo le dice el Muñeco a Batistuta". El cuento, narrado desde la voz de un relator tan refinado como ornamental, aprovecha el diálogo imaginado entre dos jugadores que se disputan patear un tiro libre (los Falero y Saliarradé del título) para establecer un contrapunto delirante y lleno de acusaciones extra deportivas que excede por completo el marco del partido.

Ayer hubo un momento en el que me pareció que en vez de un partido de fútbol estaba viendo a 22 tipos sacados hablando y gritándose entre sí. "Algo le dice Falero a Saliadarré" de Fontanarrosa pertenece al libro Una lección de vida. Recuerdo que en el cuento homónimo un personaje dice que tiene tan poca memoria que no sabe si el Viejo Vizcacha es un personaje del Martín Fierro o de las Bases de Alberdi. Durante un tiempo negué a Dolina, a Fontanarrosa, a Sabato, a todos los escritores supuestamente menores que nos abren la puerta de la literatura. Ahora todos esos tipos me parecen genios o algo parecido.

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El superclásico generó un conflicto inesperado en el seno de lo que los periodistas deportivos llamarían "el riñón de River". Casi todos los hinchas estuvimos en desacuerdo con que Gallardo haya sacado a D'Alessandro, que hasta ese momento estaba jugando el mejor partido desde que volvió de Brasil. Hasta ahí Gallardo sólo había sido criticado por los extremistas que pululan por Internet (muchos con pinta de trolls con intereses políticos). La decepción ante el 2-4 funcionó como una catarsis en la que muchos se animaron a decir lo que varias veces callamos porque es prácticamente imposible criticar a Gallardo y no sentirse un poco culpable.

Pero como dice Juan Irio en su disco El ideal de lo común (uno de los mejores del nuevo milenio) a Gallardo la derrota le hizo bien. Porque si hay algo que fascina al hincha de River de Gallardo no es que gane títulos, sino que antes de ganarlos se instala la sensación lapidaria de que todo está perdido. Pasó cuando decidió regalarle el campeonato del 2014 a Racing. Cuando perdió 5 a 0 con Boca en el Torneo de Verano. Cuando casi queda afuera de la primera fase de la Libertadores 2015. Y pasó nuevamente cuando Boca le dio vuelta un partido que pintaba para goleada a favor. Esa oscilación entre la nada y la gloria es lo que le otorga a la era Gallardo (ya a la altura de Labruna y Ramón) un plus de adrenalina, de dolor y de placer. 

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Hoy Gallardo declaró que se tomará unos días para decidir si sigue o no en River. La disyuntiva se puede asociar a los problemas de Messi y de Tevez para continuar en la Selección y en Boca. Al parecer, los ídolos del deporte argentino más popular sufren ser lo que a todos les gustaría.  

Por un lado podríamos pensar que la neurosis generalizada, activada desde las redes sociales, usinas del bullying y la agresividad más destemplada, comienza a ser insoportable para los protagonistas.

Por otro, en un país donde la gran mayoría de la población debe mantenerse como puede en trabajos mal pagos que generalmente detesta, todo esto suena un poco a personas que, por decirlo de una manera sofisticada, viven en nubes de pedos y que, sin querer, comen pan adelante de los pobres construyendo un drama telenovelesco que visto desde un punto objetivo es casi ridículo. ¿Por qué nos interesa más el destino de Messi, Tevez y Gallardo que el de un tipo que vive a la vuelta de nuestra casa y no consigue trabajo? Lo inquietante es de qué manera los pobres, adiestrados por los medios, forzamos el botón de la empatía y justificamos y sufrimos por los devaneos existenciales de estos adorables multimillonarios.

Una vez Pato Galván invitó a Charly a su programa noventoso Atorrantes y le preguntó si creía, como Maradona, que los argentinos no cuidaban a sus ídolos. Charly contestó: Bueno, los ídolos tampoco cuidan a los argentinos.     



viernes, 2 de diciembre de 2016

La noche y su colección de corazones abandonados


-El "Tonta, todo en la vida se paga, tonta, conmigo no" explica quién es Calamaro.
-...
-Ese "Tonta, conmigo no" parece la mezcla perfecta de una frase maradoneana punzante y una remake del "Conmigo no, Barone" de Sarlo.
-Civilización y Barbarie.
-Algo así. Es como cuando a Maradona le apuntaron con un arma en un aeropuerto de Brasil y respondió: "Tirá puto". 
-No recordaba eso. 
-Yo tampoco, incluso me parece que lo inventé. Pero bueno, Calamaro sabe mezclar eso con Sarlo. 
-¡Lo que pasa es que la frase original de Sarlo es maradoneana!
-Es verdad.
-El mundo post Ni Una Menos es incómodo. No voy a decir que ese "Tonta" me sonó misógino, pero sí me hizo acordar a Comanche. Para mí con eso de Maradona y Sarlo estás sobre-interpretando.
-¿Quién dijo que no quiero sobre-interpretar?

***

-¿Viste que hay gente que odia a Calamaro?
-Si, los mismos que odian a Fito y a Charly.
-No sé si son los mismos, pero son personas parecidas e inexplicables. Por otro lado Calamaro llega a todos. Sus videos tienen 20 millones de visitas, mantiene su popularidad intacta. Algunos lo odian por la tauromaquia.
-Lo odian por la tauromaquia personas que jamás en su vida vieron un toro.
-¿Hay que ver un bebé vietnamita para querer que un soldado yanqui no lo mate?
-Bueno, qué sé yo, a mí la tauromaquia y la anti-tauromaquia me chupan un huevo, ni siquiera separo lo orgánico de lo inorgánico, quiero decir que hay gente que sobreactúa y todos los domingos se come un matambre.
-Si la tauromaquia hizo que componga "El tercio de los sueños" yo estoy a favor de la tauromaquia.
-Me encanta ese tema, la versión en vivo de Pura Sangre es mejor que la original.  Cuando salió no podía dejar de escucharla, creo que sentí deseos de subirla a Facebook y me reprimí.
-Volviendo al punto anterior: es un halago que esa gente insulte a Calamaro, Charly y Fito en comentarios de diarios.
-Claro, algo hicieron bien: se ganaron el odio de la parte más despreciable del país.

***

-La última vez que vi a Calamaro fue en el 2013, en el Polideportivo.
-¿Estuvo bueno?
-Fue la presentación de Bohemio. Muy profesional para mi gusto, pero el repertorio de Calamaro es capaz de todo y al final el saldo fue positivo. Sin embargo lo que más me llamó la atención fue otra cosa.
-¿Qué cosa?
-A la gran mayoría del público le gustaba Calamaro por las razones equivocadas. Es como yo con Aira: no me gustan sus novelas, que se supone que son geniales, me gustan sus cuentitos y sus ensayos.
-¿A qué le llamás "razones equivocadas"?
-Sólo se pararon para bailar con las cumbias: "Tuyo siempre" y "Las tres Marías". Tocó "El día mundial de la mujer" y no lo conocían. Ni siquiera deben saber que “Tuyo siempre” es el tema 4 del primer cd de El Salmón.
-Como a vos no te gustan esos temas te parece que los demás están equivocados.
-Yo no dije que no me gusten y tampoco dije que estén equivocados, dije que... están equivocados.
-Para causar escándalo yo suelo decir que el mejor tema de Calamaro es "Cursis". 
-¿El que hizo con Carca? Vos sí que sos muy escandaloso. 
-Ese. 
-¿Sabés lo que dijo Melero cuando vio a Carca por primera vez? 
-No. 
-"Empezaron los 90". 


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-¿Cuál es el mejor video de Calamaro?
-No el de "La noche" por supuesto.
-Para mí el mejor es ese que está en un acuario rodeado de minas.
-El de "Loco". Lo que pasa es que el tema es tan bueno que resiste cualquier video. Y además: excepto lo del acuario ¿no son así todos los videos de Calamaro?
-No exactamente pero es verdad que en esa época en sus videos Calamaro representaba el rol del dandy porteño perdido.
-Si, perdido entre una jauría de modelos que no usan corpiño.
-Bueno, cada uno se pierde donde merece.
-Eso no te lo voy a rebatir, Calamaro merece perderse entre modelos hasta la eternidad.
-Yo un día me perdí en el Centenario, entre hinchas de Alvarado.
-¿Usaban corpiño?
-…
-“Y reprimir el instinto asesino, delante del mimo, del clown, hoy estoy down violento, down radical”. Recuerdo lo mucho que me llevó darme cuenta que la letra decía eso.
-Cuando decía “radical” pensaba en De la Rúa.
-¿Y cuándo decía “down”?
-Me dejaste el remate políticamente incorrecto servido pero no te voy a dar el gusto. 
-¿Viste que ahora Calamaro está en una especie de cruzada contra lo políticamente correcto? 
-Si. Va a perder.  

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-¿Y? ¿Te gustó o no el nuevo tema de Calamaro?
-¿"La noche"?
-Si.
-Me pasó lo mismo de siempre. O por lo menos lo mismo que me viene pasando desde On the rock en adelante. Al principio no le di importancia, me pareció un collage de otros temas, como esa impresión que tengo con Babasónicos que te dije el otro día.
-¿Que desde Infame sacan siempre el mismo disco con distinto nombre?
-Exacto. En lo que sería el gesto verdaderamente vanguardista de Babasónicos, un gesto casi de Macedonio Fernández.
-Con Babasónicos estás como los viejos de 32 que cuando vos tenías 15 te decían que Charly ya fue, lo que pasa que ahora vos tenés 32. Igual no sé qué tenía que ver Babasónicos con Calamaro. 
-Que cuando escucho el primer corte de sus últimos discos me parece que no los quiero escuchar, que ya me cansé de Calamaro y después me doy cuenta que su voz me emociona, que sus letras tienen un ingenio y causan una empatía que no se encuentran en otros músicos. 
-Y al rato ya la estás tarareando.
-Claro, es como cuando decís "no me voy a enamorar". Pero si decís eso quiere decir que sabés que te vas a enamorar.
-No sé si estás romántico o medio pelotudo, o las dos cosas o si ser romántico es lo mismo que ser un pelotudo. En fin. Tengo la sensación de que a Calamaro hay que bancarlo como él a Maradona, especialmente cuando dice eso de “No me importa en qué lío se meta Maradona”.
-Lo gracioso es que en el video de “La Noche” el mismo Calamaro, bajo el alias El Mariachi, comenta y discute con aquellos que dicen que el tema se parece demasiado a “Palabras más, palabras menos”.
-Y nadie se da cuenta que es Calamaro, ¿no?
-En este país ya nadie se da cuenta de un carajo. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

En la hora de los chacales


Las facciones que se disputan la semblanza final de Fidel Castro insisten en el equívoco de lo unidimensional. Según se puede leer Castro fue un dictador sangriento o un humanista bondadoso. La distancia entre uno y otro adjetivo calificativo es la medida de la intransigencia de los dos sectores enfrentados. 

Lo cierto es que la posibilidad de proyectar una radiografía certera a menos de un día de su muerte es tan descabellada como intentar mantenerse al margen del momento histórico, asumiendo una postura súper cool, tan forzada como el repentino auge revolucionario de las redes sociales.

Mientras tanto el "Hasta la victoria siempre, Comandante" se mezcla con el aniversario de la muerte de Ricardo Fort y el "cualquierismo" se asume como la gran ideología de esta nueva era.

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¿En qué año, exactamente, se habrá cambiado Venezuela por Cuba para mandar a todos los argentinos que tienen una postura, aunque sea discursiva, cercana a algunos ideales de la Revolución? Durante la infancia me llamó la atención que en varias reuniones en las que había presentes personas adultas alguna de ellas dijera "Andá a vivir a Cuba" como quien efectuara un "Jaque mate". De esa manera los capitalistas sin culpa clausuraban discusiones incómodas.

El almacenero, el amigo del amigo, el sobrino de un tío lejano. Ellos eran los encargados de absolver o no a Fidel de la guillotina de la Historia. Ellos eran los que "fueron a Cuba y vieron": pobres, casas viejas, largas filas, prostitutas. La existencia de estos cuatro elementos en el contexto de una Revolución eran suficientes para determinar el fracaso del Comunismo. En cambio, la existencia de estos cuatro elementos en el contexto de un sistema capitalista, por alguna extraña razón, no motivaba las mismas conclusiones. 

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Junto a Maradona, Cortázar debe haber sido uno de los téster de violencia más notables que tuvieron tanto Fidel como Cuba, el Che y la experiencia revolucionaria en la Argentina. 

El segundo tomo de sus Cartas abarca, tal vez, el periodo más importante en la vida del belga: 1955/1964. Es decir: primeros años en París, escritura de El Perseguidor y de Rayuela, laburo en la Unesco, vínculo con Aurora Bernárdez y, por supuesto, su acercamiento a Cuba.

En una carta a Manuel Antín fechada el 10 de diciembre de 1962 Cortázar, entre sorprendido y confuso, le cuenta que "Fidel Castro (o alguien de su gobierno)" lo había invitado a integrar el jurado del certamen literario anual de la Casa de las Américas. Sin embargo, los proyectos de Cortázar no tenían mucho que ver con los del Che: "En principio me entusiasma la idea, pero por otro lado estoy a la espera de las pruebas de Rayuela. ¿Y si se cae el avión y me hago polvo sin haber corregido esas pruebas". Todavía era el hombre que, como Mallarmé, pensaba que la realidad debía terminar en un libro. Después aclaraba que la Revolución Cubana lo fascinaba, no así el gobierno revolucionario.

Ya desde La Habana, el 22 de enero del 63, Cortázar le escribe a otro amigo, Eduardo Jonquières. El tono de Cortázar ya no es el mismo. El tipo había flasheado con la Revolución y comentaba algo que repetiría una y otra vez en otras cartas: "Huelga decirte que me siento viejo, reseco, francés al lado de ellos. Si tuviera veinte años menos, te mandaría una despedida y me quedaría aquí".

La relación de Cortázar con Cuba tuvo algo de apasionamiento ingenuo, genuino y erótico: para Cortázar Cuba fue como la novia que te cambia el corte de pelo, te hace escuchar otra música, te dice todo lo que no querés escuchar y por eso mismo la amás como a nada en el mundo. 

Después de ese enamoramiento impulsivo el vínculo de Cortázar con Cuba tuvo un instante de cortocircuito. Se trató del incidente popularmente conocido como "El caso Padilla", que significó, entre los capos intelectuales de la época, una señal de alarma con respecto al endurecimiento dogmático de la Revolución. Heberto Padilla, poeta cubano, fue encarcelado porque su libro Fuera del juego fue entendido como una velada crítica a la Revolución. Varios intelectuales firmaron proclamas en contra del encarcelamiento, produciéndose entonces la primera gran ruptura entre Cuba y algunos escritores latinoamericanos.  

Ante este panorama Cortázar se mantuvo, con idas y vueltas, en una posición complicada. Sabía que lo de Padilla estaba mal pero evidentemente entendía que señalarlo era darle pasto a las fieras. Casos como el de Padilla son ejemplares para comprender las encrucijadas éticas a las que se vieron enfrentados quienes apoyaron la Revolución como Proceso Histórico. La existencia de una propaganda anti castrista global actuó como freno a cualquiera de las muchas críticas que se le pueden hacer a la experiencia revolucionaria. La respuesta de Cortázar fue un poema largo, sentido y cursi (como buena parte de su obra poética), llamado "Policrítica en la hora de los chacales". El contenido del texto, una especie de panfleto visceral (con alusiones a la mierda, el semen y la sangre), mostraba a un Cortázar algo desbordado que antes de condenar tibiamente lo sucedido con Padilla, sin especificar ("Y así es, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier/ parte,/ hay cosas que no trago,/ hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz") necesita cuatro extensas estrofas de verso libre para dejar bien en claro que sigue apoyando la Revolución. Con este análisis no pretendo juzgar a Cortázar desde las comodidades del presente sino destacar su personalidad y su conducta como expresión de un problema que sigue siendo actual: ¿cómo apoyar un proceso histórico y no convertirse en un obsecuente?, ¿cómo asimilar la posición de quienes no piensan como nosotros?, ¿cómo analizar un gobierno con luces y sombras al que los factores de poder predominantes le quieren serruchar el piso? Tal vez el mejor fragmento del poema ocurre cuando Cortázar, de buenas a primeras, decide mandar a todos a la reputa madre que los parió:     

No me excuso de nada, y sobre todo
no excuso este lenguaje,
es la hora del Chacal, de los chacales y de sus obedientes:
los mando a todos a la reputa madre que los parió  
y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que
espero.


Mario Goloboff, en su biografía de Cortázar, dice que después del entredicho las relaciones entre Cuba y Cortázar se mantuvieron en el marco de la amabilidad pero nunca recuperaron el feeling de los primeros años (más por un resquemor de sus amigos cubanos que por iniciativa de Cortázar). Varios años antes, el 23 de febrero de 1963, Cortázar ya se encontraba en París y volvía a escribirle a Manuel Antín. El día anterior había vuelto de La Habana. La carta incluía una de esas frases cortazarianas al mango con las que, para bien o para mal, se ganó nuestro amor en la adolescencia. Hoy suena profética: "La muerte espera a Cuba de un día para otro, pero ese pueblo sabrá morir como no lo sabemos muchos de nosotros".